La decadencia de Pablo Casado y el PP (con la táctica del PNV e Iglesias de fondo)

'The Decadent Society', el interesante libro de un analista conservador estadounidense, Ross Douthat, ayuda a comprender la situación actual del Partido Popular

Foto: Pablo Casado embarca en un pesquero. (EFE)
Pablo Casado embarca en un pesquero. (EFE)
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La enorme banalidad de nuestros políticos no deja de alcanzar las más altas cotas. Los argumentos que utilizan en público como elemento de convicción para que los electores les den su respaldo son tan peregrinos que no estaría de más preguntarse qué ocurre dentro de los partidos, y de los equipos de los líderes, para que alguien no les señale los errores que están cometiendo.

Un reciente e interesante libro, ‘The Decadent Society’ (próxima traducción en Ed. Ariel), firmado por Ross Douthat, un columnista de 'The New York Times' de creencias conservadoras, de fuertes convicciones religiosas y con un perfil social (moderadamente) favorable a las clases trabajadoras, contiene una tesis que nos puede ayudar a entender parte de esta deriva, a veces ridícula, a veces obscena.

La decadencia

El concepto de decadencia de Douthat consiste en “la unión de estancamiento económico, declive institucional y agotamiento cultural e intelectual en un alto nivel de prosperidad material y desarrollo tecnológico”, algo que afecta especialmente a Occidente. Describe una situación en la que la repetición es más la norma que la innovación, en la que la esclerosis afecta a instituciones públicas y empresas privadas por igual y en la que vida intelectual da continuos círculos alrededor de sí misma.

Ni estamos en el momento previo al apocalipsis ni Occidente va a colapsar; no hay que olvidar que el declive del Imperio romano duró 400 años

Según Douthat, que una sociedad sea decadente no implica que esté a punto de colapsar. Desde luego, ni estamos en el momento previo al apocalipsis ni Occidente va a colapsar; no hay que olvidar que el declive del Imperio romano duró 400 años. Fueron siglos en los que la civilización romana continuó plácidamente su camino hacia la nada. Y es posible que a nuestras sociedades les ocurra lo mismo: serán complacientes y repetitivas durante bastante tiempo aún.

La guerra de las galaxias

Las tesis de Douthat merecerían ser analizadas en profundidad, pero subrayaré solo un aspecto, el del estancamiento en las ideas y el de la repetición incesante de las mismas fórmulas. Douthat lo sintetiza así en el libro: “Una sociedad que produce muchas malas películas no es necesariamente decadente; una sociedad que hace las mismas películas una y otra vez sí lo es”. Y lo explicaba en una entrevista con un caso popular: “La trayectoria de la saga ‘Star Wars’ es un ejemplo perfecto de lo que significa decadencia. Las precuelas no son realmente decadentes, son malas películas en las que George Lucas intenta hacer algo nuevo y no lo logra. De ese fracaso surge la última trilogía, donde solo intenta repetir las películas que hizo 40 años atrás. De eso va la decadencia: intentas salir, no funciona, y luego vuelves a hacer lo mismo otra vez”.

La fórmula que ha utilizado el PP en las elecciones vascas nos suena porque llevan años utilizándola

Desde esta perspectiva, Douthat también podría haber utilizado al Partido Popular como ejemplo. Las afirmaciones de Pablo Casado en la campaña vasca, en las que señala que "votar PNV es votar Podemos", encajan perfectamente en esta descripción. El líder popular aseguró que, si bien el PNV va de moderado, apoyó la moción de censura de Pedro Sánchez y le hizo presidente sabiendo que Pablo Iglesias iba a ser vicepresidente, que un comunista declarado como Alberto Garzón sería ministro de Consumo o que lo sería Yolanda Díaz, que quiere derogar la reforma laboral. Votar al PNV “es votar a un partido como Podemos, que quiere expropiar viviendas o nacionalizar industrias, o como Bildu, que quiere derogar la reforma laboral”.

La fórmula nos suena porque llevan años y años utilizándola. Ocurrió en 2004, en la primera campaña electoral entre Rajoy y Zapatero, cuando insistían en que dar la confianza al PSOE era poner España en manos de ERC, que sería su socio en la investidura. Continuaron señalando a Zapatero, durante sus mandatos, como el hombre que rompería España por su blandenguería con los independentistas y acuñaron lemas como ‘zETAp’, que no les resultaron particularmente útiles. Rajoy llegó al poder por la crisis económica y consiguió mantenerse en él gracias a la aparición de Podemos, que le permitió regresar al camino transitado: votar Podemos era votar Cuba y Venezuela, y votar al PSOE era votar a Podemos. Desde entonces, no han abandonado esa táctica política, que equipara cualquier posición rival con posiciones extremas y altamente peligrosas, y Casado es uno de los más fervientes admiradores de ese recurso táctico, que ha llevado a los límites.

Feijóo y Podemos

Ahora ha llegado el turno del siguiente giro, que equipara al PNV con Podemos y con la expropiación de viviendas. Imagino que el día que haya una pelea interna por el poder en Génova, el recurso “respaldar a Feijóo es votar a Podemos”, o “si votas Feijóo, España se rompe”, estará sobre la mesa.

Podría decirse que el PP es un partido enormemente gris, que ha cometido numerosos errores tácticos en los últimos tiempos y al que se percibe sin capacidad de maniobra para intentar fórmulas nuevas. El ciclo que ha seguido, con la utilización de ideas que han funcionado, el anclaje permanente en ellas y la falta de innovación es justo lo que Douthat denomina decadencia. Llegados a este punto, cabe recordar la advertencia del columnista estadounidense: la decadencia no implica que llegue pronto la debacle; simplemente, constata el anquilosamiento y la paralización. Pero en un tiempo tan móvil como el nuestro, detenerse en la eterna repetición tiene muchos riesgos. Para el partido y para la sociedad.

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