Segundo Párrafo
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La médica que plantó a Iglesias
“Las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio para que en los momentos históricos nos pidan que nos apartemos” fue el mensaje elegido por Mónica García para dar el portazo a Iglesias
En ‘El diablo sobre ruedas’, un hombre de clase media viaja con su coche por las carreteras de California cuando un siniestro camión cisterna empieza a perseguirle sin motivo. Es la historia de una persecución irracional a un conductor atosigado. En Más Madrid se acordaron de esta película de Spielberg cuando Pablo Iglesias anunció su candidatura a la Comunidad de Madrid exigiéndoles una lista conjunta.
La propuesta del vicepresidente Iglesias para presentarse a las elecciones del 4 de mayo pilló por sorpresa a todos, sobre todo al partido de Íñigo Errejón. Podemos estaba hundido en las encuestas madrileñas y, como no encontraba candidato que quisiera jugársela (hasta Rafa Mayoral declinó), Iglesias decidió dar el paso. El objetivo, en realidad, era bastante más modesto de lo que el vicepresidente se esforzaba en escenificar: sumar más del 5% de los votos para evitar que el partido morado desaparezca en la región donde nació. Pero, claro, sonaba mucho más pintón autoerigirse, sin preaviso ni negociación, en el gran valedor de la izquierda. Iglesias se propuso a sí mismo como cabeza de una candidatura conjunta con un partido que lo triplica en representación (y que nació de una escisión de Podemos precisamente por desavenencias con su modelo de liderazgo).
Opinión Cuando lo vieron asomar por el retrovisor, en Más Madrid no se plantearon una negociación con Iglesias, de quien llevan dos años intentando distanciarse. Su proyecto ya no se identifica con la izquierda radical, sino con Los Verdes. Tampoco el líder de Podemos les llamó para negociar. Solo se lo había pedido por televisión. “Tú sí que me ganabas las primarias", bromeó Iglesias en la entrevista con Wyoming en La Sexta, dando a entender que el presentador tenía más posibilidades de ganarle ante la militancia que Mónica García, la médica del 12 de Octubre que lleva haciendo oposición a Ayuso toda la pandemia desde la Asamblea. Ella fue quien ganó las primarias de Más Madrid. Y al día siguiente del anuncio de Iglesias aclaró que no tenía intención alguna de repetirlas.
En la reunión que hizo este martes la dirección regional de Más Madrid, que en las últimas elecciones obtuvo un 20% de los votos, ni siquiera se llegó a debatir si hacer o no una lista conjunta con Podemos. La única discusión fue cómo comunicar la negativa a Iglesias para evitar que perjudicara al partido. “Las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio para que en los momentos históricos nos pidan que nos apartemos” fue el mensaje elegido por Mónica García para dar el portazo a Iglesias. Estaba claro a quién iba el mensaje. Y, por si quedaba alguna duda, la candidata a las elecciones del 4 de mayo tenía otro recado para el líder de Podemos: “Madrid no es una serie de Netflix”.
Desde el anuncio de Iglesias, en Más Madrid tienen escondido a Íñigo Errejón. El diputado y examigo de Iglesias suspendió una rueda de prensa que tenía el martes en el Congreso para no quitarle el protagonismo a la candidata madrileña el día en que ella rechazaba la lista conjunta denunciando precisamente un intento de tutela masculina. La médica también decía en su video que para vencer a Ayuso en las urnas sobran testosterona y golpes de efecto y falta centrarse en la gestión de la pandemia. Es improbable que Gabilondo se diera por aludido. Estaba claro a quién iba el mensaje.
Puede que no le venga mal a Mónica García este enfrentamiento con Iglesias. El alegato de la candidata de Más Madrid contra la testosterona y el hiperliderazgo característico del líder de Podemos puede conectar con un voto feminista al que el habitual personalismo de Iglesias no seduce. A la candidata de Más Madrid le sirve para marcar distancia y ganar notoriedad entre la izquierda. Sin embargo, en una campaña electoral marcada por el enfrentamiento entre Ayuso e Iglesias, tanto Más Madrid como PSOE van a tener difícil conseguir protagonismo.
A Ayuso le viene especialmente bien que esta campaña electoral vaya a estar marcada por el enfrentamiento con Iglesias. No solo azuza su estrategia de la polarización y se lleva el voto útil de Vox. Además, de los tres candidatos de la izquierda, el de Podemos es el que resulta más improbable que le dispute el liderazgo a la presidenta el 4 de mayo. Podemos quedó como sexto (y último) partido en la Asamblea de Madrid en las últimas elecciones, por detrás de Vox (Errejón logró 471.538 y Podemos, con Isabel Serra, 179.046). Iglesias mejorará ese resultado, pero no está claro por cuánto. Desde 2015 el partido no ha dejado de perder apoyo electoral. Iglesias sí garantiza que Podemos supere el 5% y obtenga representación. Y al ser Madrid una circunscripción única, desde Más Madrid defienden que al concurrir separados no se perderán los votos de los que prefieran una u otra opción. Otra cosa es que sean suficientes.
La llegada de Iglesias al escenario de la Comunidad de Madrid puede tener como efecto la mayoría absoluta de Ayuso. Tanto Ángel Gabilondo como Mónica García se moverían más cómodamente en una campaña sosegada sobre gestión que entre gritos de fascistas y comunistas. Pero el sosiego no acapara titulares. Y una campaña es una competición por la atención. Aún no está claro que Iglesias vaya a movilizar más votos contra Ayuso que contra él mismo, lo que sí acapara ya es el protagonismo mediático. La política madrileña no es una serie de Netflix ni una película de Spielberg. Pero a veces lo parece.
En ‘El diablo sobre ruedas’, un hombre de clase media viaja con su coche por las carreteras de California cuando un siniestro camión cisterna empieza a perseguirle sin motivo. Es la historia de una persecución irracional a un conductor atosigado. En Más Madrid se acordaron de esta película de Spielberg cuando Pablo Iglesias anunció su candidatura a la Comunidad de Madrid exigiéndoles una lista conjunta.