Funcionarios de prisiones: "Nos hemos cansado de vaciles de gobiernos y sindicatos"

Entrevista a Enrique Rodrigo, portavoz de la asociación de trabajadores penitenciarios 'Tu abandono me puede matar'

Foto: Enrique Rodrigo, portavoz de ‘Tu abandono me puede matar’. (Jorge Álvaro Manzano)
Enrique Rodrigo, portavoz de ‘Tu abandono me puede matar’. (Jorge Álvaro Manzano)

Antes de ir a las urnas todos los candidatos hacen muchos discursos, fotos y promesas. Sobre todo promesas. Esta serie de entrevistas da voz a los problemas que los políticos siempre se comprometen a solucionar en cada campaña electoral y luego nunca terminan de resolver cuando empieza la legislatura.¿Volverán a caer en el olvido después del 10-N?

Se definen como plataforma asindical, con la ‘a’ delante, para destacar que su organización de trabajadores de prisiones tiene muchas discrepancias con los sindicatos tradicionales. Aunque, sobre todo, sus críticas van dirigidas al Gobierno. Mejor dicho, los gobiernos. Porque aunque ahora dirigen sus reclamaciones al Ejecutivo socialista y al ministro Fernando Grande-Marlaska, las quejas de estos trabajadores penitenciarios se remontan al gobierno del Partido Popular, cuando los titulares de la cartera de Interior fueron los ministros Zoido y Fernández Díaz: “Estamos hartos de que se olviden de las promesas que nos hacen cuando llegan al poder”, denuncia Enrique Rodrigo, portavoz de la Asociación profesional ‘Tu abandono me puede matar’. El nombre surgió en la prisión de Málaga, donde nació esta iniciativa "por la sensación de impunidad que tienen los internos y la de inseguridad con la que vivimos los trabajadores".

Enrique Rodrigo, portavoz de ‘Tu abandono me puede matar’. (Jorge Álvaro Manzano)
Enrique Rodrigo, portavoz de ‘Tu abandono me puede matar’. (Jorge Álvaro Manzano)

Al preguntarle por a qué tipo de inseguridad se refiere y si puede dar datos concretos, Rodrigo explica que las cifras oficiales del Ministerio de Interior no recogen todas las agresiones que sufren los trabajadores en prisiones. “Y ese es parte del problema: En 2017, con el gobierno del PP, algunos sindicatos firmaron un protocolo para contabilizar las agresiones. Pero está diseñado para reducirlas artificialmente. Por ejemplo, si a mí un interno me intenta apuñalar cuatro veces y consigo evitarlo eso no consta como agresión”. ¿A usted le ha pasado? “Claro, como a la mayoría de mis compañeros”, responde con total naturalidad. “Además, la agresión para que conste requiere voluntariedad. Y si me agrede un interno con una enfermedad mental, como se supone que en él existe no existe voluntariedad, tampoco consta como agresión. Estamos de acuerdo en que a un recluso con alguna enfermedad mental no se le puede castigar como si fuera consciente de sus actos, pero eso no quiere decir que la agresión no se contabilice”.

"Si a mí un interno me intenta apuñalar cuatro veces y consigo evitarlo eso no consta como agresión"

La plataforma a la que Rodrigo representa es fruto de “un movimiento asambleario e independiente” con representación en toda España. Él es portavoz “porque tenía experiencia en medios, pero es provisional, no tenemos jerarquías”, aclara. Su misión es denunciar la precariedad con la que trabajan los 23.000 trabajadores de los centros de prisiones en España. Desde que en enero formalizaron esta asociación, en un acto que reunió a centenares de funcionarios en el viejo penal del Puerto de Santa María (Cádiz), ya tienen unos 4.000 asociados que aportan 5 euros al mes para financiarse. “A veces para desacreditarnos nos acusan falsamente de que nos financia Vox o de que nos financia Podemos, pero somos totalmente independientes y sin ninguna filiación política. Hay funcionarios de todas las ideologías y nosotros nos reunimos con todos los partidos. Con todos”, insiste. “Lo que pasa es que con nosotros están y todos de acuerdo cuando están en la oposición, luego llegan al Gobierno y se les olvida”.

Las promesas del PP

Los funcionarios de prisiones no se creen mucho las promesas de los políticos en campaña electoral por experiencia propia: “Acumulamos muchos años de frustración con gobiernos de todos los colores”, afirma Rodrigo. “El ministro Zoido pasó olímpicamente de los trabajadores de prisiones y tenía un desconocimiento total del sector. Llegó a un acuerdo con la Guardia Civil para subirles el sueldo, y muy merecido por cierto, pero de los funcionarios de prisiones se olvidaron totalmente. Ahora, en la campaña electoral, el PP nos ha dicho que corregirán aquellos errores si llegan al poder, ¿pero qué nos garantiza que lo hagan?”

