La primera víctima de la dana fue a las 11:45. A las cinco de la tarde ya habían muerto más de medio centenar de vecinos. Mazón debía de andar todavía por los postres. Un anciano de Torrent llamó a su hijo para decirle que estaba entrando agua en su casa a las 15.30. Luego perdieron la comunicación. Al presidente de la Generalitat Valenciana le llamaron varias veces ese rato. Siguió con su sobremesa.
Seguimos sin tener del todo claro qué habló Mazón por teléfono las 16 llamadas de esa tarde. Pero sabemos que a las 18.30 María llamó a su hija para decirle que le estaba entrando agua en su casa de Paiporta. Le dijo que había puesto unas maderas, pero no sirvieron de mucho. A las 18.45 ya no respondía al teléfono. A esa misma hora el padre de Izan y Rubén vio cómo el agua se llevaba la pared de su casa y a sus hijos de 3 y 5 años en Torrent.
Pero la hora más mortal de todas fue entre las 19 h y las 20 h. Entre residencias, plantas bajas, garajes y carreteras murieron 82 personas. Solo en ese rato. Ese es el rato en que seguimos sin saber dónde andaba Mazón.
Un año hace de la riada y todas las víctimas recuerdan bien dónde estaban exactamente. Así consta en el sumario de la jueza de Catarroja. ¿Qué es lo que no consta todavía? Dónde estaba el presidente de la Generalitat Valenciana. "Tú comiendo y bebiendo y la gente muriendo" decía una de las pancartas que pedía este fin de semana la dimisión de Mazón. Llevan doce meses pidiéndola los familiares de las víctimas, que también le han pedido que hoy se ausente del funeral de Estado por las víctimas.
La presencia del presidente de la Generalitat en el funeral no tapará su ausencia el día de la riada, que sigue rodeada de incógnitas un año después. En los momentos cruciales de la catástrofe, Mazón pasaba la tarde en El Ventorro en una sobremesa eterna. Las horas de cuando salió no cuadran del todo, pero qué más da ya. Sabemos lo importante. Está clarísimo.
En vísperas del fatídico aniversario llegaba un nuevo dato. Una nueva versión del itinerario que hizo Mazón del Ventorro al Palau. Una nueva mentira. El diario Levante publicó el domingo que, tras la sobremesa de cuatro horas, Mazón acompañó a la periodista con la que comía hasta el parking. Eran las 18.45. Hasta ahora, el relato oficial decía que había ido directo del restaurante al Palau. Y luego al Cecopi.
Entre que Mazón iba al parking cercano al restaurante hasta que llega al Palau de la Generalitat, Marina y su esposo Manuel estaban con el agua al cuello en su casa de Massanassa; igual que Iluminada en su casa de Alfafar y Emilia en Paiporta. A Silverio le pilló en Algemesí y a Luis en Catarroja. Todos murieron en ese rato.
Hasta una hora más tarde, Mazón no llegó a la Generalitat. En apenas ese intervalo, en esos minutos clave en los que no se conoce con exactitud el paradero del presidente, murieron ahogadas otras 80 personas. Desde el parking hasta el Palau hay 12 minutos andando, Mazón tarda una hora. Hay 40 minutos ahí en los que no habla con nadie por teléfono. Son los minutos en los que el 112 se está colapsando por las llamadas de la gente desesperada que se está ahogando o pidiendo ayuda para salvar a sus familiares.
Sigue sin estar claro dónde estaba Mazón en el momento más dramático de la comunidad que preside. Pero sabemos lo más importante. Sabemos que en vez de salir corriendo al puesto de mando esa tarde se quedó sentado en aquella mesa del Ventorro, incluso después de que su Gobierno hubiera pedido ayuda al ejército. Sabemos que al levantarse de aquella mesa acompañó al parking a la periodista con la que comía y que luego fue andando un rato tranquilamente. Sigue sin explicar qué hizo exactamente en esos minutos. Esos que también le costaron la vida a Piedad en Sedaví, a María Luisa en Catarroja y a Luis en Benetússer.
El minuto a minuto de dónde estaba Mazón es menos relevante que el minuto a minuto de Francisca, Juan y Consuelo. O que Nuria, Josefa y Lorenza. Y así hasta 229 víctimas en la Comunidad Valenciana. Lo que realmente estaba haciendo Mazón, lo que le define como gobernante incapaz, es lo que no estaba haciendo. Sabemos dónde no estaba: donde tenía que estar. Lo que no sabemos es cómo puede dormir por la noche.
La primera víctima de la dana fue a las 11:45. A las cinco de la tarde ya habían muerto más de medio centenar de vecinos. Mazón debía de andar todavía por los postres. Un anciano de Torrent llamó a su hijo para decirle que estaba entrando agua en su casa a las 15.30. Luego perdieron la comunicación. Al presidente de la Generalitat Valenciana le llamaron varias veces ese rato. Siguió con su sobremesa.
Seguimos sin tener del todo claro qué habló Mazón por teléfono las 16 llamadas de esa tarde. Pero sabemos que a las 18.30 María llamó a su hija para decirle que le estaba entrando agua en su casa de Paiporta. Le dijo que había puesto unas maderas, pero no sirvieron de mucho. A las 18.45 ya no respondía al teléfono. A esa misma hora el padre de Izan y Rubén vio cómo el agua se llevaba la pared de su casa y a sus hijos de 3 y 5 años en Torrent.