Cómo diferenciar un catalán autóctono de uno de importación

Las palabras de Anna Erra en el Parlamento de Cataluña, apoyadas por la consejera de Cultura de la Generalitat, Mariàngela Vilallonga, no han sido ningún lapsus

Foto: Fotografía de archivo de la alcaldesa de Vic, Anna Erra, y el 'exconseller' Jordi Turull. (EFE)
Fotografía de archivo de la alcaldesa de Vic, Anna Erra, y el 'exconseller' Jordi Turull. (EFE)

La alcaldesa de Vic tiene un plan. Anna Erra quiere acabar en Cataluña con la mala costumbre de "de hablar en castellano con cualquier persona que por su aspecto físico no parezca catalán”. Es un plan arriesgado por varias razones. La primera y más evidente de todas es determinar qué aspecto físico tiene un catalán. Y no les va a ser fácil a los de JxCat acotar lo que va de Karmele Marchante a Judit Mascó o de Oriol Junqueras a Gerard Piqué. Ahí sí que van a encontrar hechos diferenciales.

Dado que la Generalitat bendice esta propuesta de Anna Erra, urge que el Govern saque pronto unas instrucciones más concretas que le expliquen al ciudadano comprometido con la causa cómo diferenciar a un “catalán autóctono” de otro de importación. Ayuda, dice Erra, “el aspecto”, “los rasgos físicos” y “el acento”. Pero va a ser mejor que concreten pronto los detalles, no sea que algún 'indepe' despistado se vaya a equivocar y acabe hablando en castellano con uno de Toledo porque lo confuda con un catalán. El surrealismo 'indepe' ha llegado a tal punto que al final un nacionalista de pura cepa solo podrá hablar castellano con otros catalanes sin arriesgarse a que lo acusen de traicionar a su causa.

Para Anna Erra lo importante es, una vez identificado, nunca hablar al recién llegado a Cataluña en otra cosa que en catalán: “Un gran defecto de muchos catalanoparlantes es el de cambiar la lengua”, según la diputada indepedentista, que no ha tenido reparo en retratar en el Parlament el bilingüismo como un defecto. A su juicio, es un error pensar que “dirigirse a alguien en castellano es un acto de respeto” y un verdadero catalán comprometido con su país no debe "pasarse directamente al castellano cuando el interlocutor que tienen delante les parece que es extranjero o, simplemente, no habla catalán". Cuanta más pinta tenga de guiri tenga, con más razón para hablarle en un idioma que no tenga pinta de ser el suyo.

No especificó la diputada si un catalán políglota que sepa hablar en inglés con el americano y en francés con el camerunés estaría también cometiendo algún error por facilitarle al interlocutor la conversación en su propio idioma o si solo es reprochable cuando se hace en español. Dejó también sin aclarar en su intervención la alcaldesa de Vic, la misma que instaló un sistema de megafonía en la plaza para emitir a diario un salmo independentista, si cuando se hable catalán con los extranjeros ha de hacerse a gritos y vocalizando mucho, como es costumbre hacer en el resto de España al hablarle español con los extranjeros.

Cómo diferenciar un catalán autóctono de uno de importación

Las palabras de Anna Erra en el Parlamento de Cataluña, apoyadas por la consejera de Cultura de la Generalitat, Mariàngela Vilallonga, no han sido ningún lapsus. Es una campaña institucional llamada 'No em canviïs la llengua' (No me cambies la lengua) que aparece detallada en la web de la Generalitat y fue presentada en septiembre. En el perfil en Twitter oficial, que cuenta con unos 10.000 seguidores, se han esmerado tras la polémica del Parlament en explicar que, según ellos, no es racista reclamar que se deje de hablar en castellano a quien "por su aspecto" no parezca catalán, sino que es una manera de integrar mejor a los “catalanes nacidos en todo el mundo” (no confundir con los catalanes autóctonos ni con los colonos, que es como llaman a los autóctonos castellanoparlantes).

La campaña de la Generalitat incluye vídeos de personas nacidas en lugares tan diversos como Perú, Siria y Suiza que piden a los catalanes que no les hablen en castellano porque ellos quieren aprender catalán. ¿Pero de verdad hace falta una campaña institucional para eso? Si alguien, tenga el aspecto que tenga, quiere que se dirijan a él en catalán en Vic, en Lérida o en Cornellá, porque quiere aprender la lengua, bastaría con que se lo pidiera a su interlocutor al saludarlo y este, de ser catalanoparlante, seguro que estaría encantado de hacerlo. A no ser, claro, que el objetivo de la campaña no sea facilitarle la vida a quienes quieren aprender catalán, sino complicársela a los que no. En ese sentido es verdad que esta medida no es nada racista. Discrimina por igual a todo aquel que no hable catalán. Tenga el aspecto que tenga.

Segundo Párrafo
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