La vida sigue, pero no igual

La única opción que Cs tiene de liderar el Gobierno de España es a través del liderazgo del centro derecha, al que renunciaría de forma definitiva si diera su apoyo a un Gobierno de Sánchez

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, celebra los resultados de las elecciones generales. (Reuters)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, celebra los resultados de las elecciones generales. (Reuters)

Nos queda otro mes de campaña electoral, tras el cual se acelerarán las negociaciones y trámites para la constitución de un Gobierno claramente escorado a la izquierdasocialistas y Podemos cuentan con 165 escaños— en un Congreso donde la presencia nacionalista/independentista es mayor que nunca (10 de 18 en el País Vasco y 22 de 48 en Cataluña).

Es cierto que la aritmética permite una mayoría absoluta entre socialistas y Ciudadanos, pero también lo es que en un sistema electoral como el nuestro solo hay dos opciones reales de Gobierno: centro izquierda y centro derecha. Quien las personifique puede gobernar. La única opción que Ciudadanos tiene de liderar el Gobierno de España es a través del liderazgo del centro derecha, al que renunciaría de forma definitiva si diera su apoyo a un Gobierno de Pedro Sánchez.

La pregunta es si Ciudadanos es capaz de alcanzar el liderazgo del espacio político situado a la derecha del PSOE: la respuesta es que lo tiene al alcance de la mano. La ventaja del PP sobre Ciudadanos se limita a nueve escaños y 220.000 votos, menos de un 1% de los votos válidos emitidos. Ciudadanos ha superado al Partido Popular en Andalucía, Aragón, Baleares, Cataluña (477.000 frente a 200.000) y Madrid (786.000 frente a 700.000).

La apuesta es arriesgada pero factible. Como punto de partida, requiere repetir e incluso mejorar resultados en las próximas elecciones regionales y locales, lo que le puede permitir alcanzar el poder en algunas comunidades y ayuntamientos representativos. Para ello, es importante que Ciudadanos mantenga su posición liberal, de modernidad social, sensatez económica y firmeza sin estridencias en el debate territorial. Ayudará que en el votante de Vox prevalezca la visceralidad sobre la racionalidad, que el PP mantenga su desorientación ideológica y siga compitiendo por el espacio a su derecha y que el votante de izquierda, alcanzado su gran objetivo en las generales, reduzca su grado de movilización.

Una política de puertas abiertas hacia militantes y cargos de otros partidos, en especial del PP, conocidos o no, debería mantenerse. Será importante no desfigurar el perfil de Ciudadanos, pero es relevante pensar que no estamos ante sucesivos casos de transfuguismo, sino en una reestructuración del centro derecha, donde el viejo esquema de UCD y Alianza Popular —con nuevos nombres— debe sustituir al tripartito de hoy y al liderazgo sin competencia del PP de ayer.

Si importante es contar con ayuntamientos y comunidades que otorguen un escaparate en el que demostrar capacidad de gestión, una travesía en la oposición requiere no cometer errores y aceptar que la posibilidad de triunfar al cabo de los cuatro años suele depender de los errores cometidos por el Gobierno.

En los debates electorales, la cuestión económica se centró en la presión fiscal y el gasto público, sin la mínima mención a la industria, a la agricultura o al turismo, de donde deben surgir la riqueza y el empleo que financien el Estado de bienestar. En estos ámbitos, hay tres cuestiones que afectan a la competitividad de nuestra economía que requerirán atención especial. La primera es la modificación de las reformas laborales de los gobiernos de Zapatero y sobre todo de Rajoy. La segunda es la necesaria e ineludible transición energética, que debe acometerse con el tacto suficiente para minimizar su impacto en los costes de transporte y en los procesos de producción industrial, y, por último, el impacto fiscal necesario para financiar el incremento de gasto público derivado de las aprobaciones de los viernes electorales y de los previsibles Presupuestos de un Gobierno socialista condicionado por Podemos.

Estas tres cuestiones, unidas al problema de las pensiones y al ya inaplazable nuevo Sistema de Financiación Autonómica serán la fuente de oportunidades de Ciudadanos para seguir construyendo una alternativa de gobierno creíble, capaz de conjugar la imprescindible sensibilidad social con los criterios necesarios para el correcto funcionamiento de nuestra economía. Las dos mayorías absolutas del centro derecha se alcanzaron a través del éxito económico del primer Gobierno de Aznar y del desastre económico de la segunda legislatura de Zapatero. Una y otra vez, es la economía la variable determinante.

Tampoco Europa mereció mención alguna en los debates electorales, pero la necesidad de recuperar protagonismo en un escenario de importancia creciente para nuestro desenvolvimiento político y económico es absoluta. La Unión Europea debe renovar su modelo presupuestario y avanzar en áreas como la unión energética o fiscal. Tiene ya crecientes competencias en materia financiera. Es obvio que la mayor parte del protagonismo corresponderá al Ejecutivo, pero cualquier alternativa de gobierno debe dejarse y hacerse ver en el marco europeo.

Economía y Europa serán fuente de futuras oportunidades, pero la clave para Ciudadanos será acceder a responsabilidades de gobierno en las próximas elecciones autonómicas y municipales y ser capaz de acreditar, en el ejercicio de las mismas, la imprescindible capacidad de gestión. El mayor problema del PP, pese a Vox y pese al rosario de casos de corrupción, es no haber sido capaz de gestionar correctamente ni la crisis catalana ni la moción de censura.

La clave para Cs será acceder a responsabilidades de gobierno en las próximas elecciones y ser capaz de acreditar la imprescindible capacidad de gestión

Una intervención de la autonomía catalana tras la aprobación de las leyes de desconexión hubiera evitado el uno de octubre, la declaración de independencia, la huida de unos, la detención de otros y el juicio en el Supremo. Cuando se tuvo la certeza de perder la moción de censura, había alternativas diferentes a la de entregar el poder al PSOE, lo que a la larga le ha permitido gobernar 10 meses y ganar unas elecciones después de 11 años.

Son estas dos decisiones, o si se prefiere la ausencia de las mismas, junto a otros factores ya apuntados, las que han conducido a que la batalla por el liderazgo del centro derecha se haya desatado. Veremos en qué acaba, pero ante dos fuerzas ascendentes es difícil, para quien retrocede, revertir la tendencia.

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