Lo que Sánchez más envidia de Rajoy

Al expresidente le salió bien abocar el país a una repetición electoral y hacer que pareciera responsabilidad de quienes tenían que decidir si le apoyaban o no. Le salió muy bien

Foto: Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, tras la moción de censura en junio de 2018. (Reuters)
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, tras la moción de censura en junio de 2018. (Reuters)

Septiembre es el mejor mes del año para marcarse una lista de objetivos. Después de las vacaciones, contamos con eso que los expertos en economía del comportamiento llaman ‘fresh start’, una energía especial que ayuda a afrontar con motivación extra esos aspectos de nuestra vida que llevamos todo el año queriendo mejorar. Quién no ha caído alguna vez en la tentación a estas alturas del año de proponerse ser una mejor versión de sí mismo.

Ya sea comer más sano, cambiar de trabajo o ser investido presidente del Gobierno, la vuelta de las vacaciones es el momento ideal para que cada uno se marque su lista de prioridades. Para tener éxito, los expertos recomiendan elegir un único objetivo en vez de muchos pequeños propósitos dispersos. Pedro Sánchez, por ejemplo, tiene claro el suyo. Quedarse en Moncloa. Y en torno a este propósito gira todo lo demás.

Al escribir la lista, esa en la que los 'coaches' (y directores de gabinete) recomiendan plasmar nuestros objetivos para visibilizarlos, cabe imaginarse al presidente en funciones enumerando los suyos sin perder nunca de vista lo fundamental para el nuevo curso: salir a correr todos los días… en los jardines de Moncloa; sacar más tiempo para estar con la familia… en Moncloa; dormir al menos siete horas... en mi colchón de Moncloa. Y salir investido, claro. Para que luego le reprochen que no está centrado en el Gobierno de España. Si no piensa en otra cosa. En lo de gobernar, ya si eso, en 2020.

El psicólogo Richard Wiseman llegó a la conclusión de que por más que nos empeñemos en marcarnos objetivos, solo el 12% de las personas consigue lo que se propone en estas listas: “La clave es identificar y enfocarse en un pequeño número de acciones alcanzables, que son esos pasos lógicos hacia el cambio más grande, probablemente no más de dos o tres”. No son consejos de la 'Super Pop', sino de la Harvard Business Review, muy populares entre directivos y estudiantes de escuelas de negocio. Tal vez sirvan también para gobernantes atascados en bloqueos institucionales.

Pedro Sánchez. (EFE)
Pedro Sánchez. (EFE)

Wiseman llegó a la conclusión, Sánchez debería tenerlo en cuenta, de que los hombres aumentan en un 22% sus posibilidades de tener éxito cuando se unen a otros con un mismo objetivo. Si es ir al gimnasio, por ejemplo, hay más posibilidades de que lo logren asociándose con alguien. Y si es salir investido, todo apunta que también. Entre las mujeres, curiosamente, los estudios de este psicólogo concluían que lo que aumenta la tasa de éxito para ellas no es tanto asociarse con más gente sino comprometerse públicamente a lograrlo. Por si Carmen Calvo quiere tomar nota.

Sin embargo, el problema para que Pedro Sánchez cumpla su objetivo de quedarse en Moncloa es que, en realidad, para lograrlo no quiere cambiar nada que esté en su mano. Es como si para lograr la mejor versión de sí mismo lo que el líder del PSOE se hubiera propuesto es que en septiembre el que vaya al gimnasio sea Pablo Iglesias.

Empieza la cuenta atrás de tres semanas para saber si repetimos elecciones, y el plan del presidente en funciones es pasar página y que Podemos se olvide de que la opción negociar un Gobierno de coalición sigue ahí. Iglesias, sin embargo, aspira a reabrir el debate donde lo dejaron en julio. Pero el líder socialista habla ahora de una “tercera vía” para disfrazar de novedoso un Gobierno a la portuguesa al que en realidad aspira desde abril. Sánchez quiere revestir septiembre de ‘fresh start’ cuando más bien se trata de un bucle a punto de caducar.

A Mariano Rajoy le salió bien sentarse a fumar un puro esperando a que los demás decidieran si iban o no a investirle presidente. Lo que Sánchez envidia de Rajoy es que el expresidente lograra que lo de abocar el país a una nueva repetición electoral pareciera una responsabilidad de quienes tenían que decidir si le apoyaban o no. Le salió tan bien que él volvió a entrar en Moncloa y el PSOE en crisis. Ahora, el líder socialista que tanto criticó aquella estrategia tratará de imitarla para que de aquí al día 23 parezca que todo depende del resto. Quién le iba a decir a Pedro Sánchez que su propósito para el nuevo curso iba a ser, en definitiva, parecerse más a Rajoy.

Segundo Párrafo
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