Sánchez Mato como cabeza de turco: la batalla de la izquierda por Madrid

La campaña de las izquierdas parecía desarrollarse en el terreno de lo que Errejón llamó 'competecencia virtuosa', hasta que la fecha de las elecciones se ha acercado

Foto: Carlos Sánchez Mato, en la sede de El Confidencial. (Enrique Villarino)
Carlos Sánchez Mato, en la sede de El Confidencial. (Enrique Villarino)

La lucha de las izquierdas a la izquierda del PSOE, resultado de la fragilidad interna de Podemos, sigue viva. Se nota que hay muchas cuentas pendientes y que las rencillas, más que disolverse, se han reforzado. La campaña madrileña es un buen ejemplo. En la superficie, los enfrentamientos directos se han evitado, los ataques entre los candidatos de izquierda son muy ocasionales y todo parece tranquilo. Pero los movimientos subterráneos nos dicen otra cosa.

Errejón y Carmena han puesto en marcha una estrategia de comunicación naíf, con muchos colorines y magdalenas, con progreso, buen rollo y pensamiento bonito, que es un paso más allá del positivo, y cuando han tenido que confrontar lo han hecho con los partidos de la derecha, evitando las tensiones previsibles con los de su espectro. Esa actitud encaja en la 'competencia virtuosa', otro de esos conceptos a los que Errejón es tan aficionado y con los que trata de que su estrategia tenga resonancia.

Paz aparente

Podemos, por su parte, ha decidido evitar los cuchillos contra su antiguo socio y se ha centrado en un discurso feminista, bajo la bandera Unidas Podemos, y ha hecho hincapié en los desahucios y la defensa de la sanidad y educación públicas. Ha dejado sensatamente de lado los reproches y las acusaciones de traición, algo que les habría perjudicado.

El mensaje de Más Madrid es que apostar por Sánchez Mato es desperdiciar los votos y abrir la puerta a las derechas

Pero no todo es paz y amor. La ruptura de esa 'competencia virtuosa' ha venido, quizá de forma poco relevante, con el tono tenso y hostil de las discusiones en Twitter de los cercanos a unos y otros partidos, y de manera mucho más importante con las invocaciones al voto útil en el ayuntamiento. Conforme se acerca la fecha de las elecciones, y en un escenario poco claro, los partidarios de Carmena y Errejón han optado por atacar de forma rotunda a Madrid en Pie. Su argumento es el siguiente: puesto que las encuestas no atribuyen representación a la lista encabezada por Sánchez Mato, al no alcanzar el necesario 5%, apostar por él sería tirar los votos a la basura, mientras que si fueran a parar a Carmena resultarían decisivos para que ganase la alcaldía y dejase fuera a la alianza de las derechas.

La pureza ideológica

En otro escenario, la apelación al voto útil sería razonable. En este, es un golpe bajo, y tiene algo de juego sucio por la forma en que se está realizando. El mensaje de fondo, el que da forma al argumentario de Más Madrid, es que empeñarse en apoyar a Sánchez Mato, cuando ya sabemos que no va a conseguir concejales, es dar el gobierno de Madrid a las derechas; cualquier izquierdista responsable debería olvidarse de su pureza ideológica, de sus aspiraciones utópicas y de su enfado, actuar de un modo más pragmático y respaldar a Carmena, que es quien de verdad puede impedir que PP, Cs y Vox irrumpan en el ayuntamiento.

Su crítica evita el punto de partida: gran parte del voto a Sánchez Mato no iría a parar a Carmena incluso si Madrid en Pie no concurriera

Es un argumento falso, que suena más a señalar a Mato y los suyos como posibles responsables en caso de que los resultados no permitan la continuidad de la alcaldesa. Y lo es porque olvida el punto de partida: gran parte del voto a Madrid en Pie no iría a parar a Más Madrid incluso si los de Mato no concurrieran. Y cuando digo gran parte quiero decir prácticamente todo. Las diferencias han sido sustanciales entre la alcaldesa y parte de su equipo, mucha gente de izquierdas considera que ha realizado políticas que benefician a la derecha, hay sectores de esa ideología con los que Carmena no conectó nunca y además buena parte de Podemos está dolida por su alianza con Errejón. De modo que bien podría invertirse la hipótesis: si Madrid en Pie no existiera, esos votantes se quedarían en casa. Tomando este aspecto en consideración, los argumentos acerca del voto indignado, del voto basura, de la pureza ideológica y demás suenan un tanto pueriles.

