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Los indultos y el desconcierto del votante socialista
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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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Los indultos y el desconcierto del votante socialista

Si realmente el Gobierno cree que es lo mejor para España, debería ser capaz de explicar por qué, más allá de los eslóganes vacíos con los que va repartiendo carnés de concordia

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Los síntomas podían confundirse inicialmente con el ardor de estómago, pero en seguida se transformaban en algo más parecido a la mala hostia. Les brotaba en la cena cada vez que salía el tema de los indultos. Estos amigos, socialistas de toda la vida, votan a la izquierda por la misma razón que cuando vamos a un restaurante siempre piden tinto. Cualquier alternativa les parece peor. Es una cuestión de principios.

La intención del Gobierno de conceder los indultos a los presos del 'procés', en contra del criterio del Tribunal Supremo y de sus propias promesas electorales, los tiene visiblemente enfadados. Y si los votantes de Sánchez están así con él, cómo estarán los demás. "¿Nos estaremos haciendo de derechas?", preguntaban varios comensales, en edad de haber recibido ya la primera dosis de Pfizer, ponerse gafas para elegir el vino y votar al PSOE desde Felipe González. Creo que lo decían en broma.

Al fin y al cabo, no son ellos quienes han cambiado de criterio. Hace no tanto que votaron a un partido que defendía eso mismo. El propio Pedro Sánchez decía hasta hace año y medio, antes de necesitar a los independentistas para gobernar, que como socialista de bien no podía hacer otra cosa que pedir el cumplimiento íntegro de la pena de aquellos que habían desafiado la Constitución, el Estatut y la integridad del Estado. Y como la mayoría de la gente no está tan acostumbrada a cambiar unos principios por otros con la facilidad de que hace gala este presidente, no es de extrañar que sus votantes se desorienten. Menos mal que estos amigos no usan Twitter, si no andarían aún más confundidos con qué significa ser de izquierdas últimamente. No quise darles ese disgusto.

Foto: Oriol Junqueras. (EFE)

La mayoría de los votantes socialistas, entre un 60% y un 70% según todas las encuestas, siguen estando en contra de indultar a los presos del 'procés'. Solo en Cataluña la izquierda apoya mayoritariamente la opción de los indultos (dos tercios de los electores del PSC sí que estarían a favor). Así que 'a priori' no parece muy hábil acusar a todo el que no esté de acuerdo con los indultos del 'procés' de ser poco menos que mala gente, revanchista y vengativa, como ha insinuado Sánchez, cuando ese es precisamente el sentir de la mayoría de los españoles. Si realmente el Gobierno cree que es lo mejor para España, debería ser al menos capaz de explicar por qué, más allá de los eslóganes vacíos con los que va repartiendo carnés de concordia.

Ninguno de los votantes socialistas presentes en aquella cena dudaba de que Sánchez había cambiado de opinión respecto a los indultos por oportunismo, para mantenerse en el poder. Demasiada casualidad que lo que el Gobierno considera actuar con responsabilidad siempre coincida con lo que le permite seguir en el poder o llegar a él, igual que cuando pactó con Podemos tras decir en campaña que nunca lo haría. Sin embargo, en los postres empezaron las dudas de si también podría salirle bien lo de los indultos. Al fin y al cabo, pactar con Iglesias algunos de los presentes ya se lo habían perdonado como un mal menor. ¿Y quién se acordará de Iglesias en 2023? ¿Podría pasar lo mismo con los indultos transcurrido el tiempo suficiente?

Desde el Gobierno creen que sí, sobre todo si los indultos ayudan efectivamente a desinflamar la tensión en Cataluña. En la cena, sin embargo, la conclusión fue otra. No podemos saber aún si los indultos tendrán el efecto de bálsamo de concordia que el Gobierno desea o si, por el contrario, las cesiones serán utilizadas por el independentismo, una vez más, para fraguar otra traición a las instituciones del Estado. Pero ni siquiera la primera de las opciones significa necesariamente que Sánchez pueda estar tranquilo.

Foto: Los presos del procés: Oriol Junqueras, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. (EFE)

Aunque funcione en Cataluña este cálculo político de Sánchez, el más arriesgado de todos los que ha hecho, eso no garantiza que el indulto sea entendido en el resto de España mientras el Gobierno no sea capaz de explicarse mejor. De momento, ha preferido regañar a los que se oponen a los indultos, incluidos sus votantes, que tratar de convencerlos. Acusar a todo el que no comparte su estrategia de ser de derechas ya sabemos qué resultado dio el 4-M. Siempre es un riesgo retar a los votantes si quieren más al PSOE o a sus principios. Ante la duda, si esto sigue así, en la cena la mayoría optaba por la abstención. Pero no del vino, claro.

Los síntomas podían confundirse inicialmente con el ardor de estómago, pero en seguida se transformaban en algo más parecido a la mala hostia. Les brotaba en la cena cada vez que salía el tema de los indultos. Estos amigos, socialistas de toda la vida, votan a la izquierda por la misma razón que cuando vamos a un restaurante siempre piden tinto. Cualquier alternativa les parece peor. Es una cuestión de principios.

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