Aborte, pero páguelo de su bolsillo

Este sábado a las 17 horas es la marcha por la vida. Parte de la Puerta del Sol, en Madrid, y si viene a demostrar algo

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Este sábado a las 17 horas es la marcha por la vida. Parte de la Puerta del Sol, en Madrid, y si viene a demostrar algo de lo que nos congratulamos en Proyecto Cívico, es de que los ciudadanos somos muy capaces de organizarnos, haciendo oír nuestra voz no sólo en los medios como este, que generosamente nos brinda un valiosísimo espacio cada semana, sino que podemos incluso llegar a ganar la batalla de las ideas. Encuestas tan curiosas como la hecha entre los espectadores de alguna teleserie como “Física y Química” (sobre una muestra de unos 25.000 votos), mostraban que el espectador pensaba de manera radicalmente distinta a cómo se pretendía que opinase.

Pero lo que es más, es que los ciudadanos de un mundo global somos capaces de organizarnos “transnacionalmente”. Hoy son las marchas en San José (Costa Rica) y en Rosario (Argentina), y mañana la marcha transcurrirá además de en Madrid, en Varsovia, Medellín (Colombia) y Santiago de Chile. Los ciudadanos estamos de enhorabuena: hemos descubierto que después de todo esto de la democracia resulta que es verdad, incluso en varios países a la vez.

Pero desde Proyecto Cívico no queremos dejar de decir cuatro verdades especto del aborto, verdades quizá “secundarias” frente a la discusión nuclear acerca del derecho a la vida y si éste se da o no desde la concepción y, en caso negativo, desde cuándo.

A este respecto la razón, apoyada en la ciencia y en la ética —que es una rama de la Filosofía, y no lo que cada uno quiera pensar porque sí, aunque más de uno lo crea—, resulta que ha ganado la batalla ideológica. Los ciudadanos estamos de enhorabuena también por esto. Es una realidad que el concepto de “feto susceptible de vida independiente” se ha instalado entre nosotros, para defender la ilicitud de matar a bebés más allá de las 22 semanas.

Pero en el aborto hay más temas. Temas de a pie de calle, de la lógica del ciudadano común, del que se cuenta por millones, y entre quienes nos hallamos quienes hacemos Proyecto Cívico cada semana. Y la experiencia y el sentido común nos dicen que siempre habrá quien decida abortar, de manera legal o ilegal. Y que en la inmensa mayoría de los casos ni el niño viene mal, ni es fruto de una violación, ni la madre se ve afectada en su delicada psique por estar embarazada.

La experiencia a pie de calle dice que la mayoría de las mujeres abortan por conveniencia, por egoísmo o porque el padre de la criatura la presiona o se desentiende… Abortan… por lo que fuere: pero que la causa está bastante lejos de ninguno de las elevadas proclamas que suelen hacer las leyes, y más bien tiene que ver con las razones más simples, mundanas, “tradicionales” o livianas.

La experiencia también nos dice que la inmensa mayoría de los embarazos son perfectamente evitables: que previniendo una, ya se evitan; y previniendo los dos, pues aún más. Y que una sencilla vasectomía a nadie deja estéril, y es una intervención muy económica y que se hace en un momento. ¿Alguien ha hablado de ello en este debate? ¿Y de la responsabilidad de los padres? No.

Y finalmente esa experiencia simple y lógica de la vida, del ciudadano de a pie que hace este blog, lo que sugiere es que al gratis total se apunta todo el mundo, sin mesura ni consideración. Pero las arcas públicas se llenan de lo que sale de nuestros bolsillos. Y resulta que habiendo necesidades absolutamente perentorias de gente que de verdad necesita una ayuda pública, vamos a pagar la barra libre de los abortos de todos los imprudentes que en la confianza de que esto es fácil y gratis, no se van a molestar en prevenir.

De modo que nos parece muy bien. Aborte usted si quiere: pero páguelo de su bolsillo. Y sólo cuando haya una verdadera situación de necesidad, tiene sentido que se pague del dinero de todos. Pero mientras eso no ocurra, si nadie tiene que rascarse el bolsillo, pagaremos entre todos no sólo el resultado de la alegre irresponsabilidad ajena… sino también las resultas del oficio más antiguo del mundo, al que así subvencionamos.

Proceder a su legalización será el siguiente paso. Y no queremos acabar este post sin decir que somos bastantes en Proyecto Cívico los que no dejamos de tener la sensación de que esto al final es un sistema montado por el hombre para seguir disfrutando de su harén, ahora sin responsabilidad alguna. Nos parece un retroceso de la mujer. Somos padres con esposas, madres e hijas, y mujeres que no entendemos que esto sea ningún avance, pues la prostitución, en su inmensa mayoría, la ejercen mujeres.

Se abre el debate, estimado forero, y como todas las semanas, contamos son sus vivas y ricas opiniones, porque con ellas, día a día, vamos elaborando nuestro Manifiesto Cívico.

Proyecto Cívico
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