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Feijóo, Van Halen y la telepredicadora
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Marta García Aller

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Feijóo, Van Halen y la telepredicadora

No es buena señal para la oposición que cuando mejor le vaya a Feijóo sea, como en la moción de censura, cuando calla y desaparece

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Javier Lizón)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Javier Lizón)
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Antes de volverse a subir a un escenario con una telepredicadora que dice sanar el cáncer por imposición de manos, y de la que su partido lleva días intentando distanciarse torpemente, hay algo que Feijóo podría aprender de Van Halen. Aquella mítica banda de rock de los ochenta siempre exigía por contrato que en sus conciertos hubiera un cuenco lleno de M&Ms en el backstage. La petición tenía truco. No podía haber ninguno marrón. Si al llegar, antes de un concierto, el guitarrista veía un M&M de este color, podía negarse a actuar. Era la conocida como cláusula Van Halen. Y tenía más sentido del que parece.

A la banda le servía para detectar de un simple vistazo, en cualquier ciudad del mundo, si el equipo de producción de turno se había leído todos los detalles del montaje. En medio de centenares de complejos requerimientos técnicos, del voltaje de los enchufes a la estabilidad de las vigas que debían sujetar el escenario, encontrarse un simple M&M color marrón significaba que los encargados del montaje no habían cuidado los detalles, es decir, el espectáculo podía correr peligro por otros errores mucho más importantes, pero más difíciles de detectar. Era la manera de Van Halen de sentir que controlaba el escenario.

Algo así necesitaría Feijóo para saber que, antes de subirse a un mitin, su equipo, o el de Ayuso, no se la está liando. Porque control del escenario está claro que no tiene. Lo demuestra que su partido no sepa cómo explicar que este fin de semana invitara de telonera a un acto de precampaña a una telepredicadora evangélica que promete a gritos en sus ritos en su iglesia de Usera curar enfermos de cáncer. Desde Génova, insisten en que la pastora evangélica no está en las listas del PP y nadie le preguntó antes lo que iba a decir. Nadie miró en el cuenco de los M&M.

No está claro si un acto así ayudará al PP de Ayuso a captar en mayo el voto latino en Madrid, pero desde luego no parece muy audaz para forjar la imagen de estadista que busca Feijóo. Y, menos aún, justo después de haber puesto tanto esfuerzo, y bastante éxito, en marcar distancias con la moción de censura de Vox.

La semana pasada, el PP presumía con orgullo de ser un partido serio, alejado del populismo y la política espectáculo, tras el fiasco de la moción de censura de Vox. Esta tiene que andar justificando que tampoco conoce tanto a esa pastora evangélica pentecostal, Yadira Maestre, que habla a gritos y hace a Ramón Tamames parecer Winston Churchill.

Foto: El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Mariscal) Opinión
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El PP organizó este acto con representantes latinoamericanos para contrarrestar el protagonismo de Sánchez en la Cumbre Iberoamericana. La idea del equipo de campaña de Feijóo era que, en las portadas del día siguiente, Sánchez saliera junto a algún dictador bolivariano y Feijóo junto a los herederos de la libertad. Lo que pasó fue que Sánchez salió acompañando a Felipe VI en la República Dominicana y el líder del PP con Yadira Maestre, esa pastora colombiana del Centro Apostólico Cristo Viene que tiene vídeos haciendo de curandera y promulga el exorcismo de la homosexualidad.

Si lo mejor que se le ha ocurrido al PP para explicar la presencia de esta telepredicadora como telonera es que nadie le preguntó lo que iba a decir, deja a Feijóo como un líder que no controla ni lo que se va a decir en el escenario de su propia precampaña. No inspira tampoco mucho control sobre lo que pasa en su partido.

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Javier Lizón)

Bendodo ha probado a defenderse alegando que al Gobierno todo lo que dice la oposición le parece un disparate. Pero si una telepredicadora que carga contra la ciencia y promete curar el cáncer con sus oraciones no es un disparate para el PP, en vez de zanjar el lío lo están haciendo más grande.

No es buena señal para la oposición que cuando mejor le vaya a Feijóo sea, como en la moción de censura, cuando calla y desaparece. Si salir al escenario todavía se le resiste, habrá que empezar por revisar el backstage.

Antes de volverse a subir a un escenario con una telepredicadora que dice sanar el cáncer por imposición de manos, y de la que su partido lleva días intentando distanciarse torpemente, hay algo que Feijóo podría aprender de Van Halen. Aquella mítica banda de rock de los ochenta siempre exigía por contrato que en sus conciertos hubiera un cuenco lleno de M&Ms en el backstage. La petición tenía truco. No podía haber ninguno marrón. Si al llegar, antes de un concierto, el guitarrista veía un M&M de este color, podía negarse a actuar. Era la conocida como cláusula Van Halen. Y tenía más sentido del que parece.

Alberto Núñez Feijóo
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