Más Europa

En un mundo cuyos centros de gravedad político y económico se desplazan hacia Asia y el área del Pacífico, Europa necesita dotarse de una voluntad unitaria

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

Noticias internacionales de las últimas semanas:

  • Trump interrumpe su cumbre vietnamita con el dictador norcoreano porque este solo acepta una desnuclearización parcial, anuncia avances en las negociaciones comerciales con China, pide a los países europeos que se hagan cargo de los 900 prisioneros del ISIS de las campañas de Irak y Siria y decide la salida unilateral de Washington del tratado de eliminación de misiles convencionales o nucleares de corto y medio alcance firmado en 1987 (INF), que prohíbe el desarrollo y despliegue de misiles terrestres con un alcance de 500-5.500 kilómetros.

  • Rusia abandona también el INF. La televisión rusa explica en horario de máxima audiencia cómo sus misiles nucleares pueden alcanzar Estados Unidos y señala sus potenciales objetivos.

  • India y Pakistán reviven su tradicional enfrentamiento en Cachemira con el derribo de sendos aviones. Los ejércitos de ambos países se han enfrentado en el momento de su independencia en 1947, en 1965, 1971 (independencia de Bangladesh) y 1999.

  • La crisis venezolana se internacionaliza. La mayor parte de los países sudamericanos y Estados Unidos se alinean con Guaidó, Europa ensaya una vía intermedia y la vicepresidenta de Maduro viaja a Moscú a solicitar apoyo.

  • Rusia, Turquía e Irán se reúnen para discutir el futuro de Siria.

  • China amenaza a Canadá con tomar represalias por la detención de la vicepresidenta de Huawei y su posible extradición a Estados Unidos.

  • El Reino Unido quiere irse de la Unión Europea: no quiere irse sin acuerdo, pero no le gusta el acuerdo que ha negociado. La solución final se ignora.

Hay dos variables básicas que determinan el peso o la influencia de un país en la escena internacional: su capacidad económica y su capacidad militar. Existen otras, como la capacidad de tejer alianzas, la incidencia de sus empresas en otros países, la historia, el idioma o incluso la capacidad de sus dirigentes pero, guste o no, las relevantes son las dos primeras.

Según datos del Banco Mundial para 2017, el poder económico y militar de algunos de los protagonistas de la escena internacional serían los siguientes:

PAÍSPIB%GTO. MILIT.GTO. MILIT.
EEUU19.3903,15611
CHINA12.2371,91233
INDIA2.5972,4975
RUSIA1.5304,2665
UE17.7401,51268

Fuente: elaboración propia a partir de datos del Banco Mundial. Cifras en miles de millones de dólares.

Del análisis de estas cifras, llama la atención la tremenda superioridad norteamericana. Solo en la segunda mitad del siglo, el crecimiento económico de China y un incremento de su gasto militar podrían hacernos pensar en un liderazgo alternativo.

Una segunda constatación es el tremendo desequilibrio entre el protagonismo internacional de Rusia y su capacidad real de actuación sostenida en el tiempo. La voluntad de Putin de pisar todos los charcos, de Siria a Venezuela, y permitirse amenazar a los Estados Unidos se debe a dos cuestiones: la primera, hacerse respetar. En menos de 30 años, las fronteras efectivas del poder de Moscú en Europa han retrocedido miles de kilómetros, desde la frontera occidental de Chequia a la oriental de Ucrania. En paralelo, han ingresado en la OTAN todos los países de la antigua Europa del Este, desde Albania a Letonia. La anexión de Crimea y el fomento y apoyo a las facciones rebeldes en el oeste de Ucrania son los primeros intentos de revertir parcialmente la situación. No son descartables pasos adicionales. La lucha contra el extremismo islamista, contra el que Putin se enfrentó en Chechenia, sigue siendo un objetivo primordial ruso. Siempre reclamó y echó en falta más apoyo occidental a su particular cruzada.

La tercera reflexión es la falta de protagonismo europeo, dado nuestro peso económico y militar: en Siria, fue Europa la que abrió el melón de la Primavera Árabe para que el final de la historia lo escriban entre Putin, Erdogan y Rohani, tres distinguidos miembros del club de gobernantes liberales. De la tragedia siria, a Europa le quedan los refugiados y ahora los prisioneros. El acuerdo INF abandonado por los Estados Unidos y Rusia, al referirse a misiles de corto y medio alcance, tiene una importancia fundamental para Europa, sin que se haya oído una palabra de la Comisión. En Venezuela, tarde y de perfil.

En Siria, fue Europa la que abrió el melón de la Primavera Árabe para que el final de la historia lo escriban entre Putin, Erdogan y Rohani

Estados Unidos y China dirimen sus diferencias comerciales en temas como la propiedad intelectual, que también son cruciales para Europa, sin nuestra participación. Hasta la intervención de Trump, que veremos cómo acaba, la UE no ha conseguido ningún progreso efectivo para encauzar el problema de la competencia desleal china en algunos ámbitos.

Las proyecciones disponibles sobre la evolución del PIB mundial indican que para el año 2050 China será la primera potencia económica mundial, seguida de Estados Unidos y de la India. La Unión Europea, aun sin el Reino Unido, ocuparía el cuarto lugar. El unilateralismo creciente de los Estados Unidos, sutil con Obama y estridente con Trump, será previsiblemente otra de las notas definitorias de las próximas décadas.

En un mundo cuyos centros de gravedad político y económico se desplazan hacia Asia y el área del Pacífico, Europa necesita dotarse de una voluntad unitaria que dé de sentido a nuestra importancia económica, que permita la consecución de nuestros objetivos políticos y comerciales. Hay que reforzar los pilares de la gobernanza económica, sobre todo en la zona euro, y hay que promover también una acción exterior común, si es necesario con respaldo militar, que tenga como norte la estabilidad política y el crecimiento económico de los países y regiones vecinas o en los que tengamos un interés económico notable.

Iniciativas industriales como Airbus deberían replicarse en ámbitos como la inteligencia artificial, robótica, baterías para la industria automovilística o el almacenamiento de energía eléctrica. Una economía de servicios sin un sector industrial pujante termina declinando. Tampoco se pueden olvidar el necesario control de la frontera exterior de la Unión y una política migratoria adaptada a las necesidades de cada país miembro. Si la población desciende, el crecimiento económico disminuye.

La coincidencia de las elecciones municipales, autonómicas y europeas hará que la campaña electoral omita cualquier referencia a Europa, pese a que sea por donde pasa buena parte de nuestro futuro.

Por si acaso
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios