Ladrones, okupas e inmigrantes, las obsesiones de Junts para frenar a Aliança Catalana
En febrero se aprobará la nueva ley que aborda el endurecimiento de las penas para los reincidentes. Los de Puigdemont sacan pecho de haber roto con Pedro Sánchez: ¡El tiempo nos ha dado la razón! ¡Sólo se mueven a latigazos!
La portavoz de JxCat en el Congreso, Míriam Nogueras. (EFE)
Multirreincidentes y okupas. Endurecer las penas a los primeros y echar a la calle en 48 horas a los segundos. Dos obsesiones de Junts que pretenden parar la sangría de votos en favor de Aliança Catalana que todas las encuestas vaticinan. Dos reformas legales que Carles Puigdemont viene exigiendo al PSOE para defender a sus alcaldes del arreón de Silvia Orriols en toda Cataluña.
Finalmente se ha desbloqueado en el Congresola proposición no de ley que Junts presentó hace más de un año para intentar atajar la cuestión de la multirreincidencia. En el momento más difícil de la legislatura ha saltado la banca de las paradojas. Con las relaciones PSOE-Junts rotas y con el PP y Vox no queriendo saber nada de un gobierno que tildan de corrupto y mafioso, podría darse el caso que esta ley fuese la que contase con más apoyos de toda la legislatura. El informe de la ponencia ha contado con el apoyo de socialistas, populares, voxeros, junteros y peneuvistas. Un repóquer de intereses cruzados que sumarán más de 300 diputados cuando la nueva ley se vote en el primer pleno del mes de febrero. Ayer, aunque sólo fuese por un día, España se asemejó un poquito a un país normal.
A pesar de no ser de tinte identitario, esta ley es una obsesión para Junts. La nomenklatura juntera la ha utilizado como argumento principal para justificar la retirada de su apoyo al gobierno en el Congreso por sus incumplimientos, en este caso en forma de retraso deliberado. Junts quiere y necesita triunfos en el eje social para certificar ante los votantes, los que le quedan y los que aspira a recuperar, que en asuntos principales vuelven a ser lo que el pujolismo definía como gent d’ordre (gente de orden).
Esto es fácil de observar con la tripleta de asuntos que el partido ha puesto encima de la mesa en esta legislatura: propiedad privada (okupas), seguridad ciudadana (multirreincidencia) e inmigración (cesión de competencias de gestión para asegurar la integración del inmigrante y en la medida de lo posible enfriar el número de llegadas).
Junts por fin puede anotarse el tanto de la multirreincidencia. Y espera que suceda lo mismo con la proposición no de ley sobre la okupación a principios de año. Por el contrario, la cesión de competencias de gestión en inmigración ya no será posible, pues su votación en el Congreso se saldó con una negativa al considerar Podemos que había un fondo racista en la decisión.
Pedro Sánchez intenta mantener en pie la legislatura, cosa que indudablemente pasa por dibujar de nuevo una sonrisa en el rostro de Junts. Y ha de hacerlo también facilitando el viraje a lo que inevitablemente ha de ser percibido como una cesión a la agenda propuesta por la derecha y la ultraderecha.
El voto contrario de los partidos de la izquierda a esta iniciativa, todos o parte de ellos, hace imprescindible el concurso de los populares o los voxeros, o de ambos, para aprobar la ley de la multirreincidencia. Sucederá lo mismo con la proposición no de ley antiokupación. Y hay que hacer notar que pudiendo encontrar cualquier excusa para desmarcarse, si PP y Vox se suman debe ser porque ambas formaciones consideran que van a sacar mayor provecho vendiendo las virtudes de la reforma que oponiéndose a ella. Hay dudas razonables de que esto vaya a ser así, dado que no se aprobará contra el PSOE, sino con el PSOE. Eso sin contar que ayudará a resanar las relaciones de Junts con los socialistas.
¿Convierte el avance de la futura ley de la multirreincidencia en papel mojado el corte de mangas de hace unas semanas de Junts al PSOE? No exactamente. Las únicas fuentes autorizadas de los junteros insisten, en público pero también en privado, en que las cosas siguen como estaban y que si la relación PSOE-Junts ha de regresar al punto anterior a la ruptura no será ni por el aplazamiento por un año del sistema de facturación Verifactu, ni por la autorización a los ayuntamientos para gastar remanentes presupuestarios de 2024, ni por el acuerdo alcanzado ayer para aprobar en febrero la ley de la multirreincidencia.
Añaden que Sánchez se ha movido. Y que eso les da la razón sobre las bondades de la decisión de romper con él. Pero consideran que es demasiado temprano girar de nuevo en su discurso para retomar las negociaciones de la carpeta catalana que se celebraban en Bélgica y retornar desde la oposición (en la que dicen estar ahora) al bloque de la investidura en el que figuraban.
Pero en Junts se dejan querer. Algunos incluso se han enternecido tanto que abonan la teoría del malentendido, según la cual Sánchez no estaba al caso de los incumplimientos de su partido con Junts por desidia de sus colaboradores. En este sentido, no tienen reparo en afirmar que la salida de la ecuación negociadora de Santos Cerdán las cosas empeoraron exponencialmente y que si todavía fuese el negociador del PSOE con Junts las cosas no habrían llegado tan lejos.
Junts ya tiene lo que tanto ansiaba: una ley que aborde la multirreincidencia. Sonríen satisfechos y piensan que hicieron bien en cortar amarras.
Ahora bien, como nadie da nada a cambio de nada, hay que ser conscientes de que algo ha debido prometer Junts al Gobierno tras los últimos movimientos. Lo suficiente como para que Sánchez siga creyendo que vale la pena hacer todo lo posible por mantenerse en el puente de mando de España.
Multirreincidentes y okupas. Endurecer las penas a los primeros y echar a la calle en 48 horas a los segundos. Dos obsesiones de Junts que pretenden parar la sangría de votos en favor de Aliança Catalana que todas las encuestas vaticinan. Dos reformas legales que Carles Puigdemont viene exigiendo al PSOE para defender a sus alcaldes del arreón de Silvia Orriols en toda Cataluña.