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Por qué Trump va a ganar esta guerra
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Marta García Aller

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Por qué Trump va a ganar esta guerra

Es la ventaja de que los objetivos no estén claros. Ha dado tantos motivos, tan poco precisos, que le facilitará mucho declarar la victoria en el momento que decida parar

Foto: El presidente de EEUU, Donald Trump. (EFE/Pool/Samuel Corum)
El presidente de EEUU, Donald Trump. (EFE/Pool/Samuel Corum)
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Trump ya lo avisó: solo puede pararle… él mismo. Se lo dijo a The New York Times en enero, cuando se vino arriba tras la rápida captura de Nicolás Maduro. Es de las pocas cosas en las que no se ha contradicho todavía el presidente de EEUU. No tiene límites. Ni siquiera la coherencia. Hace cinco días que empezó a bombardear Irán sin exponer antes sus motivos ni al Congreso de EEUU ni a la opinión pública. No tener plan es su gran plan. Eso le facilitará ganar esta guerra. Como no está claro por qué la empieza, puede terminarla cuando le plazca.

Es la ventaja de que los objetivos no estén claros. Ha dado tantos motivos, tan poco precisos, que eso le facilitará mucho declarar la victoria en el momento que decida parar. Trump dijo que inició los bombardeos porque Irán estaba a punto de conseguir la bomba atómica, amenaza que el año pasado dijo que había sido "completamente eliminada". Advirtió también que no toleraría la amenaza de los misiles balísticos iraníes y que quiere cortar la financiación de grupos terroristas.

Sin embargo, Marco Rubio añadió a la lista de razones que la decisión del ataque la tomó al confirmar un ataque israelí que desencadenaría represalias de Teherán. Según el secretario de Estado, era una especie de ataque preventivo. Como si fuera creíble que Israel fuera a dar ese paso de lanzar una ofensiva contra Irán sin coordinarse antes con EEUU. Eso era el lunes. El martes, en el Despacho Oval, Trump rechazó las insinuaciones de que Israel le hubiera forzado a atacar Irán.

Tampoco esa ha sido siempre la versión oficial. El sábado, Trump apuntaba más bien a un cambio de régimen. Algo rápido, al estilo venezolano. Y dijo que llamó al pueblo iraní a alzarse y a las fuerzas de seguridad a rebelarse contra el sangriento régimen mientras los bombardeaba. Muerto Jamenei, Trump dijo que los iraníes querían negociar, luego resultó que no. Ahora la Casa Blanca reconoce que no está claro quién tomará el control del país y que el que venga puede no ser mejor que el que estaba.

Foto: iran-cambio-regimen-estados-unidos-1hms Opinión

Claro, que tampoco está claro que el cambio de régimen sea el objetivo. Depende del día. El sábado era que sí. El lunes, sin embargo, el Pentágono insistía en que no, que esta no es una guerra para el cambio del régimen teocrático. Que si pasa, sería un efecto colateral. Ayer, el presidente estadounidense volvió a la idea de derrocar el régimen que el día anterior descartaba su equipo.

El martes, en el Despacho Oval, sentado junto al canciller Merz, insistió en la urgencia de acabar con el régimen iraní, porque "son el mal". El presidente de EEUU dijo incluso que, al margen de los misiles, hay que acabar con los ayatolás porque si no, no habrá paz en Oriente Próximo. Y está dispuesto a seguir bombardeándolo hasta que haya paz.

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Una estrategia que, a juzgar por la experiencia de incursiones estadounidenses anteriores, que no ha conseguido la paz en ninguno de los países que ha invadido antes en la región ninguno de los predecesores de Trump, no tiene muchos visos de prosperar. Y menos limitándose a ataques aéreos.

El presidente que más veces prometió que no llevaría a soldados americanos a morir en tierras lejanas para derrocar regímenes, el que decía que votar por Kamala Harris era votar guerra, el domingo lamentaba la muerte de varios americanos y reconocía que habrá más. Empezó diciendo que la ofensiva duraría dos o tres días, luego que cuatro o cinco semanas. Ahora que la guerra durará "todo lo que sea necesario" y que "lo peor está por llegar". Inicialmente, iban a ser solo ataques aéreos. A los tres días no descartaba ya tropas sobre el terreno.

¿Por qué se arriesga Trump a engrosar la larga lista de presidentes estadounidenses que han fracasado en sus incursiones en Oriente Próximo? ¿Por qué EEUU ha empezado una guerra que puede provocar la mayor crisis petrolera en años? Y, lo que es más importante, ¿ha previsto la Administración Trump todo lo que puede descontrolarse?

De momento, la guerra tiene en vilo la economía mundial. En solo cinco días, la perspectiva de un conflicto cada vez más amplio en Oriente Medio ha provocado el desplome de las bolsas mundiales y el aumento del precio del petróleo. Al dañar yacimientos petrolíferos y bloquear el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, los precios del petróleo podrían situarse por encima de los 100 dólares.

La posibilidad de caos aumenta. ¿Había previsto algo así el presidente Trump? Imposible saberlo. Es la ventaja de dar tantas versiones y tan pocas explicaciones. E igual que empezó la guerra, puede pararla. Celebrando la victoria, claro. Ya veremos de qué.

Trump ya lo avisó: solo puede pararle… él mismo. Se lo dijo a The New York Times en enero, cuando se vino arriba tras la rápida captura de Nicolás Maduro. Es de las pocas cosas en las que no se ha contradicho todavía el presidente de EEUU. No tiene límites. Ni siquiera la coherencia. Hace cinco días que empezó a bombardear Irán sin exponer antes sus motivos ni al Congreso de EEUU ni a la opinión pública. No tener plan es su gran plan. Eso le facilitará ganar esta guerra. Como no está claro por qué la empieza, puede terminarla cuando le plazca.

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