El mapa que demuestra de qué van en estas elecciones

Hay una línea que separa España en dos frentes, el antiPP y el antiPodemos. O esa es la estrategia que hacen valer ambos partidos, porque les sirve para ocultar un par de cosas

Foto: El hombre que acabará con el PP. (Reuters/Andrea Comas)
El hombre que acabará con el PP. (Reuters/Andrea Comas)

La semana ha venido revuelta a partir de la poco sorprendente alianza entre Podemos e IU, una buena solución para ambos, y la respuesta de sus competidores, que se ha movido entre distintos tipos de alarma, la del PSOE por lo que les puede perjudicar y la del PP y C's a causa de la nueva alianza marxista.

Esta joint venture tiende a polarizar la campaña, algo que interesa a Podemos y PP, porque permite que se visualice un escenario en el que sólo ellos pueden representar de verdad los dos modelos de España que se opondrán en las elecciones, con la consecuencia obvia de invisibilizar al PSOE y a C's, una carta que llevan tiempo jugando. Pero la estrategia de ambas formaciones va más allá, y de modos que les favorecen claramente.

Podemos-IU entiende que “hay que cambiar España” sólo significa “hay que sacar al PP del Gobierno”

Con el hastag #SumamosParaGanar se difundieron una serie de mensajes que subrayaban, con la carga de ilusión forzada que es habitual en la comunicación de Podemos, cómo la unión de ambas fuerzas permite pensar en una transformación real de nuestro país. El momento más evidente fue cuando los líderes de la izquierda, desde Garzón hasta Errejón, incluyeron este mapa en sus tuits como elemento de convicción:


 

La presión al PSOE para ir en listas conjuntas en el Senado genera varias ventajas. Por una parte, recompone los mensajes de campaña, con Podemos-IU haciendo equivalente su idea central, “hay que cambiar España” a “hay que sacar al PP del Gobierno”. Este frente común contra los de Rajoy, como si el obstáculo único para mejorar las condiciones de vida en nuestro país fuera el PP, les resulta especialmente útil porque deja a los socialistas sin su idea fuerza. El PSOE, en realidad, no puede proponer grandes cambios en la mayoría de las políticas, y en especial en las económicas, que no pueden ser muy distintas de las de los populares, por lo que han jugado a generar ilusión a partir de la fijación en el voto anti. Más que su poder de convicción, era la animadversión contra los de Rajoy lo que trataban de vehicular electoralmente. Con su estrategia, Podemos-IU hace suyo ese mensaje, con lo cual desplazan a los de Sánchez a un lugar secundario, se revisten de la única alternativa y, de paso, como antes les ocurría a los socialistas, evitan tener que describir de un modo preciso y concreto en qué consistiría ese cambio.

Cuba-Venezuela

Al PP este movimiento le viene estupendamente, porque su gran baza para estas elecciones consiste en organizar un frente antiPodemos liderado por ellos.Toda su estrategia se estructura alrededor de investirse como el único partido que puede ofrecer a España la estabilidad que necesita a partir de la visualización de un enemigo, el frente Cuba-Venezuela, que echaría por tierra todos los esfuerzos realizados hasta la fecha y que dificultaría enormemente los acuerdos con el Eurogrupo. Conocemos los contenidos que los populares esgrimen, porque los han venido repitiendo con insistencia esta última semana, como tantas veces antes. Esta apuesta tiene, además, el plus de reducir las opciones de C's porque tiende a concentrar el voto en el partido grande, por aquello de la utilidad.

La cuestión es qué posición va a tomar el PSOE y con quién pactará llegado el caso. En Podemos-IU saben que apoyará al PP

Más que dos opciones de España, en las elecciones se nos ofertarán dos frentes a la contra, que focalizan los males de nuestro país en Rajoy e Iglesias, y que nos llevan hacia a un eje diferente, más allá de la izquierda y la derecha y de lo nuevo y lo viejo, mucho más entroncado con el de partidos sistémicos y antisistémicos que está imponiéndose en Occidente. Pero esta vertebración incluye un elemento añadido, y de importancia no menor para la política nacional.

