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El declive de los bancos y de las empresas cotizadas, explicado por Jamie Dimon
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Esteban Hernández

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El declive de los bancos y de las empresas cotizadas, explicado por Jamie Dimon

La carta anual del CEO de JPMorgan Chase a los accionistas tiene, en su edición de este año, reflexiones profundas acerca de la economía y de la geopolítica. Y subraya el momento complicado de los actores tradicionales

Foto: Jamie Dimon, CEO de JP Morgan. (Reuters/Michel Euler)
Jamie Dimon, CEO de JP Morgan. (Reuters/Michel Euler)
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La carta anual de Jamie Dimon, CEO de JP Morgan Chase, a sus accionistas es, en su edición de este año, extensa, profunda y llena de reflexiones. Deja unos cuantos anuncios y muchas incertidumbres. Al margen de la volatilidad que anuncia, de las dificultades económicas que anticipa y de los planes de su empresa para el futuro, señala algunos elementos esenciales para comprender el giro que se está produciendo en la economía.

El primero de ellos lo cifra Dimon en el papel menguante de los bancos y de las empresas cotizadas. El sistema financiero mundial tiene cada vez más que ver con la banca en la sombra, las 'fintech' y las grandes empresas de tecnología que con las firmas tradicionales. Es una tendencia de los últimos años, de la que los bancos tradicionales son conscientes, y de la que se han quejado en muchas ocasiones, puesto que, afirman, estas empresas operan por fuera de las exigencias regulatorias a las que se ven sometidas las instituciones bancarias tradicionales. Su peso declinante es reflejado en los datos que Dimon aporta en la carta.

Las tecnológicas tienen cientos de millones de clientes y una gran cantidad de datos, lo que les otorga una notable ventaja competitiva

Además, grandes compañías de sectores diferentes como Schwab, Fidelity o Vanguard, Walmart o Apple utilizan las nuevas tecnologías digitales para brindar de manera eficiente servicios bancarios a sus clientes. Apple cuenta con Apple Pay y Apple Card, y está ampliando su presencia al procesamiento de pagos, a la evaluación del riesgo crediticio, a las transferencias personales o en las ofertas de crédito al consumo. El problema para los bancos puede ser significativo, ya que, en el caso de las grandes tecnológicas, tienen cientos de millones de clientes y una gran cantidad de datos, lo que les brinda una notable ventaja competitiva.

El futuro va a ser complicado, y llevará, asegura Dimon, a un escenario de fusiones y adquisiciones que aporten el tamaño necesario para competir. Las fusiones no solo serán entre bancos, también entre 'fintech' y entre bancos y 'fintech'. En todo caso, los competidores de la banca tradicional están ya ahí, y están ganando mucho terreno.

El crecimiento del 'private equity'

En segundo lugar, Dimon advierte de la presencia menguante de las empresas cotizadas. EEUU contaba en 1996 con 7.300 firmas, y ahora son 4.800. El capital lo están buscando, en lugar de en las bolsas, en el 'private equity': las empresas respaldadas por capital riesgo se han multiplicado por seis en poco tiempo, de 1.600 a 10.100.

Foto: El desabastecimiento encarece los productos. (EFE/Cabalar) Opinión

Dimon señala que los factores que impulsan ese cambio en la financiación son de diferente clase, pero la presión regulatoria y las exigencias de transparencia son algunas de mayor importancia, además de la presión que los mercados ejercen trimestralmente sobre las cuentas de resultados. Ese giro, que podría ser positivo, es fundamentalmente perjudicial, insiste Dimon, al reducir la transparencia en la gestión de esas empresas. Lo que no señala el CEO de JP Morgan Chase es que el historial del 'private equity' en los últimos años no ha sido particularmente positivo en cuanto a la gestión de esos negocios, con grandes apalancamientos, exigencias de rentabilidad elevadas y un modo depredatorio de gestión en demasiados casos.

Las firmas de capital de inversión administraban cuatro veces más activos en 2021 que al comienzo de la crisis financiera

A pesar de ello, las firmas de capital privado han crecido hasta administrar 6,3 billones de dólares en activos en 2021, cuatro veces más que al comienzo de la crisis financiera de 2008. Y la tendencia sigue bien viva, con el capital riesgo buscando oportunidades en un mercado débil. Blackstone, la firma de mayor tamaño, aseguró a sus inversores que su objetivo para 2022 era alcanzar el billón de activos bajo su administración.

Cambios en la organización del poder

Ambos aspectos señalan un desplazamiento sustancial: tanto en el sector bancario como en el de las empresas cotizadas, las firmas están girando desde un entorno sujeto a reglas y a equilibrios de poder, por incompletos, frágiles o insuficientes que sean, hacia otro en el que los reguladores tienen un papel mucho menor y una capacidad de influencia más reducida. En ambos casos, implica la aparición de nuevos actores, el desarrollo en nuevas áreas de otros de gran tamaño y la cada vez mayor presencia de los fondos. Y todo ello supone también un cambio notable en la manera de gestionar las empresas.

Las empresas de la economía real dependen cada vez más de los grandes gestores pasivos de activos y de las firmas de 'private equity'

En realidad, muchas de las grandes firmas (y cada vez más de las de medio tamaño) de la economía real dependen cada vez más de los grandes gestores pasivos de activos y de las firmas de 'private equity'. Es un proceso de concentración, porque las empresas de gran tamaño de esos sectores tienen una influencia notable en la vida de las empresas y en la economía misma. Y la cada vez mayor importancia de las grandes tecnológicas añade un elemento más a un giro que implica el desplazamiento de los actores tradicionales por los nuevos, también en lo que respecta a poder e influencia.

Foto: Marcha lenta de los camioneros en Madrid. (EFE/Rodrigo Jiménez) Opinión

Este cambio también cuenta con un notable peso territorial, ya que otorga un espacio menos relevante para las empresas nacionales, cada vez más presionadas por los competidores globales y por la naturaleza de su capital. Pero, además, tiene derivadas políticas evidentes. Los cambios en las ocupaciones de las élites nacionales, y los perdedores que han aparecido dentro de ellas, explican mucho de los cambios en el voto. Y no solo en España. Las tendencias en Francia tienen mucho que ver con las españolas, y no son distintas de las que se suceden en otros países occidentales. Pero también hay elementos geopolíticos en juego, de los que hablaremos mañana.

La carta anual de Jamie Dimon, CEO de JP Morgan Chase, a sus accionistas es, en su edición de este año, extensa, profunda y llena de reflexiones. Deja unos cuantos anuncios y muchas incertidumbres. Al margen de la volatilidad que anuncia, de las dificultades económicas que anticipa y de los planes de su empresa para el futuro, señala algunos elementos esenciales para comprender el giro que se está produciendo en la economía.

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