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Las mejores coartadas de Leire y compañía
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Marta García Aller

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Las mejores coartadas de Leire y compañía

Con el "allá ellos" a la fontanera le ha salido una amenaza contra los que la llaman Antoñita la Fantástica. Y el último problema del PSOE ya no es Antoñita, sino Antoñito

Foto: La exmilitante del PSOE Leire Díez, a su salida de los juzgados de Plaza de Castilla. (EFE/Sergio Pérez)
La exmilitante del PSOE Leire Díez, a su salida de los juzgados de Plaza de Castilla. (EFE/Sergio Pérez)
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Cuando saltó el caso de la fontanera, el PSOE intentó retratarla como una exmilitante más que pasaba por ahí. No es de extrañar que el PSOE quisiera desmarcarse de alguien acusado de tráfico de influencias y cohecho, cargos a los que habría que añadir el de autoenaltecimiento del periodismo. Extraño es también que no le estén dando ganas a Leire Díez de hacer lo mismo, porque a medida que se van amontonando los informes de la UCO contra Santos Cerdán, empieza a no quedar claro quién era peor influencia para quién.

Sin embargo, al día siguiente de que la presunta fontanera asegurase ante el juez que mantuvo dos reuniones con el exsecretario de Organización del PSOE, ahora en la cárcel, Leire Díez no se ha resistido a cargar contra los dirigentes socialistas que la han llamado Antoñita la Fantástica. Renuncia, a saber si por exceso de orgullo o falta de luces, a la que era su mejor coartada.

Fue la ministra Diana Morant quien se lo puso en bandeja diciendo que Leire es un poco como ese personaje de la radio de los años 50, Antoñita. Una simpática niña metomentodo que hablaba por los codos y vivía cosas tan increíbles como imaginarias. Antoñita se metía en muchos líos y, aunque parecía que estaba siempre en las nubes, era muy espabilada. A diferencia de Leire, Antoñita nunca fue imputada.

Anda que no le habría venido bien a esta exmilitante socialista experta en cloacas, a la que ahora nadie parece conocer hasta que se demuestra lo contrario, quedarse con ese papel de personaje fantasioso. Mucho más creíble apelar a la imaginación como coartada que a la de periodista que nunca ha escrito nada, también menos encarcelable que como chantajista.

Foto: psoe-leire-diez-uco-stampa-grinda

La fontanera dice que los dirigentes socialistas que la han llamado Antoñita la Fantástica están diciendo "tonterías" y añadió que "allá ellos", refiriéndose a Diana Morant y Óscar Puente. Una cosa es que ella niegue que pinte algo en la trama por defenderse ante el juez y otra que la ninguneen los demás. Por ahí no pasa. Así que con el "allá ellos" le ha salido un recadito al partido, ese con el que asegura no tener ningún vínculo que cualquiera diría que suena a amenaza.

En el PSOE no reconocen a Leire Díez, igual que Leire Díez no se reconoce ni a sí misma en los audios que les pusieron el lunes en los Juzgados de Plaza de Castilla. Pero si realmente fuera una simple exmilitante de base que se lo hubiera inventado todo, no tendrían por qué preocuparse en Ferraz ni en La Moncloa. Pero la preocupación aumenta, porque la idea de que todo es una fantasía se sostiene cada vez menos. Tampoco aguanta que todo era cosa de Cerdán y Ábalos.

Porque el último problema del PSOE ya no es Antoñita, sino Antoñito. Antonio Hernando, la última mano derecha de la mano derecha que ha tenido tratos con Leire. Antonio Hernando, que fue director adjunto del Gabinete de la Presidencia del Gobierno cuando lo llevaba el ministro Óscar López y que también se reunió con ella. Moncloa lo admite, después de que Leire Díez declarase ante el juez que mantuvo dos reuniones con Cerdán en abril de 2024 y que, en una de ellas, también participó Hernando, implicando así a un cargo de Moncloa.

Pero según Leire Díez, el papel de Hernando "no era accesorio". Eso está por demostrar. Lo que sabemos seguro es que no debió de haber muchos militantes de a pie que se reunieran en Moncloa durante los cinco días de reflexión del presidente, cuando imputaron a su mujer Begoña Gómez. El presidente Sánchez asegura no saber nada de todo eso. Otra vez.

Lo que siguen sin explicar en Ferraz es por qué no ha interpuesto una demanda contra la mujer que iba de despacho en despacho asegurando representar a la cúpula del partido y del Gobierno si esto no era cierto. Como dice Leire, allá ellos.

Cuando saltó el caso de la fontanera, el PSOE intentó retratarla como una exmilitante más que pasaba por ahí. No es de extrañar que el PSOE quisiera desmarcarse de alguien acusado de tráfico de influencias y cohecho, cargos a los que habría que añadir el de autoenaltecimiento del periodismo. Extraño es también que no le estén dando ganas a Leire Díez de hacer lo mismo, porque a medida que se van amontonando los informes de la UCO contra Santos Cerdán, empieza a no quedar claro quién era peor influencia para quién.

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