14-F: del pucherazo al bombazo de Vox
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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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14-F: del pucherazo al bombazo de Vox

Los 11 escaños de Vox consagran la debacle de PP y Cs, pero son una buena noticia para el independentismo. También en Moncloa tienen motivos para celebrarlo

placeholder Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

La jornada electoral del 14-F amanecía con #Pucherazo siendo 'trending topic' en Twitter. Muchas de las cuentas que movilizaban la idea de un fraude en las elecciones catalanas eran afines a Vox. También la tomaron con Correos antes incluso de abrirse las urnas para sembrar dudas sobre la credibilidad del voto postal. Este trumpismo de Hacendado a modo de ‘revival’ de las elecciones estadounidenses acabó esfumándose a medida que la jornada electoral traía buenos resultados para el partido de Santiago Abascal. En cuanto Vox se convirtió el 14-F en uno de los ganadores indiscutibles de la noche, la duda 'fake' desapareció de las redes.

Vox ha batido sus cálculos más optimistas, entrando en el Parlament con 11 escaños. No solo consuma el sorpaso tan temido desde el PP, sino que casi cuadruplica la representación del partido de Pablo Casado. Con la debacle en Cataluña, tiene cada vez más difícil convencer al votante de derechas de que su partido es el buque insignia en el que caben todos. En Génova, está por ver que el que quepa sea él. Si bien, durante la campaña del 14-F, Casado no paró de visitar a su candidato, Alejandro Fernández, la noche electoral lo dejó solo cuando tocaba salir a admitir su derrota. Por su parte, Cs se hunde de 36 a seis escaños. Inés Arrimadas, que hace cuatro años ganó las elecciones catalanas, se desploma de primera a séptima fuerza y cede a Vox la bandera del antiindependentismo.

La formación de extrema derecha se convierte así en la cuarta fuerza política, con más escaños que Cs y PP juntos. Y si todo eso lo ha conseguido el partido de Abascal con un candidato como el desconocido Ignacio Garriga, que titubeaba en los debates y en las entrevistas no sabía cifrar ni el Presupuesto ni la deuda de la Generalitat (con un margen de error de muchas decenas de miles de euros), ¿cuántos escaños habría logrado Vox de haber tenido un buen candidato en Cataluña? O tal vez la pregunta sea... ¿Cuántos habría logrado si Casado no se hubiera desmarcado de la gestión del 1-O por parte del Gobierno de Rajoy? ¿Cuántos si Arrimadas no se hubiera ido de Cataluña tras ganar las elecciones en 2017?

Los resultados de las elecciones catalanas que ha ganado Salvador Illa consagran la crisis de la derecha, pero también del constitucionalismo, al que no le vale el tirón del PSC (que pasa de 17 a 33 escaños) para superar al separatismo, que alcanza la mayoría absoluta si sumaran fuerzas ERC, JxCAT y la CUP. De hecho, que la extrema derecha se haya convertido en el cuarto grupo más votado de Cataluña no es solo una mala noticia para PP y Cs, es también un motivo de celebración para el independentismo. Llevan tanto tiempo los de Puigdemont y Junqueras empeñados en llamar franquista a todo aquel que se oponga al 'procés', que es probable que se alegren de tener por fin en el Parlament a un nuevo líder político que, como Garriga, considera que el #18dejulio es una fecha para celebrar, según él mismo proclama. Corren buenos tiempos para los grupos que se alimentan de la confrontación.

Cataluña ya no puede seguir mirando la extrema derecha como un problema del resto de España. El partido más votado a la derecha del PPC en Cataluña es un partido abiertamente antiinmigración, trumpista y antifeminista, que acaba con la supuesta excepción catalana, según la cual en esta comunidad misteriosamente apenas existía gente de derechas. Según el último ICPS, el sondeo de opinión de Cataluña, los catalanes que se consideraban a sí mismos de derechas se limitaban a un 3,3%, un 4,6% en el centro derecha, y un 0,4% en la ultraderecha. El porcentaje de voto de Vox ha sumado el 14-F casi el 8% de los votos (similar al peso de Vox en la Comunidad de Madrid, donde es el quinto grupo en representación) y logra representación en las cuatro provincias catalanas. Ya pueden celebrar los 'indepes' que su xenofobia a lo español tenga ahora enfrente otro espejo xenófobo, el de quienes recelan de todo lo no español.

El proyecto de reunificar el centro y la derecha bajo el paraguas de Génova se desmorona con el desplome del PP en Cataluña

Tiene motivos Abascal para estar satisfecho con los 11 escaños de Vox. Y, además de los 'indepes', también pueden celebrarlo en Moncloa. No son estas las primeras, ni las segundas ni las terceras elecciones que pierde Pablo Casado en el último año y pico. Pero nunca el líder de la oposición había estado tan debilitado como ahora. El proyecto de reunificar el centro y la derecha bajo el paraguas de Génova se desmorona con el desplome del PP en Cataluña (al que hay que sumar también la derrota del País Vasco) mientras se suma el desgaste de los escándalos de corrupción del partido.

No está claro que el gran resultado de Illa le vaya a permitir al candidato de Moncloa gobernar en Cataluña. Pero que además Vox haya vencido abrumadoramente a PP y Cs, a quien sin duda le va a permitir gobernar más tranquilo es a Pedro Sánchez.

La jornada electoral del 14-F amanecía con #Pucherazo siendo 'trending topic' en Twitter. Muchas de las cuentas que movilizaban la idea de un fraude en las elecciones catalanas eran afines a Vox. También la tomaron con Correos antes incluso de abrirse las urnas para sembrar dudas sobre la credibilidad del voto postal. Este trumpismo de Hacendado a modo de ‘revival’ de las elecciones estadounidenses acabó esfumándose a medida que la jornada electoral traía buenos resultados para el partido de Santiago Abascal. En cuanto Vox se convirtió el 14-F en uno de los ganadores indiscutibles de la noche, la duda 'fake' desapareció de las redes.

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