La subida salarial que reclaman desde el colectivo costaría al Estado 140 millones de euros en tres años, “unos 45 millones en tres años”, matiza Rodrigo. “Es ridículo que no se atienda nuestras reivindicaciones. Esto no es dinero para el Estado, pero a la hora de la verdad siempre tienen otras prioridades”.

Enrique Rodrigo, portavoz de ‘Tu abandono me puede matar’. (Jorge Álvaro Manzano)
Enrique Rodrigo, portavoz de ‘Tu abandono me puede matar’. (Jorge Álvaro Manzano)

No es solo una subida salarial lo que reclaman. "El gobierno del Partido Popular dejó un balance desastroso de siete años sin concursos anuales y sin apenas traslados ni ascensos; tampoco hubo mejoras en el equipamiento, los medios, ni siquiera en los materiales para atender la avalancha de agresiones que se producen en las cárceles; y las plantillas están cada vez más envejecidas y son tan escasas que hay situaciones en las que tenemos que hacer turnos de 24 horas. Cuando el PSOE llegó al poder prometió solucionarlo, pero seguimos igual”, recuerda Rodrigo con vistas a la campaña electoral.

Las promesas del PSOE

En febrero de 2018, con el PP aún en el Gobierno, hubo una primera manifestación en Madrid reclamando la equiparación salarial que ya se había aprobado para otros colectivos que dependen del Ministerio del Interior (los trabajadores de prisiones se quejan de que los trabajadores de las prisiones catalanas que dependen de la Generalitat cobran hasta 1.000 euros más de media y que los pluses asociados a la peligrosidad del País Vasco en tiempos de ETA se han quedado obsoletos porque ahora la peligrosidad de la población reclusa tiene otras características).

Enrique Rodrigo, portavoz de ‘Tu abandono me puede matar’. (Jorge Álvaro Manzano)
Enrique Rodrigo, portavoz de ‘Tu abandono me puede matar’. (Jorge Álvaro Manzano)

Cuando llegó el PSOE al Gobierno, tras la moción de censura, el ministro Grande-Marlaska se comprometió con los funcionarios el día de la festividad de La Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias, a una subida salarial: “Soy consciente de que os sentís agraviados con respecto a otros funcionarios de este ministerio, pero en cuanto presupuestariamente sea posible se afrontará con determinación y voluntad vuestra reivindicación. Tiempo al tiempo", prometió el ministro en septiembre de 2018.

La cosa no salió bien. El ministerio del Interior hizo una oferta de subir una media de 365 euros al conjunto de la plantilla (con un coste global estimado de 123 millones de euros) y equiparar en tres años el salario de todos los trabajadores penitenciarios. Sin embargo, a los pocos días, el secretario general de Prisiones, Ángel Luis Ortiz, acabó retirando la oferta. “Crearon la ilusión e el colectivo de que alguien nos iba a atender después de tanto olvido, pero de repente al retirar la oferta, eso encolerizó a la gente y puso en marcha las movilizaciones más severas”, explica Rodrigo.

Criticas a los sindicatos

En octubre y noviembre, los sindicatos de funcionarios de prisiones convocaron varias huelgas denunciando que se sentían "engañados" por el Gobierno socialista por las promesas no cumplidas de aumentos salariales. La forma en la que se gestionó el conflicto fue lo que incentivó la creación del movimiento Tu abandono me puede matar. “Detectamos que éramos víctimas de la connivencia entre sindicatos y todos los Gobiernos. Nosotros queríamos una lucha más activa. Nosotros no hemos parado de reunirnos y de concentrarnos, a nosotros no nos preocupa molestar al Gobierno de turno”, afirma.

“No queríamos ser un sindicato porque somos muy críticos con ellos”, explica el portavoz de la asociación “Tu abandono me puede matar”. “Creemos que los sindicatos han sido parte del problema y han estado en connivencia con todos los gobiernos: eso explicaría en parte por qué llevamos más de diez años sin ninguna mejora salarial. Nuestra plataforma nace con la voluntad de presionar tanto a sindicatos como a los gobiernos y por eso hemos crecido tan rápidamente”, explica Rodrigo, que trabaja en la prisión de Aranjuez desde hace 13 años y acumula varios expedientes disciplinarios que asegura que “curiosamente coinciden cada vez que salgo en algún medio. Lo que más incomoda al Ministerio es que logremos presencia mediática”.

