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El otro tabú de los 16 años que debería preocuparnos
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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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El otro tabú de los 16 años que debería preocuparnos

Mejorar el acceso al aborto no significa necesariamente promoverlo, también prevenirlo. Y cuanta mejor educación sexual haya, menores serán los embarazos no deseados

Foto: Una caja de preservativos que solo puede abrirse en pareja. (EFE)
Una caja de preservativos que solo puede abrirse en pareja. (EFE)
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Los 16 son una edad extraña. Ya se puede trabajar y pagar impuestos. También es la edad mínima a la que en España alguien puede casarse y tener relaciones sexuales consensuadas con un adulto (no hace tanto, eran los 13 años). A esa edad una adolescente puede obtener una licencia de armas, aunque no comprar tabaco; puede hacer testamento, pero no jugar a la lotería; se le puede imputar un delito, pero todavía necesita permiso paterno para hacerse un tatuaje.

La Ley de Autonomía del Paciente, de hace 20 años, fija también mayoría de edad sanitaria para aceptar un procedimiento médico en los 16 y, si sale adelante el anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva, recién aprobado en el Consejo de Ministros, también será la edad a la que ya se puede decidir si abortar. O, dicho de otra manera, los progenitores ya no podrán forzar a una adolescente de 16 o 17 años a seguir adelante con un embarazo en contra de su voluntad.

Foto: La ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE/Zipi)

Hay quien opina que los 16 es demasiado pronto, que a esa edad son demasiado jóvenes para algo así. Es comprensible la duda. Más difícil de entender es que las vean a la vez inmaduras para decidir si abortar, pero no para obligarlas a ser madres sin quererlo. En lo que seguro todos estamos de acuerdo sobre la nueva ley es en que la prioridad ha de ser prevenir los embarazos no deseados.

Menos abortos

Mejorar el acceso al aborto no significa necesariamente promoverlo, sino prevenirlo. Desde que se aprobó la anterior ley del aborto en 2010, la que estableció el aborto libre en las 14 primeras semanas de gestación y que antes de la reforma de 2015 también autorizaba a abortar a los 16 años, el número de abortos en España no ha dejado de disminuir año tras año. La nueva ley podría considerarse un éxito si lograse que esa cifra disminuya aún más. Ese precisamente es el objetivo de otra de las medidas que incluye, al poner el foco en la educación sexual y facilitar el reparto de forma gratuita de métodos anticonceptivos en centros educativos con campañas de concienciación. A juzgar por cómo evolucionan los hábitos sexuales de los jóvenes en España y cómo internet ha facilitado la edad de acceso al porno, que ronda entre los ocho y los 10 años de media, este punto resulta crucial.

Mientras estamos discutiendo a qué edad un joven es suficientemente maduro para qué, es urgente darle una vuelta a lo normalizado que está el acceso al porno entre los niños sin que sus padres sean ni siquiera conscientes. Antes de tener edad para entender lo que está viendo, un crío de 11 años lo mismo puede encontrarse por casualidad en la red un vídeo de porno violento que un 'youtuber' famoso haciendo apología del sexo sin protección. En el mejor de los casos, de vez en cuando les aparecerá un anuncio de Durex en TikTok.

La píldora del día después será gratuita en los centros de salud

Algo no está funcionando si el uso de preservativos entre los jóvenes ha disminuido en los últimos años y también ha caído la percepción del riesgo de transmisión de enfermedades venéreas. Para evitar que las chicas puedan abortar sin decírselo a sus padres, urge que a los más jóvenes les deje de dar vergüenza ir a por condones o, lo que es peor, les dé pereza ponerlo. Y sí, todavía pasa.

Es preocupante que el preservativo se esté convirtiendo en un nuevo tabú en las relaciones sexuales entre los más jóvenes. Los chicos son mucho más reticentes que las chicas a usar preservativo. Eso concentra la presión en las mujeres más jóvenes para convencer a regañadientes a su pareja de usar condón. La justificación de los chicos más habitual para negarse a usarlo es el placer y la de las chicas, la demostración de la confianza o necesidad de complacer. Son algunas de las conclusiones del informe ‘Entre la confianza y la violencia: ambivalencias en las sexualidades juveniles’, que alerta de que sigue habiendo mucha desigualdad en la prevención de las relaciones de riesgo.

También destaca este estudio que son los chicos los que con más énfasis alegan, durante las negociaciones para ponerse preservativo, la posibilidad de que luego ellas recurran a la píldora del día después o incluso al aborto. Ellos tienden a anteponer el hedonismo a los riesgos para la salud, ellas a confundir la confianza en la pareja con la ausencia de peligro. No todos, claro. Ni todas. Pero mejorando la educación sexual, serán cada vez menos. Y de eso se trata. Cuanta mejor educación sexual haya y mejor sea el acceso a la salud reproductiva, menores serán los embarazos no deseados y los riesgos que conllevan.

Los 16 son una edad extraña. Ya se puede trabajar y pagar impuestos. También es la edad mínima a la que en España alguien puede casarse y tener relaciones sexuales consensuadas con un adulto (no hace tanto, eran los 13 años). A esa edad una adolescente puede obtener una licencia de armas, aunque no comprar tabaco; puede hacer testamento, pero no jugar a la lotería; se le puede imputar un delito, pero todavía necesita permiso paterno para hacerse un tatuaje.

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