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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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Coartadas para la posteridad

Cuando el ministro Bolaños amenaza con acciones legales contra los medios, se entiende que no amenaza a Leire Díez, porque ni el Gobierno se cree que sea periodista

Foto: A la izquierda, Leire Díez Castro saliendo de Ferraz el 11 de septiembre a las 12.42 horas. A la derecha, Díez regresa a la sede del PSOE, a las 14.02 horas. (EC)
A la izquierda, Leire Díez Castro saliendo de Ferraz el 11 de septiembre a las 12.42 horas. A la derecha, Díez regresa a la sede del PSOE, a las 14.02 horas. (EC)
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Sería interesante una historia de la corrupción en España a través de sus coartadas. Cuanto más pintorescas, mejor. Las tapaderas más reveladoras de la corrupción en España son también las más chapuceras. Porque reflejan mejor la impunidad con la que actuaban sus protagonistas, sin siquiera tiempo para justificarse de manera creíble. Últimamente se nos acumulan varios casos de lo más sorprendentes.

Su nombre acaba de llegar a las portadas y ya merece un puesto entre los clásicos el caso de Leire Díez, que según los audios de El Confidencial prometía a empresarios en el banquillo beneficios judiciales a cambio de material contra la UCO. ¿La coartada? Que lo que estaba haciendo es un "reportaje periodístico". Como si los periodistas pudiéramos intercambiar con las fuentes tratos con la fiscalía.

Aunque no hay ninguna prueba de que trabaje como periodista, hay múltiples indicios de su vinculación con el PSOE. En Ferraz, claro, niegan conocerla. El desconocimiento es el clásico de los clásicos en las coartadas. Tenemos larga experiencia en el sector. Desde una ministra que no sabía que había un Jaguar en su garaje ni de dónde salían 4.000 euros en confeti; o banqueros que tras pillarles sus tarjetas black’ alegaron no saber que debían tributar (pese a haber sido inspectores de Hacienda); hasta una Infanta tuvimos que aseguró en el banquillo que ella de las ilegalidades de su empresa no sabía nada, que no hablaba de ella con su marido porque sus "hijos eran muy pequeños".

Leire Díez sí sabía de lo que hablaba. Pero no aclara en nombre de quién. Esa fontanera de la que usted me habla, en las grabaciones pide material contra la UCO en un plural muy peculiar del que se deduce que habla en nombre de alguien que tiene poder para sentar a los empresarios en problemas con la Fiscalía. De la carrera de Leire Díez también sabemos que conoce mucho a Santos Cerdán y que ha tenido varios cargos, todos ellos en empresas públicas durante esta legislatura socialista: fue directora de Relaciones Institucionales, Filatelia, Estudios y Futuro de Correos y jefa de Comunicación de ENUSA. Antes fue teniente de alcalde en un pueblecito de Cantabria.

Foto: vinculos-leire-diez-psoe

En Ferraz no les consta. Otro clásico. Pero de ser eso cierto, ¿por qué no cargan contra quien anda ofreciendo pactos sospechosos que en las grabaciones parece hablar en nombre del PSOE? Oiga, que hay una militante socialista reuniéndose con abogados ofreciendo pactos a empresarios corruptos. Cuando el ministro Bolaños amenaza con acciones legales contra los medios que investigan esto, se entiende que no es a Leire Díez a quien amenaza, porque ni el Gobierno se cree que sea periodista de investigación.

Candidata para esta antología de coartadas de la corrupción es la coartada de última hora del líder de los socialistas extremeños, Miguel Ángel Gallardo. Nada más coger el acta de parlamentario autonómico a modo de cruci, tras echarle una carrera para aforarse a la jueza que lo investiga por presunto tráfico de influencias (por enchufar cuando era presidente de la Diputación al hermano del presidente Sánchez); dice después de aforarse que hay que debatir los aforamientos. Los de los demás. Tras conseguir el aforamiento, propone eliminarlos. Más que una coartada, es un sketch.

Foto: aforamiento-expres-lider-psoe-extremeno-nada-gallardo-amnesia-sanchez Opinión

Como coartada es mejor la que Gallardo utilizó frente a la jueza que ahora trata de imputarlo. Cuando declaró en enero como investigado testificó que "si hubiera deseado que Sánchez (David) entrara en la Diputación tenía 27 puestos de libre disposición". O sea, que para enchufar él no tiene problema. Que de habérselo propuesto podría haberlo hecho mucho mejor. Como Ábalos, cuando le dijo a Alsina que lo del caso mascarillas era el chocolate del loro. Ya nos iba avisando que lo mejor estaba por venir.

Sorprendentes son también las explicaciones que dio David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, en su primera declaración ante la jueza que investiga si obtuvo el trabajo por enchufe con Gallardo en la Diputación. David Sánchez no supo responder dónde estaba ubicada su Oficina de Artes Escénicas: "No era un sitio físico. Era… digamos que era un paraguas de actividades…" Paraguas, por la ‘P’ a la antología de coartadas. Junto a ‘periodista de investigación’ de Leire Díez.

Tenemos larga experiencia en coartadas pintorescas para tapar todo tipo de chanchullos que acaban saliendo a la luz. Ojalá no se queden solo en palabras. Son mucho mejores las coartadas que, además de excusas, tienen también algún documento acreditativo. Ni siquiera hace falta que sea verídico. Una chapuza de verdad es más antológica si se materializa. Como aquella acta del presunto trabajo final de máster de Cristina Cifuentes con dos firmas falsas, que en vez de disipar las sospechas las agravó. Ojalá Leire Díez presente pronto el libro que dijo estar preparando sobre la UCO a ver qué se cuenta. Deseando leerlo andan en Ferraz.

Foto: sanchez-psoe-uco-gobierno-operacion-leire-balas

Lo malo para los protagonistas de estas coartadas ya no es lo poco creíbles que resultan, sino que los convierten en una coña nacional. Porque hay tantos casos de corrupción en España que de muchos nos olvidamos. Pero las coartadas más antológicas sí que pasan a la historia. Cómo olvidarte de ellas cuando sientes que te están tomando el pelo tan descaradamente.

Sería interesante una historia de la corrupción en España a través de sus coartadas. Cuanto más pintorescas, mejor. Las tapaderas más reveladoras de la corrupción en España son también las más chapuceras. Porque reflejan mejor la impunidad con la que actuaban sus protagonistas, sin siquiera tiempo para justificarse de manera creíble. Últimamente se nos acumulan varios casos de lo más sorprendentes.

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