El 'macrobrotellón' de Mallorca avisa
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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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El 'macrobrotellón' de Mallorca avisa

No vale estigmatizar a los menores de 30 años por doblar la tasa nacional de contagios de covid, cuando en buena medida se debe a que ellos no están vacunados

placeholder Foto: Prueba piloto del ocio nocturno en Mallorca. (EFE)
Prueba piloto del ocio nocturno en Mallorca. (EFE)

Gran parte de España empieza julio en rojo en el mapa de la UE de destinos seguros de covid por la alta tasa de contagios. Italia y Alemania están en verde, Grecia y Francia en amarillo. A ver si al final resulta que para fomentar el turismo no era tan buena idea levantar la mayoría de las restricciones en junio, lanzar el mensaje de que la pandemia está bajo control y abrir las puertas de las discotecas justo cuando empieza el fin de curso de los estudiantes, sabiendo que no están vacunados y son el grupo de mayor riesgo de propagación. Las hospitalizaciones no se están disparando gracias al buen ritmo de vacunación que lleva España, pero sí aumenta la tasa de contagios, que es lo que hace a los turistas decidir si un destino es seguro. Además, con más contagios aumenta también el riesgo ante las nuevas variantes como la delta, sobre todo para la gente mayor de 60 que todavía solo tiene una dosis.

El macrobrote de Mallorca, al que podríamos empezar a llamar ‘macrobrotellón’, ejemplifica buena parte de lo que puede salir mal este verano. La onda expansiva balear se extiende ya por 11 comunidades autónomas y son más de 5.000 estudiantes los que están en aislamiento, incluidos algunos de los que se quejaban porque tener que guardar cuarentena forzosa en un hotel de cuatro estrellas, asegurando que ellos no estaban contagiados. La razón que la jueza les dio permitiéndoles volver a casa, otra PCR se la quitó. Varios de los que salieron camino de la península presumiendo de PCR negativa han dado positivo después, que es precisamente por lo que el protocolo sanitario contempla que los contactos de riesgo deben mantener 10 días de cuarentena por si acaso, aunque los primeros test den negativo y uno eche mucho de menos volver a casa.

Foto: Las primeras confinadas abandonan el hotel Bellver de Palma este miércoles. (EFE)

El caso es que si los jóvenes se están contagiando no es solo porque sean jóvenes y necesiten desfogarse. Ni siquiera por ser irresponsables, aunque no sea excluyente. No vale estigmatizar a los menores de 30 años por doblar la tasa nacional de contagios de covid, si en buena medida se debe a que ellos no están vacunados.

Mallorca solo es un aviso. Es un experimento acelerado de qué puede pasar este verano si no se acelera la vacunación de los menores de 30. Con la tasa de contagios siendo el indicador principal con el que los países del entorno deciden si España es seguro como destino, no solo los expertos sanitarios alertan de que la estrategia de vacunación necesita revisión. Algunas comunidades, como Cataluña, Baleares y Canarias, ya han empezado a vacunar a los jóvenes. Otros países europeos, incluidos Alemania y Francia, abrieron ya hace un mes la vacunación sin franjas de edad.

Adelantar la vacunación a los menores de 30 años.

Si se autoriza el ocio nocturno y se permite a las empresas que organicen viajes masivos con fiestones incluidos, pero se deja sin vacunar a sus principales clientes, no puede sorprender demasiado el resultado, sobre todo cuando no se han hecho controles exhaustivos para asegurarse en el destino de que se cumplen las normas más básicas de prevención de la pandemia. Las agencias de viajes y los establecimientos que ofrecían en Mallorca este tipo de ocio para la chavalería tenían permiso para hacerlo, pero ahora se desentienden de las consecuencias de haber metido a los estudiantes en lugares en los que no se supervisaban las condiciones de seguridad. A lo mejor habría que darle una vuelta a esto en el reparto de culpas y no mirar solo a los contagiados. Es más fácil criminalizarlos a ellos que a los empresarios irresponsables que han permitido las situaciones de riesgo saltándose la normativa del covid tras llevar meses dando la matraca con que sus actividades eran totalmente seguras. Unas más que otras.

Y de todos los reproches que puede hacérsele al Gobierno balear por el ‘macrobrotellón’, no elegiría el de haber retenido en cuarentena, en contra del criterio de la Fiscalía, a los jóvenes sospechosos de haberse contagiado. La jueza que anuló la medida solo confirma el caos jurídico que ha quedado tras el fin del estado de alarma para afrontar estas situaciones de evidente riesgo para la salud pública. Puestos a reprochar negligencias habrá que apuntar a la falta de supervisión de las zonas de ocio nocturno (y diurno) en las que miles de chavales se empezaron a congregar desde mediados de junio. Es improbable que un brote que ha contagiado a miles de personas pasara inadvertido a las autoridades.

Los jóvenes disparan la incidencia de varias comunidades hasta 40 puntos en tres días.

Y en cuanto a los jóvenes, que llevan un año recluidos, tampoco parece justo cargarlos a ellos con toda la culpa de que haya empezado a autorizarse la fiesta con la variante delta en auge y antes de vacunarlos. Tras llevar más de un año recluidos por un virus que apenas les afecta a ellos, abrimos las discotecas, chavales, pero no vayáis, que esto es solo para guiris. Si ese era el plan, no ha funcionado, claro. Ahora bien, el desmadre tiene consecuencias. Y si algo se presta a escarnio público es haberse creído mayores para irse de viaje solos, pero no para quedarse en cuarentena lejos de papá y mamá. Hay más razones para estigmatizarlos por quejicas que por irresponsables.

Romper con las franjas de edades para dar la oportunidad de inmunizarse precisamente a quienes más riesgo tienen de transmitir el covid es cada vez más urgente. Mientras tengamos a los jóvenes sin vacunar, pedirles que no se mezclen mucho en las discotecas que se utilizan como reclamo para los turistas tampoco tiene pinta de que vaya a funcionar el resto del verano. Y, a falta de que les abran las puertas de los vacunódromos, siempre se les podrían habilitar fiestódromos en los que pasar el verano. Eso sí, nada de juntarse con el resto. Y, sobre todo, lejos de papá y mamá.

Gran parte de España empieza julio en rojo en el mapa de la UE de destinos seguros de covid por la alta tasa de contagios. Italia y Alemania están en verde, Grecia y Francia en amarillo. A ver si al final resulta que para fomentar el turismo no era tan buena idea levantar la mayoría de las restricciones en junio, lanzar el mensaje de que la pandemia está bajo control y abrir las puertas de las discotecas justo cuando empieza el fin de curso de los estudiantes, sabiendo que no están vacunados y son el grupo de mayor riesgo de propagación. Las hospitalizaciones no se están disparando gracias al buen ritmo de vacunación que lleva España, pero sí aumenta la tasa de contagios, que es lo que hace a los turistas decidir si un destino es seguro. Además, con más contagios aumenta también el riesgo ante las nuevas variantes como la delta, sobre todo para la gente mayor de 60 que todavía solo tiene una dosis.

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