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El presidente "delulu"
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Marta García Aller

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El presidente "delulu"

Ser "delulu" es distorsionar la realidad con delirios de grandeza. Es creer que todo es posible para ti y que en cualquier situación tú eres lo mejor. Que con creértelo vale

Foto: El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Europa Press/Alejandro Martínez Vélez)
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Europa Press/Alejandro Martínez Vélez)
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Nos íbamos quedando sin palabras para explicar lo que pasa, pero hay una palabra viral que puede ayudar a explicar lo que sucede. A la gente que vive fuera de la realidad ahora los jóvenes la llaman "delulu" (del inglés ‘delusional’). Puede ser peyorativa o cariñosa, como casi todo en internet. Ser "delulu" es distorsionar la realidad con delirios de grandeza, de ingenuidad. "Delulu" es creer que todo es posible para ti y que en cualquier situación tú eres lo mejor. Que con creértelo vale.

Hay que ser muy "delulu" para que te adviertan de que la persona en que más confías te está engañando en tus narices y no lo veas. Vale para un novio y para secretario de Organización. Amiga, date cuenta. Si Pedro Sánchez es "delulu" no solo es por tener a un secretario de Organización acusado de formar una "organización criminal", mejor dicho, dos, sino porque después de saltar el escándalo, encima sale a darnos lecciones de regeneración y presume de sus siete años de gobierno, insistiendo en que el suyo es el mejor de la historia.

Hay que ser "delulu" para dar explicaciones de la mayor crisis de tu gobierno y tu partido diciendo "son las 5 y no he comido". Compite con la peor frase de un presidente para pedir disculpas de la historia, que suele atribuírsele a Tony Hayward, que estaba al frente de la petrolera BP cuando tuvo lugar la mayor catástrofe natural por el vertido de petróleo al mar. En su fatídica comparecencia dijo: "Yo también quiero volver a tener una vida". Equiparó sus ganas de volver a las regatas con el drama de las familias que lo habían perdido todo y la tragedia medioambiental. El "delulu" es egocéntrico por naturaleza.

Más de veinte veces dijo "yo" el presidente en su comparecencia. Eso también es muy "delulu". Al "delulu" le basta imaginar algo para creerse que es verdad. Puede ser feliz en su recreación alternativa de lo que pasa. La clave está en la confianza en uno mismo. Y de eso Sánchez va sobrado.

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Ya hay que ser "delulu" para decir que el PSOE reacciona rápido a la corrupción el día que echan a Ábalos del partido, catorce meses después del escándalo. Cuando Santos Cerdán esperó al lunes para entregar su acta de diputado, que habían prometido el viernes (es decir, con todo un fin de semana para destruir pruebas).

Sánchez presume de contundencia contra la corrupción como si no hubiera sido él quien ratificó a Santos Cerdán y Cerdán el que metió a Koldo en el partido. Él se lo presentó a Ábalos. Pero Sánchez actúa como si no hubiera estado con ellos tres en el Peugeot, en 2014. Como si la UCO no hubiera encontrado indicios de pucherazo en las primarias.

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¿Regeneración? En septiembre, El Confidencial ya publicó que la fontanera Leire Díez trabajaba a las órdenes de Santos Cerdán de forma extrañamente opaca. Y Víctor de Aldama contó que le había dado dinero a Cerdán. Nada. Sánchez no se creía nada. Fango todo. Solo creía a Cerdán. Tanto le creía, que en diciembre lo volvió a refrendar como secretario de Organización. Chúpate esa, fachosfera, debió de pensar. Le bastaba con haber leído la prensa para saber que la regeneración por ahí no era. Pero el "delulu" omite todo aquello que no le da la razón.

Cómo se explica si no que el presidente salga a presumir de su lucha contra la supuesta corrupción "de unos pocos", obviando que es él quien los ha elegido a todos. Encima nos regaña por sospechar de la integridad de las administraciones públicas "más limpias de la historia democrática de nuestro país". Durante siete años Cerdán ha puesto y quitado gente en ministerios que según la UCO podían estar en el ajo. Pero Sánchez dice que ya no hay nada más que ver aquí. Con el mismo aplomo que decía que Cerdán era inocente asegura que ya no hay más culpables. Palabrita de "delulu".

Sánchez quiere recuperar la confianza de los españoles sin hacerse responsable de ninguno de sus errores. Hay que ser "delulu" para salir a dar lecciones de regeneración con sus dos secretarios de Organización acusados de formar una "organización criminal". Y para presumir del mejor Gobierno de la historia, cuando estalla un escándalo de corrupción que todavía no está claro a cuántos ministerios salpica.

"Delulu" es creerse que una auditoría externa es una medida ejemplar para descartar financiación ilegal del partido, como si el PSOE de Filesa y el PP de la Gürtel no hubieran demostrado ya que el dinero negro no consta en los balances auditados. Y para creerse que va a colar que es "rendición de cuentas" comparecer en el Congreso cuando una mayoría de los grupos parlamentarios ya lo ha solicitado.

Hay que ser "delulu" para no dar explicaciones, no asumir responsabilidades, no tomar medidas intendentes y encima quejarse porque de tanto regenerar ni de comer ha tenido tiempo. Hay otra manera menos moderna de llamar a tantas cosas que no corresponden a la realidad. Mentira.

Nos íbamos quedando sin palabras para explicar lo que pasa, pero hay una palabra viral que puede ayudar a explicar lo que sucede. A la gente que vive fuera de la realidad ahora los jóvenes la llaman "delulu" (del inglés ‘delusional’). Puede ser peyorativa o cariñosa, como casi todo en internet. Ser "delulu" es distorsionar la realidad con delirios de grandeza, de ingenuidad. "Delulu" es creer que todo es posible para ti y que en cualquier situación tú eres lo mejor. Que con creértelo vale.

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