Ayuso, Illa, Almeida y Sánchez: sus cuatro contradicciones acerca de Madrid

Los madrileños podemos ir saltando de emisora en emisora, de contradicción en contradicción, hasta la próxima pandemia. Al final, va a ser verdad que hacía falta el nuevo comité de coordinación

Foto: Agentes de la Policía controlan una calle de la localidad madrileña de Alcobendas. (EFE)
Agentes de la Policía controlan una calle de la localidad madrileña de Alcobendas. (EFE)
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Apenas 24 horas después del acuerdo entre Ayuso y Sánchez para coordinarse, media docena de cargos de una y otro se pusieron este martes delante de los micrófonos a decir una cosa y su contraria. Antes del segundo café de la mañana, pudimos escuchar a algunos gobernantes decir que es mejor que en Madrid no salgamos de casa, con la misma naturalidad que otros nos animaban a movernos tranquilamente en transporte público pese a la pandemia. Ya ni siquiera hace falta que sean de partidos distintos para contradecirse públicamente en el modo de frenar el coronavirus. Ni siquiera diferente momento del día.

A la misma hora a la que la presidenta Isabel Díaz Ayuso le decía a Carlos Alsina en 'Más de Uno' que van a cerrar más zonas de Madrid “porque no sería coherente hacer otra cosa”, el alcalde de la capital afirmaba en la SER que no hay ninguna contradicción en confinar unas zonas sí y otras no. Martínez-Almeida defendía la eficacia de las restricciones vigentes porque no tenía noticias de que fueran a ampliarse, al tiempo que Ayuso afirmaba tajantemente tener “claro que esto se tiene que seguir llevando a más zonas y más sectores”.

Bastaba con cambiar de nuevo de emisora para oír a la ministra de Política Territorial decir en RNE que lo importante frente a la pandemia es la unidad y que apoyarán al Gobierno madrileño en las medidas que tome. Pero de poner la tele, entre sorbo y sorbo de café, aparecería Pablo Iglesias criticando a Ayuso y acusándola de “criminalizar la pobreza”. El vicepresidente del mismo Gobierno que ha prometido apoyo y coordinación a Ayuso también animaba a los madrileños durante el desayuno a acudir el sábado a una manifestación contra la presidenta madrileña, al tiempo que el ministro Illa pedía a los ciudadanos restringir al máximo la movilidad y solo verse con los convivientes.

Minutos después, el alcalde de Madrid se sumaba a la recomendación de Illa y pedía a los madrileños no salir de casa a no ser que sea imprescindible. Ayuso, sin embargo, prefería hacer hincapié en la importancia de que los ciudadanos tengan cuidado en el ámbito privado y declinaba, al preguntárselo Alsina, hacer esa recomendación. La presidenta sí que animaba a ir a trabajar y a las facultades. Y "aunque no estamos para mucho ocio", insistía en la importancia de no parar la actividad económica y “aprender a convivir con el virus”.

Ayuso, Illa, Almeida y Sánchez: sus cuatro contradicciones acerca de Madrid

Ahí no acaban las contradicciones, claro. La presidenta de la Comunidad de Madrid aprovechó también la entrevista con Alsina para recriminar al Gobierno central que España lleve siete meses de pandemia sin apenas medidas de control del covid en los aeropuertos, pese a que ella le ha pedido reiteradamente que controle la movilidad. En julio, le pidió a Sánchez un listado para controlar a los viajeros procedentes de zonas de alta incidencia de coronavirus. Si el oyente que estuviera escuchándola tuviera al acabarse el café que ir a coger el metro, es fácil que se preguntara cómo es que ir en avión no es seguro pero a su Gobierno regional sí se lo parece que los vecinos de los barrios confinados, los que tienen la mayor incidencia de Europa, viajen en transporte público por toda la ciudad.

"Los contagios de coronavirus no se producen en el transporte", explicaba a los escépticos, un par de horas más tarde, el vicepresidente Aguado. El de Ciudadanos animaba a los madrileños a viajar con normalidad la misma mañana que el alcalde de la capital les pedía restringir al máximo la movilidad en la ciudad. También el consejero Garrido insistía a mediodía que el metro en hora punta es “uno de los lugares más seguros contra el covid”. Tan seguro que hasta seis meses después de la pandemia su Gobierno no ha considerado necesario incorporar dispensadores de hidrogel en las estaciones de metro. Y no en todas, ojo. Solo 200 botes y en las 50 de mayor afluencia.

No sé si tranquilizará mucho al ciudadano que haya tenido la paciencia de escucharlos a todos que el mismo Gobierno que lleva meses pidiendo controles en los aeropuertos, prácticamente vacíos desde el desplome del turismo por la pandemia, no haya considerado necesario poner siquiera hidroalcohol en los medios de transporte de los que sí tiene la competencia. Aunque el verdadero lío está en si debe salir o no de casa, mientras pueda, si le apetece tomarse una cerveza o ir al teatro. No sé si servirá de consuelo que la concejala de Cultura, Andrea Levy, aprovechara el día para asegurar que el ayuntamiento está trabajando con mucha antelación para tener lista la próxima cabalgata de Reyes. Para que luego digan los madrileños que a sus políticos les ha pillado el toro.

Los madrileños podemos ir saltando de emisora en emisora, de contradicción en contradicción, hasta la próxima pandemia. Al final, va a ser verdad que hacía falta el nuevo comité de coordinación. Y a la espera de que llegue el portavoz científico prometido tras la reunión de Sánchez y Ayuso en Sol, solo faltan por saber las nuevas medidas que deciden para tratar de frenar la pandemia. Ojalá esta vez acierten. Entre tanto, por favor, y hasta que tengan claro el plan, hay una solución de urgencia al alcance de todos estos cargos públicos. Si quieren dejar de confundir a la gente, pónganse a trabajar y cállense.

Segundo Párrafo
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