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Madrid estornuda
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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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Madrid estornuda

El Ayuntamiento ha contabilizado 40.000 plátanos de sombra y algunos estudios apuntan a que el porcentaje de alérgicos a este árbol supera el 40% en la capital. ¿Nadie pensó que a las personas nos gusta respirar?

Foto: Una mujer lee este martes bajo un árbol en Madrid. (EFE/Emilio Naranjo)
Una mujer lee este martes bajo un árbol en Madrid. (EFE/Emilio Naranjo)
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El rencor debería estar tipificado, junto al goteo nasal, los estornudos y la picazón en los ojos como uno de los síntomas más comunes de las alergias. En esta época del año —antes de que las olas de calor arrasaran con ella la solíamos llamar primavera— me resulta inevitable pasear por la ciudad mirando con resentimiento a todo lo que florece. No es para disfrutar de la naturaleza, es una rueda de reconocimiento en busca de culpables. Cualquier atisbo de verdor es sospechoso. Y no solo están en parques y jardines. También aguardan en medianas, rotondas, isletas… ¡En Madrid lo verde está por todas partes!

En ciudad muchos llamamos zona verde a todo lo que no es asfalto como comodín genérico para no tener que poner en evidencia nuestra ignorancia de urbanitas al nombrar la vegetación que nos rodea. Los firmes de carretera los calamos de reojo, pero ni idea de si lo que está a los lados de la M-30 son cupresáceas, platanáceas o gramíneas. Quédense con estos nombres. Son las sospechosas más habituales de que andemos estornudando todo el día.

Foto: La temporada de alergias se adelantará hasta 40 días. (iStock)

No sé qué lumbreras decidió llenar Madrid de estos tipos de plantas, altamente alérgenas. Seguramente alguien a quien le pidieron zonas verdes de presupuesto ajustado y sin tiempo de hacer estudio de alérgenos en las especies elegidas. Qué más da que la gente no pueda respirar. Lo importante es que haya zonas verdes. ¿Pero qué plantamos? ¡Pues zonas verdes! En los últimos diez años se ha duplicado el porcentaje de alérgicos a los pólenes y ya hay ocho millones de alérgicos en España, con Madrid entre las regiones más afectadas. No me sorprendería que algún día se destape un cártel de jardineros y vendedores de clínex.

Ya no hay estación del año que no haya motivos para estornudar. La alergia a las arizónicas es típica del invierno; la del plátano de sombra, a partir de marzo; y la de las gramíneas y el olivo, viven en mayo su gran momento. A las plantaciones inoportunas hay que sumarle que con el cambio climático se está adelantando el inicio de floración de unas y retrasando el de otras. Además, la contaminación lo empeora todo.

placeholder Vista de un olivar. (EFE/Celia Arcos)
Vista de un olivar. (EFE/Celia Arcos)

Lo malo del rencor es que necesita de capacidad para identificar al enemigo, así que estoy aprendiendo a diferenciar los plátanos de sombra (que no tienen nada que ver con la fruta) y las gramíneas. Los plátanos son esos árboles altísimos con fama de ser buenos para jardines urbanos porque aguantan cambios de temperatura, crecen rápido y necesitan poca agua. Un chollo. Lástima que sean también altamente alérgenos. En Madrid, el Ayuntamiento ha contabilizado hasta 40.000 plátanos de estos que tienen las hojas en forma de palma. Y algunos estudios apuntan que el porcentaje de alérgicos a este árbol de sombra y estornudos supera el 40% en la capital. ¿De verdad nadie pensó que además de una sombra a las personas nos gusta respirar?

Por no hablar del daño que hizo la moda de plantar arizónicas en las urbanizaciones. La España de las piscinas es también la de la rinoconjuntivitis por concentración de polen. Pero, de entre todas las alergias, la más común en esta época del año es la de las gramíneas. Ay, las gramíneas. Como hay 12.000 especies de graminaceas, la rueda de reconocimiento del rencor se volvería complicada. Dejémoslo en que son plantas. Algunas silvestres, matorrales que crecen a los lados de la carretera sin pedir permiso ni nadie que las plante. Estas sí que están por todas partes. Pero si hasta el césped es de la familia de las gramíneas. Y encima acaban de abrir las piscinas para celebrarlo.

Foto: Desinfección en un parque de Indonesia. (Reuters)

La Comunidad de Madrid tiene un boletín de predicción del polen que es como la Unidad del Precrimen en Minority Report. Alerta de dónde van las gramíneas a cometer sus fechorías esta semana. Y la capital ha encendido las alertas en varias zonas por la concentración de polen. Traten de respirar lo justo en Alcobendas, Las Rozas y Arganzuela. Cuidado también en el Barrio de Salamanca. Alcalá de Henares, Getafe y Ciudad Universitaria se esperan niveles medios. Al final va a ser mejor irse al campo. Allí por lo menos no hay zonas verdes.

El rencor debería estar tipificado, junto al goteo nasal, los estornudos y la picazón en los ojos como uno de los síntomas más comunes de las alergias. En esta época del año —antes de que las olas de calor arrasaran con ella la solíamos llamar primavera— me resulta inevitable pasear por la ciudad mirando con resentimiento a todo lo que florece. No es para disfrutar de la naturaleza, es una rueda de reconocimiento en busca de culpables. Cualquier atisbo de verdor es sospechoso. Y no solo están en parques y jardines. También aguardan en medianas, rotondas, isletas… ¡En Madrid lo verde está por todas partes!

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