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Vox no va a deportar a 8 millones de extranjeros
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Marta García Aller

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Vox no va a deportar a 8 millones de extranjeros

Vox habla de la cultura española como si fuera la misma desde los celtíberos. O una frágil masa madre que conservar en un tarro a baja temperatura para que no se contamine

Foto: La diputada de Vox, Rocío de Meer. (Europa Press/Jesús Hellín)
La diputada de Vox, Rocío de Meer. (Europa Press/Jesús Hellín)
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A ver, que dice Santiago Abascal que les hemos entendido mal. Que no son ocho millones los extranjeros que quiere deportar. Lo que no aclara es si porque le parecen muchos o pocos: "Vox no ha dicho el número de los que quieren ser deportados. Simplemente porque no lo sabemos".

Después del revuelo generado por las declaraciones de su portavoz Rocío de Meer el lunes, Vox aclara que no quiere deportar a todos los extranjeros en España. Quiere deportar a todas las personas que residen en España ilegalmente y también a los que no respeten nuestras costumbres. Aunque no especifica cuáles.

Lo que tiene claro son las deportaciones masivas para todos los extranjeros que no tengan los papeles. Y a los que tengan papeles, o incluso la nacionalidad, pero los hayan conseguido en alguna regularización de los últimos 30 años, que se anden también con ojo. Lo explica en su memoria económica presentada hace una semana. Considera a todos los que sean o hayan sido irregulares delincuentes por defecto. No porque hayan robado una cartera, sino por razones burocráticas.

Puede que ignore Abascal que el retrato robot de la persona que vive en España de manera ilegal, el perfil más frecuente de migrante irregular en España es una mujer de entre 25 y 40 años, con niños a su cargo, que generalmente trabaja en el servicio doméstico. Que ha venido en avión, no en patera. Que entró con visado de turista y se quedó a trabajar en los cuidados o labores de limpieza luchando por regularizar su situación en un laberinto burocrático que no se lo pone fácil. Vox no quiere que haya irregulares. ¿Pero quiere facilitar vías legales para que quienes quieren llegar legalmente puedan hacerlo desde el principio? Tampoco.

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A lo mejor Abascal no ignora el dato. Tal vez sí que sabe que la mayoría de irregulares son estas mujeres, a menudo latinas, y que la mayoría de extranjeros que viven en España, más de dos millones y medio, en realidad son europeos y les amparan las leyes comunitarias. A lo mejor sí lo sabe pero le dan igual los datos reales. Porque la estrategia es vincular inmigración y delincuencia. Meter miedo. A Trump le funcionó.

El presidente de EEUU, al que tanto admira Abascal, vinculó en su última campaña migración a delincuencia y consiguió que muchos latinos le votaran, pensando que si llegaba a presidente vivirían en un país más seguro porque solo deportaría a los delincuentes. Pero Trump, como Abascal, ha demostrado que considera sospechoso a todo extranjero por el hecho de serlo y nada más llegar al poder inició una persecución.

Miles de venezolanos que huyeron de Chávez y Maduro a EEUU, y residían allí legalmente, temen ahora ser deportados porque desde abril Trump ha eliminado su protección. De hecho, muchos están solicitando asilo en España porque les han revocado el permiso de permanencia. Algunos sienten más la traición porque votaron por Trump. ¿Le parece bien eso a Abascal? De esto tampoco da números.

Lo que sí explica el programa de Vox, como el de Trump, es que los extranjeros diluyen el espíritu original de su pueblo, su religión y su raza. Además, es muy útil culpar al diferente de todos los males porque simplifica mucho el programa electoral. ¿Que falta vivienda? Culpa del inmigrante. ¿Que faltan recursos en educación? Por los hijos de los inmigrantes. ¿Que hay mucha cola en los centros de salud? Sobran extranjeros. Da igual que los datos digan que los extranjeros contribuyen más al PIB y a la Seguridad Social que los nacionales. Da igual que múltiples estudios prueben que España sin inmigrantes sería mucho más pobre. Porque el dato da igual. Lo importante es el miedo.

Es tan burda la simplificación y tan salvaje el mensaje de la deportación masiva de millones de personas que ha salido Isabel Díaz Ayuso rápidamente a desmarcarse de la idea de Vox. La presidenta madrileña lo ha identificado como "populismo". Sabe de lo que habla.

Foto: vox-crecimiento-feijoo-sanchez-1hms Opinión

Aunque no especifica del todo la cifra, Vox tiene claro que hay demasiados extranjeros en España. La delincuencia es la excusa, porque el verdadero temor que recoge en su ideario es meramente ideológico. Lo dijo bien clarito Rocío de Meer en la rueda de prensa del lunes en la que habló de deportar a millones de extranjeros, aunque no entendiéramos bien cuántos ni ella misma lo sepa, incluidos los de segunda generación nacidos ya en España.

El objetivo de Vox es evitar lo que llaman "el gran reemplazo". O, como consta en su memoria económica, el "fin de España por sustitución". La deportación masiva de inmigrantes y de sus hijos es, en buena medida, para que España sea como antes. No queda claro antes de qué. Antes de que fuera un país rico, supongo. Cuando aquí no había inmigrantes. Cómo iba a haberlos si tampoco había trabajo.

En la memoria económica fechan esa época ideal en 1996, cuando solo había un 1% de inmigrantes. Debe de ser ese el momento que añoraba la portavoz de Vox, Rocío de Meer. ¿Quiere que volvamos también al PIB de hace 30 años? Los trabajadores extranjeros generan un 25% del crecimiento del PIB per cápita español, según el Banco de España.

Da igual. Todos fuera si no respetan eso que Vox llama nuestra cultura. Como si la cultura española fuera la misma desde los celtíberos, una especie de masa madre que hubiera que conservar en un tarro a baja temperatura para que no se contamine.

Vox quiere que España se parezca más a la de antes. Y deportar no solo a los extranjeros sin papeles, también a los que no respetan nuestras costumbres. Para su plan Vox necesitará una policía de la moral y las buenas costumbres. Las que ellos digan, claro. Al que no coma jamón, fuera. Uy del que no vaya a misa. Y que se preparen los guiris que cenan paella a las seis de la tarde como los pille la policía de las costumbres. Que eso tampoco es de aquí.

A ver, que dice Santiago Abascal que les hemos entendido mal. Que no son ocho millones los extranjeros que quiere deportar. Lo que no aclara es si porque le parecen muchos o pocos: "Vox no ha dicho el número de los que quieren ser deportados. Simplemente porque no lo sabemos".

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