Todo lo que no ha pasado este verano
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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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Todo lo que no ha pasado este verano

Destacan el control de la pandemia, la bajada del precio de la luz y una salida ordenada de Afganistán. Nada de eso ha sucedido este verano

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

En vacaciones, las noticias, como las dietas, se siguen solo cuando no hay más remedio. Y a quienes vuelvan a asomarse a la actualidad tras unas semanas de desconexión les convendría tener en cuenta, más que lo que se han perdido este verano, aquello que no ha pasado. Lo que marcará el nuevo curso es lo que sigue sin suceder. Entre las noticias que nadie se ha perdido, destacan el control de la pandemia, la bajada del precio de la electricidad y una salida ordenada de Afganistán. Nada de eso ha sucedido este verano.

Agosto acaba con el recibo de la luz más caro de la historia. Así que no importa si se ha perdido las sucesivas subidas récord y las correspondientes promesas para frenarlas. Como muchos de los problemas que teníamos antes de las vacaciones, este también sigue aquí. La última subida del megavatio del 30 de agosto deja caducas todas las anteriores. Esta es peor. Pero la verdadera novedad sería que el Gobierno encontrara remedio. Y para que al menos parezca que lo intenta, este lunes conoceremos las nuevas medidas que presenta en el Congreso la vicepresidenta Ribera. Lo que de momento seguiremos sin saber, además de si, a diferencia de la bajada del IVA, estas sirven de algo, son los nombres de las comercializadoras eléctricas que la CNMV sospecha que han inflado el precio de la luz. La transparencia en el mercado energético es otra de esas noticias que llevan demasiado sin llegar.

Foto: La ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera. (EFE)

Tampoco ha pasado en las últimas semanas, y lleva ya 1.000 días sin pasar, la renovación del CGPJ. Por eso se espera que la reanudación del curso judicial empiece con un recadito a la 'irresponsabilidad' de los políticos por la falta de acuerdo entre PP y PSOE. También ha quedado para septiembre el entendimiento entre administraciones para evitar el desastre del Mar Menor. Hacen falta 15 toneladas de peces muertos para que entre en la agenda política. A ver cuántos más hasta acordar las soluciones.

Ni rastro de los 100 días

Este verano tampoco se ha acabado el covid, ni con las mascarillas ni con las restricciones de aforo. Por poco no hemos alcanzado el 70% de vacunados que se marcó el presidente del Gobierno para mediados de agosto, lo que explica que entre las noticias de este verano tampoco haya estado la de Pedro Sánchez saliendo a celebrar la tan ansiada y prometida inmunidad de grupo. La fallida aspiración de celebrar, otra vez, el fin de la pandemia fue diseñada por el anterior equipo de Moncloa, más amante que el actual de los artificios marquetinianos, antes de que Iván Redondo y buena parte del núcleo duro del Gobierno fueran destituidos en julio. Aquello sí que fue noticia. Hace poco más de un mes, pero parece otra era.

Sin embargo, que la cuenta atrás de Sánchez era muy arriesgada ya se veía venir en mayo, cuando ávido de buenas noticias la anunció en plena resaca del 4-M. Alertaban entonces algunos epidemiólogos de que marcar un objetivo del 70% de vacunados para cantar victoria era imprudente. No estaba claro que alcanzar ese umbral a tiempo fuera determinante, sobre todo si surgían nuevas variantes más contagiosas. Y surgieron. De ahí que con la delta el porcentaje de vacunados para controlar la enfermedad tenga previsiblemente que subir del 85% e incluya a los menores.

Foto: es-la-variante-delta-la-gran-supervariante-del-covid19-o-debemos-esperar-algo-peor

Aun así, la vacunación en España va bien. Este es uno de los países con más habitantes con la pauta completa (68,1%), por delante de Reino Unido (62,2%) e Israel (63,1%) y Francia (58,1%). En otros países europeos, el problema para que la vacuna avance más rápido es la reticencia de buena parte de los ciudadanos. En España, sin embargo, apenas hay antivacunas. Lo que ha retrasado aquí el objetivo, además de la escasez de dosis de julio, es la negativa de muchos ciudadanos a interrumpir sus vacaciones para acudir a su cita. Entre lo que nunca llegó a suceder este verano, al fin y al cabo, está el acuerdo entre las comunidades autónomas para vacunar a la gente en su lugar de veraneo.