El voto útil automático

Y más en un contexto como el actual. La campaña está lanzada, las derechas pueden ganar y los votantes de izquierda lo saben, con lo cual lo más probable es que cierren filas y apoyen a quien tiene más posibilidades de ganar. Por decirlo de otra manera, Más Madrid va a robar mucho más voto a Madrid en Pie que al revés. En este escenario disputado, el voto útil funciona automáticamente, sin necesidad de muchos recordatorios, y especialmente en esta época, en la que el factor movilizador proviene mucho más de la oposición a un mal concreto que a la creencia en unas ideas. “Que viene la derecha y será catastrófico” (o “que viene la izquierda”, según a quiénes se dirijan los partidos) ha sido el principal mensaje de las últimas campañas para animar a la gente a depositar su papeleta en las urnas.

No hacer zancadillas a los de Sánchez Mato podría ser útil a Carmena para ganar la alcaldía

En segundo lugar, hay un componente pragmático que con frecuencia se pasa por alto. El mapa electoral madrileño está bastante abierto. En las generales, y no hace ni un mes de ellas, la derecha tuvo más votos en Madrid ciudad y en la comunidad, y los pronósticos nos hablan de una suerte de un empate técnico. Los partidos de la derecha son fuertes en Madrid y tradicionalmente han recogido mucho voto, por lo que no sería raro que sumasen lo suficiente, con independencia de las cuitas de la izquierda. En este contexto, hay encuestas que otorgan a Madrid en Pie un 3,5% de intención directa de voto, lo que subraya que el 5% está más cerca de lo que parece, y con él,varios concejales que darían su apoyo a Carmena si fuera necesario. Ayudar a que la formación de Sánchez Mato alcance el mínimo podría ser útil a Más Madrid, ya que el reparto electoral de las municipales es diferente del de las generales.

Poco elegante

Desde esta perspectiva, es poco comprensible la actitud de los seguidores de Errejón y Carmena que han atacado a Madrid en Pie como si fuera el caballo de Troya que impedirá a las izquierdas ganar la alcaldía. En un sentido, porque culpabilizar a los votantes insistiendo en que quien sea de izquierdas y no vote a Más Madrid es poco menos que un tonto útil, no es una actitud elegante. En otro sentido, porque exactamente eso era la competición virtuosa, la que alababa Errejón y la que ofrecía como propuesta de campaña, que ahora parece menos virtuosa cuando la utilizan otros.

Iglesias ha decidido mantenerse en un lugar templado para que no se le responsabilice si las cuentas no salen y ganan las derechas

Pero tampoco es comprensible la actitud de Pablo Iglesias, que ayer comentó, un poco de pasada, que su formación pide el voto en la ciudad de Madrid para Carmena y para Mato, pero “que quien necesita apoyo de verdad ahora para estar dentro del Ayuntamiento de Madrid es la lista de Carlos”. Esta misma semana había llevado a Mato a 'Otra vuelta de tuerka', lo que se interpretó con razón como un empujón de Iglesias al líder de Madrid en Pie.

Las culpas, para otros

Sin embargo, esta actitud es un poco cobarde. Iglesias podría haber ayudado a Sánchez Mato de un modo mucho más decidido, precisamente porque necesita apoyo y porque sería beneficioso para todos. Pero hacerlo así podría haber sido interpretado como la candidatura alternativa de Podemos a Carmena, y eso asustaba. Iglesias ha decidido mantenerse en un lugar templado para que no se le responsabilice si las cuentas no salen, de modo que, si por un azar Carmena "pierde" la alcaldía por los votos de Sánchez Mato, las culpas recaigan únicamente sobre este. Lo cual es absurdo: si Madrid en Pie no llega al mínimo, esos votos irán al vacío, mientras que si se le apoya, las izquierdas sumarán más.

Iglesias y Errejón están dándose de patadas en el cuerpo de Sánchez Mato, que será a quien señalen si los números no dan

En realidad, lo que está en juego no es la alcaldía ni la comunidad, sino la dirección que tomarán Podemos y la izquierda a partir de esta etapa electoral, y los contendientes están utilizando Madrid como campo de batalla. En el fondo, es la pelea por ese espacio lo que les mueve y por eso están siendo demasiado tacticistas y poco pragmáticos en lo que se refiere a la contienda electoral en el ayuntamiento. Iglesias y Errejón están dándose de patadas en el cuerpo de Sánchez Mato, que será a quien señalen si las cosas no salen bien. Y esto dice mucho de las izquierdas, de sus rencores e inquinas, de sus cuentas pendientes, pero también de su batalla por el futuro inmediato, y de cómo una opción que se pretendía mayoritaria se ha reducido a la lucha por una parcela.

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