El elemento decisivo

El problema de fondo, si ese escenario se pone en juego de una manera sólida (y tiene todas las trazas), es en qué frente se va a situar cada uno. Y este es el elemento decisivo. Por decirlo rápido, la cuestión es qué posición va a tomar el PSOE en este asunto y con quién pactará llegado el caso. Porque si bien es evidente que durante el tiempo que dure la campaña Pedro Sánchez señalará con el dedo al PP, al día siguiente de las elecciones, es más que probable que deba tomar la decisión acerca de si apoyar a Rajoy para la investidura o tratar de formar un gobierno en alianza con Podemos-IU.

Esta estrategia, útil para Podemos y PP, tiene un problema para los españoles: centrar los debates en lo "anti" sofoca las discusiones reales

Vaya por delante que haga lo que haga, saldrá perdiendo, porque ambas opciones son bastante negativas para los socialistas, y más aún si no quedan como segundo partido o si lográndolo no alcanzan una distancia sustancial respecto del tercero. Pero si reparamos en experiencias cercanas, lo más probable es que el PSOE se abstuviera para facilitar la investidura del candidato del PP. Su gobierno con Podemos parece improbable tras lo acontecido, y más aún si recurrimos al sentido común. Una alianza entre ambos para gobernar sería un problema serio para los socialistas, que meterían al enemigo en casa sin la fuerza necesaria para contenerle. Como Podemos-IU tiene claro que los socialistas apoyarán a los de Rajoy, intenta evidenciar con jugadas como las de la candidatura conjunta al Senado que los únicos actores nacionales que están inequívocamente contra los populares son ellos. Están forzando internamente a los socialistas, y van a tratar de empujarles todo lo que puedan hacia un callejón sin salida.

Lo que dicen y lo que hacen

Esta estrategia, que es útil para Podemos y PP, tiene un problema para los españoles: centrar la discusión en los frentes anti evita las discusiones de fondo. Cuando los populares hablan de estabilidad, lo que quieren decir es que subirán impuestos, seguirán recortando y empobrecerán aún más el trabajo. Las políticas que marca la UE y que tan perjudiciales resultan para el conjunto de la sociedad no sólo continuarán aplicándose sino que, por las noticias que llegan de Bruselas, se van a recrudecer. Y cuando los de Iglesias insisten en que es necesario echar a Rajoy del Gobierno, se olvidan contarnos que si gobernaran ellos no tendrían más remedio que hacer algo muy similar.

La debilidad de Podemos es la falta de una agenda europea coherente y su silencio sobre cómo va a lidiar con el Eurogrupo y el BCE

Este es el gran reproche que formulaba anteayer Varoufakis a Podemos en un artículo en Newsweek, donde señalaba la gran debilidad argumentativa de los de Iglesias. “Una mayoría de los votantes españoles querrían ver un nuevo gobierno que se opusiera a la troika. Pero necesitan saber cómo se enfrentarían a ella, qué nuevas políticas propondría Madrid, no sólo para España, sino como una alternativa a la actual combinación de políticas que están poniendo cada vez más en peligro la integridad de la zona euro… La mayor debilidad de Podemos, además de la capitulación el verano pasado de Syriza, es la falta de una agenda europea coherente y su silencio sobre cómo va a lidiar con el Eurogrupo y con el Banco Central Europeo, las instituciones que probablemente intentarán asfixiar un gobierno de Podemos antes de que empiece a funcionar”.

Promesas absurdas

Varoufakis tiene toda la razón. Si Podemos insiste en que las cosas van a cambiar, lo primero que tendríamos que saber es qué plan tienen para hacer frente a las instituciones europeas, cuáles son los elementos de convicción que van a hacer valer y qué fuerzas les van a oponer. Porque si no tienen eso, cualquier invocación al cambio en este país es absurda. Pero el argumento vale también para el PP, porque pueden insistir en que devolverán a España a la buena senda, que conseguirán que baje el paro y crezcan las pymes, y que las cuentas cuadrarán lo necesario como para acabar con la austeridad. Pero siguiendo el plan que les marcan, eso es justo lo que no podrán hacer. Claro que todo esto es lo que las campañas anti permiten ocultar: basta con señalar las maldades del enemigo para esconder que no tienen un plan.  

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