“Creemos que los sindicatos han sido parte del problema y han estado en connivencia con todos los gobiernos"

El propio Rodrigo reconoce que si en vez de como asociación se constituyeran como sindicato, “estaríamos más protegidos legalmente para protestar, pero creemos que es más importante nuestra independencia y por eso funcionamos de forma asamblearia; nos hemos puesto un código ético que prohíbe cogerse horas sindicales, también donde nos hemos constituido en algunas prisiones como Lista de Trabajadores, una fórmula intermedia de representación que hemos formado en 11 prisiones y allí hemos logrado el apoyo mayoritario en las prisiones en las que nos hemos presentado”.

Mucho más que salario

Entre las reivindicaciones de esta asociación, los trabajadores de prisiones reclaman “que se ponga fin al abandono que pone en riesgo nuestra seguridad y la integridad física de los trabajadores”, explica Rodrigo. No solo piden mejoras salariales, congeladas en la última década, reclaman también “mayores medidas de seguridad: somos el colectivo de la Administración General del Estado que más agresiones sufre”.

Rodrigo pone un ejemplo: “Un médico de prisiones gana hasta 1000 euros menos que un médico en un ambulatorio. Si hiciéramos caso a las estadísticas oficiales, trabajar en un ambulatorio sería más peligroso que en una cárcel. Los sindicatos médicos en España denuncian unas 300 agresiones al año en toda España y la Secretaría General de Prisiones dice que en las 80 solo hay 240. Eso no se lo cree nadie. Los médicos reciben agresiones diariamente y reciben el 10% de las agresiones que se reciben en prisión, según los sindicatos médicos”.

Rodrigo afina más su crítica: “Que la vicepresidenta del Gobierno exhiba camisetas con eslóganes feministas está muy bien, está bien que se haga, ¿pero por qué no muestra también su apoyo a las funcionarias que sufren agresiones sexuales en las cárceles?”, pregunta con preocupación y recuerda que tiene constancia de hasta tres abusos a mujeres trabajadoras en prisiones españolas. “Lo mínimo que una trabajadora de prisiones debe saber, es si a los que está custodiando cumplen penas por delitos sexuales cuando tiene 100 reclusos a su cargo”. Rodrigo matiza: “Y no solo corremos peligros nosotros, también los presos. Es intolerable que el incremento de fallecidos en prisión sea del 43% en 2018, un año en que por cierto gobernaron tanto PP como PSOE: hay causas violentas, sobredosis de medicación, muertes naturales y suicidios y eso es muy preocupante. Necesitamos más psiquiatras y psicólogos. Y se puede corregir”.

Además de la seguridad, la formación es clave en sus reivindicaciones: “También tenemos una gran necesidad de reciclaje continuo para adquirir nuevas competencias, porque la población reclusa ha cambiado mucho de tipología en los últimos años: yihadismo, crimen organizado, bandas paramilitares, violencia de género… Y esta formación no existe”, exclama.

La trampa electoral

Rodrigo recuerda que en los últimos meses su plataforma se ha reunido ya con todos los partidos: “Hemos estado con Pablo Iglesias, con Ortega Smith, con Pablo Casado, Teodoro García, con Maroto, con Albert Rivera, hasta con Rufián”, enumera. Y afirma que el apoyo que les transmiten en las reuniones es unánime: “Todos los políticos nos dicen que apoyan nuestra causa y tenemos fotos con todos. Aseguran que entienden que la falta de medios y de seguridad con las que trabajamos en toda España nos ponen en peligro día a día”, insiste el funcionario. “Trabajamos con uniformes obsoletos, en turnos de 14 horas seguidas y estamos todos los días salvando vidas de gente en tentativa de suicidio y aguantando agresiones sin que se pongan medios para velar por nuestra seguridad y la de los propios reclusos. En definitiva: pedimos dignidad. Estamos hartos ya de promesas de políticos que luego nunca se cumplen tras más de una década en el olvido de la administración. Ya está bien de buenismo”.

¿Les ha dado alguna esperanza la campaña electoral? “Gracias a que hemos empezado a salir en los medios protestando hemos logrado hacer presión y estar en todos los programas electorales. Bueno, menos en el del PSOE”, matiza. “Nunca antes los trabajadores de prisiones habíamos estado incluidos en la agenda política de todos los partidos políticos, de Podemos a Vox. También nos comprenden y nos apoyan en Cs y en el PP. Solo falta el PSOE, que hasta que llegó al gobierno, también nos apoyaba. A nosotros siempre nos apoya la oposición. El que gobierna, no”

Promesas incumplidas
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