Zapatero, al rescate de Ciudadanos

Cuando más se estaban desdibujando los porqués de su 'no es no' a la investidura de Sánchez, cuando por primera llegan las críticas en alto y desde dentro, llegó Zapatero

Foto: Albert Rivera, junto al secretario general, José Manuel Villegas. (EFE)
Albert Rivera, junto al secretario general, José Manuel Villegas. (EFE)

Cómo debe de estar Ciudadanos para que la única alegría que ha tenido últimamente se la haya dado Zapatero. Con el partido de Rivera cada vez más debilitado por los borbotones de dimisiones y críticas internas que cuestionan su estrategia, aparece ZP para echarle una mano. Argumental, al menos.

Muy oportuno que el expresidente socialista aparezca con un titular a lo 'deus ex machina' en una entrevista de la catalana RAC1 asegurando que le parece bien que se "estudien" los indultos a los presos del 1-O, que a los presos del 'procés' no los llamaría golpistas, ah, y que espera una sentencia “que no comprometa el diálogo”. Muy oportuno, claro, si la intención del expresidente socialista es recordar al partido naranja que trata de cortejar Sánchez para su investidura por qué no debería pactar con él.

Es lo más parecido a una buena noticia que le ha pasado a Ciudadanos en su peor momento. Cuando más se estaban desdibujando los porqués de su ‘no es no’ a la investidura de Sánchez, cuando por primera vez llegan las críticas en alto y desde dentro del partido, llegó Zapatero. Justo a tiempo de reavivar la línea argumental que devuelve sentido al enroque de los naranjas.

A falta de un Albert Rivera que dé la cara, Inés Arrimadas fue una vez más la encargada de agitar las declaraciones de Zapatero en su comparecencia de la mañana en el Congreso. Trataba así la portavoz de tapar con ellas el eco de las declaraciones de su excompañero Toni Roldán, que todavía resonaban en esa misma sala, pidiendo abrir una puerta a la abstención: “España tiene una oportunidad histórica para construir un Gobierno estable y liderar el progreso liberal en Europa en los próximos 20 años”, argumentaba ahí mismo solo unas horas antes el exportavoz económico del partido tras anunciar su dimisión. “Sería un grave error desperdiciar esta oportunidad”. Hay más voces que piden desde dentro lo mismo que el dimitido Roldán, un sector crítico cada vez más visible encabezado por Luis Garicano desde Estrasburgo y Francisco Igea en Castilla y León.

Pero para acallar a este sector crítico, más útil incluso que Arrimadas resulta sin duda Zapatero. Por si lo del indulto no fuera suficiente ayuda, guiño-guiño, Zapatero también declaró en RAC1 que siempre ha visto a Albert Rivera "una persona muy de derechas". Es difícil imaginar que fuera a fastidiarle con algo así, porque a quedarse con la derecha es exactamente lo que el presidente de Ciudadanos aspira en su inconcluso plan de desbancar a Pablo Casado como líder de la oposición.

Zapatero ya no manda en el PSOE. Y el dilema de abstenerse para que Sánchez gobierne sin populistas ni independentistas sigue ahí

Zapatero, sin embargo, ya no manda en el PSOE. Y el dilema de abstenerse para que Sánchez gobierne sin populistas ni independentistas, valga la redundancia, sigue ahí. Si Ciudadanos se mantiene en la posición de enroque que tiene, el ‘no es no’ a la investidura de Sánchez, quedará debilitado internamente y fortalecerá al PP mientras se desgasta. Y si en el último momento negociara con el PSOE, lo que hace un mes le habría hecho parecer un hombre de Estado, ahora parecería una solución desesperada.

Y aunque en Ciudadanos niegan la crisis interna con el mismo convencimiento que siguen sin ver acercamiento alguno al partido de Abascal, abstenerse o no ante la investidura de Sánchez no es la única encrucijada que desgasta a Rivera. También puede salir muy escaldado del fuego cruzado entre Vox y el Partido Popular.

Hartos del ninguneo, a los de Vox se les ha acabado la paciencia y dan por roto su acuerdo en el Ayuntamiento de Madrid. Por eso han hecho público el pacto ex secreto que tenían para gobernar con el PP, firmado por Teodoro García Egea y Javier Ortega Smith, en el que se hablaba explícitamente de “Gobierno de coalición PP-Cs-Vox”. Es decir, lo firmado entre PP y Vox contradice claramente el acuerdo entre PP y Cs, que rechazaba la entrada de Vox en ningún Gobierno. Si quedaba alguna duda, está claro que la relación de confianza entre los tres está rota, pero está por ver quién será el gran perjudicado del trilerismo del PP. Y si se siguen tensando las cuerdas con Vox, también puede ser Ciudadanos.

¿Qué pasaría si Vox exige algo tan poco descabellado como que el PP cumpla lo pactado en sus negociaciones para el Gobierno de la Comunidad de Madrid? Ciudadanos se ha negado en todo momento a estar en un Gobierno con Vox más allá de la fórmula del trampantojo andaluz a dos bandas. Pero ahora que Vox exige poder en la primera línea, si el PP cediera, el dilema lo tendría en su tejado Ciudadanos.

Los de Rivera, que han sido incapaces de sacar de las negociaciones la presidencia de un Gobierno regional, no podrían aceptar un acuerdo en la Comunidad de Madrid con consejeros de Vox. Incumplirían lo votado por su ejecutiva y lo prometido a los votantes. Así que una vuelta de tuerca más entre el PP y Vox, que no tienen problema en firmar juntos 'gobiernos de coalición', pondría una vez más en evidencia la falta de poder de negociación de Rivera desde que renunció a ser bisagra para solo mirar a su derecha.

Segundo Párrafo
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