¿Sexta ola? ¿Tercera dosis?

Septiembre llega sin que podamos dar la noticia del control del virus ni descartar nuevas oleadas. Tampoco se han actualizado los criterios para medir la gravedad de la pandemia, como ha hecho Alemania. El que fuera uno de los primeros países en marcar hace año y pico un umbral de 50 casos por cada 100.000 habitantes para imponer restricciones, ha pasado esta semana a regirse por el número de hospitalizaciones. Esta es otra de las noticias que aún no hemos dado en España.

Aunque remite la quinta ola, cuyo balance de 3.000 muertos no está para celebraciones, los hospitales y centros de salud siguen sin funcionar con normalidad para asistir a pacientes con otras patologías más allá del covid. Esta vez no han llegado a saturarse los hospitales, pero tampoco las UCI salen de la zona de peligro. Si, como algunos epidemiólogos alertan, en otoño puede llegar la sexta ola, su gravedad dependerá de cómo pueda adaptarse a ella un sistema sanitario exhausto. Preocupa no solo su capacidad para tratar los nuevos casos de coronavirus, cuya cantidad y gravedad seguirán cayendo con las vacunas, sino de cuántos tumores y demás patologías dejarán de detectarse a tiempo por el retraso en las consultas.

Septiembre llega sin que podamos dar la noticia del control del virus ni descartar nuevas oleadas. Tampoco se han actualizado los criterios

Este verano tampoco se han controlado los repuntes de covid en las residencias de ancianos, donde por cierto se sigue sin avanzar en la asunción de responsabilidades por el desastre de gestión de la primera ola. Además, las autoridades sanitarias siguen sin llegar a la conclusión de si hace falta o no una tercera dosis de la vacuna ante la variante delta. El dictamen de la EMA, como tantas otras decisiones pospuestas para septiembre, sigue pendiente. Francia y Alemania ya han decidido por su cuenta que sí la inyectarán como refuerzo a personas inmunodeprimidas, las de mayor riesgo. También Israel y Reino Unido han empezado a administrarla.

Mientras Europa discute la tercera dosis de refuerzo, otra noticia que sigue sin producirse es la del avance sustancial de la inmunización en los países pobres. Apenas un 2% de la población africana está inmunizado y tanto las empresas como los gobiernos de los países ricos llevan retraso en proporcionar las dosis y los fondos prometidos. El fin de la pandemia solo llegará cuando su control sea global, pero el organismo internacional Covax, que aspira a lograrlo, solo ha entregado hasta agosto el 20% de los 2.000 millones de dosis previstas para 2021.

Foto: Trabajadores descargan el cargamento de vacunas de AstraZeneca facilitadas por Covax en el aeropuerto internacional de Acra, la capital de Ghana. (Reuters)

La comunidad internacional, sin embargo, no está ahora centrada en el covid, sino en paliar el desastre de la retirada precipitada de tropas en Afganistán que confirma la derrota de EEUU tras 20 años de guerra fallida. Las portadas de agosto las acaparan las terribles consecuencias de la toma de Kabul por los talibanes y la evacuación a toda prisa de las tropas occidentales junto a unos pocos miles de civiles afganos que huyen de una muerte segura. También la oleada de solidaridad para atenderlos. Es también un antes y un después en el Ejecutivo renovado de Sánchez, o al menos en Moncloa lo viven como tal. El presidente ya está celebrando su gestión de la crisis afgana, por haber convertido España en el protagonista europeo del despliegue de ayuda humanitaria para los evacuados. Otra cosa es la asunción de responsabilidades ante el desastre. Como de costumbre, para esta noticia habrá que seguir esperando.

En vacaciones, las noticias, como las dietas, se siguen solo cuando no hay más remedio. Y a quienes vuelvan a asomarse a la actualidad tras unas semanas de desconexión les convendría tener en cuenta, más que lo que se han perdido este verano, aquello que no ha pasado. Lo que marcará el nuevo curso es lo que sigue sin suceder. Entre las noticias que nadie se ha perdido, destacan el control de la pandemia, la bajada del precio de la electricidad y una salida ordenada de Afganistán. Nada de eso ha sucedido este verano.

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