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El problema de desconectar este verano
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Marta García Aller

Segundo Párrafo

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El problema de desconectar este verano

Antes los medios tenían que rebuscar serpientes de verano, ahora la actualidad parece un terrario. No damos abasto rastreando mordidas

Foto: El diputado José Luis Ábalos durante una sesión plenaria extraordinaria en el Congreso de los Diputados. (Europa Press/Eduardo Parra)
El diputado José Luis Ábalos durante una sesión plenaria extraordinaria en el Congreso de los Diputados. (Europa Press/Eduardo Parra)
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El gran propósito del verano, el más difícil, siempre es desconectar. Del trabajo, los despertadores y las prisas. De los atascos y los telediarios. Buena suerte en el intento. Este año, más difícil todavía. El problema de desconectar en un verano como este va a ser la sensación de que algo siempre está a punto de pasar. Algo todavía más escandaloso que lo anterior.

Con tanto caso de corrupción eructando imputados y tantas mantas a medio destapar, es imposible no mirar las portadas por el rabillo del ojo a ver qué es lo último que acaba de pasar. A ver si de esta imputan a algún otro ministro. De los de antes o de los de ahora. No sea que al fin caiga el Gobierno de Sánchez u otra vez el de Rajoy.

¿Cuándo saldrá el último informe patrimonial de Ábalos? ¿Y el próximo de la UCO sobre Ángel Víctor Torres o de Francina Armengol? ¿Y lo de Montoro? ¿Destapará Aldama la trama venezolana? ¿Sacará Koldo más audios? Así no hay quien desconecte, la verdad.

Menos mal que Nacho Vigalondo acaba de estrenar Superstar en Netflix para evadirnos un rato. Aunque sea de vuelta al ‘tamarismo’, para poder pensar en otra cosa, ¿no? Pues no. Ni con esas. Basta sumergirse en la recreación disparatada que hace de la tele más friki de principios de siglo, la de Crónicas Marcianas, con Tamara acompañada de su madre, bolso en mano y ladrillo a cuestas, para caer en la cuenta de que aquel circo televisivo se parece cada vez más a la política actual. Nada se parece más a la telebasura que la política basura.

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Por eso no podemos dejar de mirar. Es todo tan obsceno que engancha sin querer. Entonces estaban Tamara, Paco Porras y Toni Genil, ahora Leire, Koldo y Cerdán, con una actriz porno escondiéndose discos duros en una redada en casa de Ábalos que ya la hubiera querido Sardá. Hay más puteros que prostíbulos. Si hasta ha vuelto a estar de actualidad la Veneno, y no precisamente por Superstar, hablando de sus amantes en las saunas y un tal JB.

Cómo diferenciar aquel universo propio y decadente del Telecinco más desmadradado de este nuevo bestiario que va saliendo de los sumarios, tan cutre como hipnótico, en el que circulan los nuevos protagonistas de la política más ‘trash’. La desvergüenza en la tele subía la audiencia, en política es más probable que movilice la abstención.

Se descompone la confianza en las instituciones, pero el espectáculo de la decadencia hace cada vez más difícil dejar de mirar. Antes los medios tenían que rebuscar serpientes de verano, ahora la actualidad parece un terrario. No damos abasto rastreando mordidas. Solo falta Leonardo Dantés poniéndole música al próximo sumario de la UCO y ya tenemos canción del verano.

El gran propósito del verano, el más difícil, siempre es desconectar. Del trabajo, los despertadores y las prisas. De los atascos y los telediarios. Buena suerte en el intento. Este año, más difícil todavía. El problema de desconectar en un verano como este va a ser la sensación de que algo siempre está a punto de pasar. Algo todavía más escandaloso que lo anterior.

José Luis Ábalos
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