El alumno zafio de Andreotti

El boicot a la OMC, su apoyo al Brexit duro, la guerra comercial... La política de Trump se reduce a la convicción de que el más fuerte acaba siempre por imponer su criterio

Foto: El presidente Donald Trump regresa a la Casa Blanca tras un viaje oficial a Europa. (Reuters)
El presidente Donald Trump regresa a la Casa Blanca tras un viaje oficial a Europa. (Reuters)

Giulio Andreotti, varias veces presidente del Consejo de Ministros de Italia, varias veces más ministro en diferentes gobiernos, político en activo durante más de 50 años, interrogado sobre el inevitable desgaste que el ejercicio del poder supone, respondió con una frase que hacía honor a su inteligencia y a su trayectoria: “El poder desgasta a quien no lo ejerce”.

Es dudoso que Donald Trump sepa de la existencia y enseñanzas de un político italiano fallecido en 2013, pero cabría pensar que su activismo tiene por objeto evitar el hipotético desgaste de un poder no ejercido. Todo es más sencillo: la política de Trump se reduce a la convicción de que el más fuerte acaba siempre por imponer su criterio.

A veces, la realidad le da la razón. Si el izquierdista Gobierno mexicano del presidente López Obrador adopta una política permisiva respecto a la inmigración centroamericana con destino a Estados Unidos y la balanza comercial bilateral arroja un superávit de 80.000 millones de dólares en favor de México, la solución es sencilla: se amenaza con imponer un arancel del 5%, con un incremento progresivo hasta el 25% a las importaciones mexicanas.

Negociaciones inmediatas entre los dos países, cuyo resultado, según traducción directa del comunicado conjunto, es meridiano: “Aquellos que crucen la frontera sur de Estados Unidos en busca de asilo serán devueltos rápidamente a México, donde pueden esperar la resolución de sus demandas de asilo. En respuesta, México autorizará su entrada por razones humanitarias en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, mientras esperan la resolución de sus demandas de asilo… México tomará medidas sin precedentes para incrementar su esfuerzo en reducir la inmigración irregular, incluido el despliegue de la Guardia Nacional a través de todo su territorio, dando prioridad a su frontera sur”. Victoria de las tesis y amenazas de Trump y giro radical de la política mexicana.

En su reciente viaje al Reino Unido, las estridentes declaraciones del presidente norteamericano a favor de un Brexit duro responden a la misma lógica de poder. La Unión Europea es un competidor comercial de los Estados Unidos. Todo aquello que la debilite es por definición positivo. La promesa de un magnífico acuerdo comercial entre Estados Unidos y el Reino Unido, una vez consumada su salida de la Unión, es el pastel que ofrece a los aislacionistas británicos para hacer inevitable la pérdida de fuerza europea.

Sin embargo, ocurra lo que ocurra con el liderazgo conservador británico y con el acuerdo o desacuerdo para su salida de las instituciones europeas, la Unión Europea no acatará los deseos de Trump y seguirá siendo un competidor notable de la industria norteamericana. Los errores de Boeing en su modelo 737, tanto en la configuración de 'software' como en la incorporación de piezas defectuosas, no serían concebibles sin la presión competitiva que supone la existencia de la europea Airbus. El boicot norteamericano a la Organización Mundial de Comercio contará también con la resistencia europea, que logrará abrir caminos para la resolución de conflictos comerciales a través de procedimientos de arbitraje neutral.

El acuerdo nuclear con Irán era mejor que la ausencia de cualquier acuerdo

Los otros dos escenarios internacionales donde Trump ha exhibido su lógica de poder han sido Irán y Corea del Norte, donde a través de una política de sanciones pretende que ambos países acepten una desnuclearización total. El resultado hasta la fecha es descriptible: palabras altisonantes sin resultado apreciable. El problema de aplicar la simple y única lógica del poder es la obligación de llevarla a sus últimas consecuencias si se quiere que sea efectiva. Cuando no se quiere o no se puede, la simplicidad de obligar a alguien a hacer lo que no desea carece de sentido. El acuerdo nuclear con Irán era mejor que la ausencia de cualquier acuerdo. La prohibición de pruebas de lanzamientos de misiles y la inspección y reducción del arsenal nuclear norcoreano eran una posibilidad real y mejor que la ausencia de cualquier acuerdo. Solo cuando la presión económica es tangible y real, como en el caso de México, la simple lógica de la fuerza puede ser efectiva. En todos los demás casos, la negociación es una vía tediosa, ardua y poco agradecida, pero mucho más cercana a la realidad y capaz de ofrecer resultados que avancen en la dirección correcta.

La negociación sobre la balanza comercial con China —y, por extensión, la lucha por el liderazgo tecnológico con su epicentro en la empresa de telefonía Huawei— plantea algunas disyuntivas curiosas. Los millones de teléfonos móviles existentes en el mundo funcionan con dos sistemas operativos: el IOS de Apple y el Android de Google. El de Apple es un 'software' cerrado solo utilizable en dispositivos fabricados por esa empresa. El de Google es un 'software' abierto, hasta hace unos días utilizable en cualquier teléfono, tableta u ordenador. Debido a la prohibición del Gobierno de Trump, Google ha denegado a Huawei la utilización de Android en sus nuevos teléfonos.

Varios manifestantes protestan en Londres contra la visita de Donald Trump al país. (EFE)
Varios manifestantes protestan en Londres contra la visita de Donald Trump al país. (EFE)

Hasta la fecha, dos empresas norteamericanas controlaban el sistema operativo de todos los teléfonos del mundo. Huawei tardará más o menos, pero desarrollará un sistema operativo diferente que dará lugar a la ruptura del monopolio estadounidense. Como telón de fondo, el recelo por el liderazgo de Huawei en el despliegue de la tecnología 5G, que permitirá la conexión en tiempo real de millones de dispositivos y hará realidad desde el internet de las cosas a la conducción autónoma de los coches. Son cuestiones cuya complejidad hace inútil la política de sancionar primero y preguntar después.

En política y en economía, toda acción genera una reacción. En física, se dice que la reacción es de la misma intensidad y de sentido contrario. En el ámbito de las ciencias sociales, es imposible discernir intensidad y sentido de la reacción. El buen político es el que sabe prever las consecuencias de sus decisiones. Trump no pierde oportunidad de ejercer la fuerza que le otorga ser el presidente de la primera potencia mundial, pero Andreotti debe revolverse en su tumba, porque el ejercicio del poder, aunque imprescindible en cualquier circunstancia, es algo más que una exhibición de fuerza: requiere una finura, un equilibrio entre medios y fines y un manejo de los tiempos que están en las antípodas de la zafiedad que hoy preside la política norteamericana.

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