Si algún asesor de tantos que tiene quisiera transmitirle al presidente Sánchez que por ahí no es, pero no se atreve por si desata su ira, que pruebe con ‘Los siete magníficos’
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Reuters/Stephanie Lecocq)
Sánchez no acepta críticas. Está, dicen en Ferraz, en su mejor momento. Está todo bien. ¿Que en Extremadura el PSOE pierde 100.000 votos? Culpa del candidato. ¿La desmovilización de la izquierda? Nah, un abono transporte. ¿La corrupción? Y tú más. ¿Los casos de acoso? Estructurales. ¿Y la amnistía? Socialismo puro. ¿Bildu? También. ¿Y la financiación singular? ¿La crisis de vivienda? ¿El auge de la ultraderecha? Pues subimos las pensiones. Hasta ahí llega la autocrítica del presidente por la debacle extremeña. Además, qué tendrán que ver los problemas de la gente, y del PSOE, con el hombre que lleva casi 8 años gobernando España.
Todos aquellos que osen criticarle son fachas o resentidos. Bueno, o sus socios. No está muy receptivo a las críticas el presidente. Así que ahora que ha ido perdiendo definitivamente la conexión con la realidad, habrá que buscar formas alternativas de transmitirle el mensaje. Si algún asesor de tantos que tiene quisiera transmitirle al presidente Sánchez que por ahí no es, pero no se atreve por si desata su ira, que pruebe con Steve McQueen. Tiene la frase perfecta que necesita oír el presidente.
Está en ‘Los siete magníficos’. Al fin y al cabo, es la historia de un riesgo mal calculado: una misión aparentemente sencilla que acaba en una lucha mortal por la supervivencia. Quién le iba a decir al PSOE que andaría peleando por ser tercera fuerza en Extremadura, que ni tapándose la nariz a la izquierda le compensa votar al único partido capaz de evitar que gobierne la derecha contra la ultraderecha, allí donde ha gobernado 36 años. Entre tanto, el sanchismo sigue creyéndose el dique de la extrema derecha mientras esta duplica sus fuerzas. Finge que va todo fenomenal. ¿Por qué iba entonces a cambiar de estrategia?
Mientras su partido se desangra, Sánchez hace recomendaciones musicales en TikTok (ya le ha dedicado más tiempo en público a hacer una crítica al disco de Rosalía que a los resultados electorales de su partido). Así que a lo mejor por esa nueva faceta de influencerle pueden colar la peli de John Sturges con Steve McQueen. Puede recordar que está basada en una de Akira Kurosawa para hacerse el cultureta. Aunque él es más de Radio 3 que de Días de Cine, pero a sus amigos de 50 seguro que les encanta que se deje de tanto indie y se ponga un buen wéstern lleno de tipos duros.
Lo importante es que lleguen a la escena en que están Steve McQueen y Yul Brynner, con su pinta de vaqueros de vuelta de todo, hablando con un granjero en el porche de su casa. El hombre trata de convencerse de que no le va a pasar nada. Aspira a resistir sin cambiar nada. El pueblo está en peligro, pero él insiste en que va todo bien. Ahí es cuando Steve McQueen le recuerda la historia del tipo que se cayó de un décimo piso y, mientras caía, la gente de cada planta le oía repetir: "Por ahora, va bien".
Así anda el PSOE. De momento, dicen en Ferraz, todo va bien. Tras cada piso, tras cada cita electoral, mientras Sánchez siga en Moncloa, dirán lo mismo, "por ahora, va bien". Están convencidos de que lo que ha pasado en Extremadura, no se repetirá en Aragón, ni en Andalucía ni Castilla y León. Estamos más fuertes que nunca, dicen en Ferraz. Mientras, la ultraderecha sube y el PSOE va cayendo en votos, en escaños y en principios. Cuando lleguen al suelo siempre podrán decir lo del tipo que se abrazó a un cactus desnudo: "En aquel momento, parecía una buena idea". También esto lo cuenta Steve McQueen en la película. Seguramente sea lo más parecido a una crítica que Sánchez esté dispuesto a oír.
Sánchez no acepta críticas. Está, dicen en Ferraz, en su mejor momento. Está todo bien. ¿Que en Extremadura el PSOE pierde 100.000 votos? Culpa del candidato. ¿La desmovilización de la izquierda? Nah, un abono transporte. ¿La corrupción? Y tú más. ¿Los casos de acoso? Estructurales. ¿Y la amnistía? Socialismo puro. ¿Bildu? También. ¿Y la financiación singular? ¿La crisis de vivienda? ¿El auge de la ultraderecha? Pues subimos las pensiones. Hasta ahí llega la autocrítica del presidente por la debacle extremeña. Además, qué tendrán que ver los problemas de la gente, y del PSOE, con el hombre que lleva casi 8 años gobernando España.