Lo que le falta al Museo de las Relaciones Rotas

Las rupturas pueden ser divertidas o tristes, algunas son extrañas y otras superficiales. Y no solo hablan de amor. ¿Para cuándo un hueco para la izquierda española en este museo?

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, minutos antes del comienzo de su reunión en el Congreso, el pasado 9 de julio de 2019. (Inma Mesa | PSOE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, minutos antes del comienzo de su reunión en el Congreso, el pasado 9 de julio de 2019. (Inma Mesa | PSOE)

En una vitrina del Museo de las Relaciones Rotas hay un ‘post it’ con una nota de amor que alguien dejó a medio escribir de buena mañana en Estambul; la bici estática de una mujer finlandesa que pasó de volver a recogerla a casa de su ex, y una radio serbia de los ochenta en recuerdo de un amor de verano que, igual que el aparato, dejó de funcionar sin saber muy bien por qué.

Estos objetos son parte de la colección de uno de los museos más visitados de Zagreb, que recibe más de 120.000 visitantes al año. Fundado por una pareja de artistas croatas, que ha llevado su Museo de las Relaciones Rotas de gira por Tokio, Londres, México y Los Ángeles, su catálogo de rupturas reúne casi un centenar de artículos expuestos de más de 30 de países. Cada uno de ellos ha sido donado por el integrante de una relación fallida, junto a una breve historia en la que explica su versión del fracaso, el lugar y la fecha de que data.

'Post it' en el Museo de las Relaciones Rotas. (N. Hernández)
'Post it' en el Museo de las Relaciones Rotas. (N. Hernández)

Hay rupturas divertidas y las hay tristes, algunas son extrañas y otras superficiales. Y las relaciones no solo hablan de amor. También hay ejemplos en este museo de mejores amigos que se distanciaron y familias enfrentadas. Pero a este catálogo le falta algo fundamental. Dado que la política últimamente se está convirtiendo en un hatijo de emociones en vilo por la incompatibilidad de caracteres de sus líderes, ¿cómo no ir pensando en hacerle un hueco a la izquierda española en este museo?

A esta galería de las relaciones fallidas le falta, por ejemplo, el borrador de un Gobierno de coalición. Y mira que en casi 10 años de historia, el Museo de las Relaciones Rotas ya ha expuesto casi de todo. Desde cintas de casete grabadas con esmero, a trajes de novias divorciadas y tostadoras en las que alguien dejó de ser capaz de hacerse el desayuno para uno. También albergan carretes de fotos sin revelar, condones rusos y hasta la costra de una herida que durante años guardó una estudiante de biología por si le pasaba algo a su novio y tenía que clonarlo. Al final, tranquilos, desistió.

Costra de una herida en el museo. (N. Hernández)
Costra de una herida en el museo. (N. Hernández)

Aunque hay relaciones destinadas al fracaso antes incluso de empezar, mientras la relación entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez no termine de romperse, sería imprudente enviar la propuesta a los artistas croatas para que les hagan un hueco en el Museo de las Relaciones Rotas. No pasaría nada, porque en caso de reconciliación de última hora, lo he consultado, aceptan devoluciones. Aun así, toca esperar.

A falta de un mes para saber si hay que repetir elecciones, parece difícil que ambos líderes lleguen a un acuerdo. Sobre todo tras el rechazo del PSOE esta semana a la última propuesta de Podemos. Iglesias quiere ahora volver a lo que rechazó en julio por parecerle una “idiotez”. Cuántas relaciones a punto de romperse habrá que en septiembre quisieran rebobinar a antes de las vacaciones. Siempre hay una de las partes para la que ya es demasiado tarde. Como dijo Carmen Calvo en la SER, y seguramente algún personaje de Corín Tellado también, “el tiempo no ha pasado en balde”.

¿Qué objeto podría representar esta relación si finalmente sella su fracaso? Bien podría Pedro Sánchez donar al museo aquel libro de baloncesto que le regaló Pablo Iglesias en 2016, cuando ambos estaban en la oposición y aún se caían bien. Uno de los líos inevitables que traen consigo las rupturas es qué hacer con todos esos objetos presuntamente útiles que te recuerdan a alguien que quieres olvidar. También podrían Carmen Calvo y Pablo Echenique, celestinos fracasados, al menos del primer acto, donar para la posteridad los mensajes de WhatsApp de sus negociaciones fallidas. Más contundente sería que Iglesias enviara un frasquito de 'cal viva' como símbolo del despecho que siempre ha sentido hacia el PSOE, palabras que Sánchez nunca le ha perdonado que mencionara en el Congreso. Las rupturas sin rencor sí que merecerían ser piezas de museo, pero son tan difíciles de encontrar que no llenarían una sala.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

En realidad, hay tantos tipos de relaciones fracasadas deseando tener su hueco en el Museo de las Relaciones Rotas que cada temporada renueva su colección al público. Además, hay en su archivo más de 3.000 objetos guardados, con sus respectivas historias, esperando turno para ver la luz. Ninguna pieza tiene un valor especial más allá del personal, pero entre todas componen una curiosa montaña rusa emocional que invita a los visitantes de este particular museo a reflexionar sobre todo aquello que tarde o temprano puede acabar mal. La política española no hay telediario en el que no nos lo recuerde.

Pensándolo bien, sin embargo, Pedro y Pablo van a tener difícil hacerse un hueco en la colección. El equipo de expertos que se encargan de seleccionar las historias que integran cada exposición exige como requisito primordial que en ninguna de ellas se falte el respeto a nadie. Y eso incluye, supongo, a los votantes.

Segundo Párrafo
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