Cómo escapar de la quinta ola durante las vacaciones
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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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Cómo escapar de la quinta ola durante las vacaciones

En julio, preferimos planificar vacaciones a pensar que la pandemia va a seguir matando. Urge evadirse de la pandemia, aunque sea mentalmente y, a ser posible, desde el chiringuito

placeholder Foto: Un grupo de jóvenes disfruta de la playa de la Malvarrosa. (EFE)
Un grupo de jóvenes disfruta de la playa de la Malvarrosa. (EFE)

Cataluña teme que sus UCI se colapsen en 10 días por la multiplicación de los contagios por covid-19 de la quinta ola. Sin embargo, a mediados de julio interesan más otras noticias pandémicas más veraniegas, como los nuevos requisitos para viajar a Portugal o las cinco mejores playas de España donde mantener la distancia social. Urge evadirse de la pandemia, aunque sea mentalmente y, a ser posible, desde el chiringuito. Pero la extraña mezcla de buenas noticias de la vacunación en España con el incierto avance de la quinta ola hace que haya muchas dudas de cómo de en serio tomarse los rebrotes de este verano. Más que en frenarlos, más generalizada parece la preocupación de esquivarlos. No vayan a chafarnos las vacaciones.

Los más optimistas insisten en relativizar la explosión de contagios de las últimas semanas porque las hospitalizaciones no están aumentando. O, mejor dicho, estaban. Ya hay en Cataluña 297 personas en la UCI, más del doble que hace nueve días. Y a finales de julio los pacientes críticos en esta comunidad podrían volver a duplicarse y llegar a 500. Teniendo en cuenta la cantidad de sanitarios que están de vacaciones, eso equivaldría a superar el peligroso umbral de los 600, según Gemma Craywinckel. La responsable del Servicio Catalán de Salud prevé que este nuevo pico de la pandemia podría desbordar los hospitales catalanes a finales de este mes. Es un indicador adelantado de lo que puede pasar en el resto de España en agosto. Castilla y León, País Vasco y Madrid ya están registrando un aumento de ingresados en UCI.

Foto: La playa de Punta Prima, Menorca. (EFE) Opinión

No seas ceniza. Ya me lo digo yo sola de vez en cuando, no se preocupe. ¿No ves que España ya ha puesto más de 50 millones de dosis de la vacuna? Es verdad. En el segundo verano de la pandemia, con más de la mitad de la población vacunada, el hartazgo inicial que llamábamos fatiga pandémica para muchos se está transformando en algo más parecido a la indiferencia. Cada vez es más difícil diferenciar entre mirar para otro lado y mirar al futuro. Son tantas las ganas de que se acabe la pandemia que no nos damos cuenta de que el final puede parecerse mucho a esto: test de vez en cuando, enseñar códigos QR para entrar en un garito y cancelar planes a última hora por alguna cuarentena.

Los que ya tienen puesta la pauta completa, además de contar con protección frente al virus, tienen también una gran ventaja para viajar. La vuelta de los rebrotes y los toques de queda les siguen importando, claro, sobre todo si se acerca la fecha tope para cancelar sin coste las reservas hoteleras donde la quinta ola podría aguarles la fiesta. Más que darles miedo, muchos inmunizados empiezan a tomarse las malas noticias de la quinta ola como una simple molestia añadida en los planes estivales. Si nos pasa a los que no estamos inmunizados, cómo no les va a pasar a ellos.

Pero para la mitad de la población que seguimos sin la vacuna completa la perspectiva es diferente. Los hay que por edad no les ha tocado pincharse aún y los hay que seguimos sin cita para la segunda dosis, por los retrasos que acumula Madrid entre los mayores de 40. La mitad de la población sin inmunizar tenemos más motivos de preocupación. El peligro de contraer la variante delta es solo uno de ellos, que a ratos, reconozcámoslo, queda eclipsado por si nos cuadrarán las fechas para lograr a tiempo el pasaporte covid. A la primera quincena de agosto ya no llegamos, me temo.

Foto: Cola para vacunarse en Cornellá. Más de 20 millones de personas tienen ya la pauta completa. (EFE)

Aunque España vacuna a mejor ritmo que la media de la UE, faltan todavía dos meses y pico para completar la vacunación de los menores de 40. Y de ser señalados como los culpables de la quinta ola, podrían pasar rápidamente a ser sus principales víctimas. "Habrá muertes por covid de jóvenes en las próximas semanas", advertía este fin de semana en 'El Periódico' el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, en otra de esas noticias que cortan el rollo de los planes veraniegos. Y ya lo siento. Solo hubo que esperar un día para que se cumpliera el vaticinio. Salut ya reportaba este domingo la muerte de un joven menor de 30 años por covid-19.

Estadísticamente, son muy pocos los casos de muertes por covid entre los jóvenes, es verdad. También estadísticamente, la probabilidad de que suceda aumenta a medida que los contagios se multiplican exponencialmente. Pero en julio preferimos planificar vacaciones a pensar que la pandemia va a seguir matando, aunque menos, y aumentando la tensión en las UCI, ya veremos cuánto. No es alarmismo, es lo que hay. Igual que también hay mucha preocupación entre hosteleros por cómo va este aumento de contagios a afectar la temporada veraniega. La arriesgada carrera entre el virus y la vacunación que estamos viendo este verano la pueden perder los jóvenes y el turismo.

Vale, ¿pero entonces reservamos en la Costa Brava para la segunda quincena de agosto? No me digas que Portugal pide también PCR por carretera. ¿Cancelamos lo de Oporto? ¿Y si vamos a Canarias? Pues Costa Rica ya está abierta al turismo.

Para escapar de la quinta ola, ojalá bastara con pensar en otra cosa.

Cataluña teme que sus UCI se colapsen en 10 días por la multiplicación de los contagios por covid-19 de la quinta ola. Sin embargo, a mediados de julio interesan más otras noticias pandémicas más veraniegas, como los nuevos requisitos para viajar a Portugal o las cinco mejores playas de España donde mantener la distancia social. Urge evadirse de la pandemia, aunque sea mentalmente y, a ser posible, desde el chiringuito. Pero la extraña mezcla de buenas noticias de la vacunación en España con el incierto avance de la quinta ola hace que haya muchas dudas de cómo de en serio tomarse los rebrotes de este verano. Más que en frenarlos, más generalizada parece la preocupación de esquivarlos. No vayan a chafarnos las vacaciones.

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