No son vídeos falsos, sino la verdad profunda de Trump
Temíamos que la IA lo llenara todo de imágenes falsas, pero también está sirviéndonos para arrojar luz sobre las pulsiones más oscuras del poder
Una pancarta con la imagen del presidente estadounidense, Donald Trump, durante la manifestación 'No King' en Chicago. (EFE/EPA/Cristóbal Herrera-Ulashkevich)
Nada resume mejor cómo ve Trump la democracia que el vídeo que él mismo publicó esta semana como reacción a los millones de ciudadanos que se manifestaron contra él. Les cagó encima. Y nada resume mejor cómo vamos acostumbrándonos a lo inverosímil que las crónicas vieran necesario explicar que era un video generado por inteligencia artificial. Es un vídeo falso. ¿Lo es?
No resulta muy tranquilizador que haya que explicarlo. Si hace falta aclarar que ese vídeo en el que Trump que pilota un avión al ritmo de ‘Top Gun’ con una corona puesta y echando toneladas de heces sobre sus conciudadanos es un montaje es porque la realidad está tan desquiciada que ya nos creemos que puede pasar cualquier cosa, cualquier falta de respeto, cualquier umbral mínimamente razonable de decoro institucional es traspasable con este presidente de EEUU.
Tal vez ese vídeo falso, por tanto, no lo sea tanto. Es en realidad uno de los mensajes más sinceros y reveladores que ha publicado nunca el presidente Trump. Deja claro su desprecio más profundo hacia la mitad del pueblo americano. Bueno, más de la mitad, porque su índice de aprobación se ha hundido en menos de un año al 43%. Las manifestaciones de ‘No King’ (sin reyes) de este fin de semana, que acusan a Trump de comportarse como un monarca absoluto, han sido masivas en las principales ciudades del país.
¿Y cómo responde Trump a las protestas más multitudinarias desde que volvió a la Casa Blanca? Lanzándoles desde un avión toneladas de mierda. Gracias a la IA, las metáforas ya no se quedan en la imaginación. Podemos visualizar cómo el presidente de EEUU se imagina a sí mismo sepultando en excrementos a quienes protestan contra él.
Es el mismo presidente que le dijo a los militares, a los de verdad, que deberían utilizar las ciudades estadounidenses como campos de “entrenamiento” para operaciones extranjeras, que está enviando tropas a Los Ángeles y otras ciudades mayoritariamente demócratas que considera “enemigas”. Eso no es una metáfora. Es una declaración de intenciones.
Temíamos que la IA lo llenara todo de imágenes falsas, pero también está sirviéndonos para arrojar luz sobre las pulsiones más oscuras del poder. En esta época en la que cada vez es más difícil saber qué es verdad y qué es mentira, con la IA derribando la frontera de lo real y lo irreal, es útil poder ver así nítida la imaginación de un presidente amenazando a su propio pueblo.
En contra de lo que temíamos, esta era de la propaganda política con IA puede ser muy esclarecedora. No solo nos permite ver las cosas que pasan, también las que se imaginan. Trump ha publicado vídeos generados por IA al menos 62 veces en su cuenta de Truth Social, según The New York Times.
En su catálogo de imágenes falsas hay no poca distracción viral, muchas faltas de respeto y, también, verdades nada ocultas para quienes las quieran ver. Como el vídeo en el que mostraba Gaza convertido en una especie de Riviera Maya: ¿es un vídeo falso o el resumen más kitsch de sus planes para rentabilizar la paz en Oriente Próximo? Trump también ha utilizado la IA para atacar a sus oponentes demócratas, retratando a uno de los líderes demócratas del Senado como un mariachi. ¿Son vídeos falsos o dicen la verdad de lo racista que es?
Aunque los más reveladores seguramente sean los vídeos empalagosamente halagadores de sí mismo que publica. Un presidente de EEUU que fue capaz de publicar su retrato vestido de Papa nada más fallecer el Pontífice o que lo mismo se muestra recibiendo el Nobel de la Paz que no ha recibido que montando un león o poniéndose una corona de rey mientras un séquito se arrodilla a sus pies, no está publicando vídeos falsos, nos está regalando gracias a la IA una galería fidedigna de su retrato psicológico. Es su manera de entender el mundo y el poder.
En medio de una avalancha sin precedentes de falsificaciones profundas y realidades paralelas, a medida que vamos siendo incapaces de diferenciar lo verdadero de lo falso, nadie había explicado tan bien como la IA de Trump el riesgo de acabar sepultados bajo una montaña de mierda durante su mandato. El de esta semana es un vídeo irreal de algo muy real: de cómo Trump se caga en la democracia.
Nada resume mejor cómo ve Trump la democracia que el vídeo que él mismo publicó esta semana como reacción a los millones de ciudadanos que se manifestaron contra él. Les cagó encima. Y nada resume mejor cómo vamos acostumbrándonos a lo inverosímil que las crónicas vieran necesario explicar que era un video generado por inteligencia artificial. Es un vídeo falso. ¿Lo es?