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Quién ordenó el código rojo de ERC
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Verónica Fumanal

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Verónica Fumanal

Quién ordenó el código rojo de ERC

No es creíble que una práctica habitual que estaba financiada y organizada no se crease con el sí de los principales dirigentes. La cuestión es… ¿cuántas campañas más hicieron?

Foto: Sabrià dimite como viceconseller tras los carteles de Maragall. (EP/Kike Rincón)
Sabrià dimite como viceconseller tras los carteles de Maragall. (EP/Kike Rincón)
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Mañana, lunes 8 de julio, ERC pondrá en marcha un juicio sui generis para esclarecer quien ordenó el código rojo, es decir, quien ideó y/o dio luz verde a una contracampaña contra el número 1 de la lista de ERC, Ernest Maragall, cuando se estaba postulando para la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales del 2023. La campaña en cuestión se trató de una cartelería que apareció colgada en algunas zonas de Barcelona en la que se podía leer "fuera el Alzheimer de Barcelona" con las fotos de Pascual Maragall (expresidente de la Generalitat) y su hermano, Ernest Maragall, candidato republicano a la sazón.

Las informaciones del diari Ara, que han demostrado que la autoría salió de la propia campaña republicana, han sumado un nuevo fuego orgánico al ya existente en el seno del partido. Pero hay incógnitas aún por desvelar: por qué ha salido publicado ahora, quién sabía y toleró lo que se estaba haciendo, y si es habitual este tipo de acciones. Hoy hablamos sobre la guerrilla y los ataques de falsa bandera en comunicación política.

Algo que no ha pasado inadvertido para los periodistas políticos que conocen bien la fontanería mediática catalana es que la exclusiva del diari Ara estaba firmada por periodistas de política y de tribunales. Esto evidencia que la filtración o la investigación no provenía únicamente de fuentes políticas, sino que también había personas relacionadas con Interior y Justicia.

Por lo tanto, la noticia y el momento de su publicación podría no responder únicamente a la batalla orgánica desatada entre los clanes de Junqueras y Rovira, porque ambos tienen personas involucradas en el escándalo, la otra tesis que podría emerger estaría relacionada con el malestar de algunos sectores policiales con el conseller de Interior, Joan Ignasi Elena. Quién sabe, si esta noticia pretendía prender un nuevo fuego para dañar, todavía más, a un partido que está en plena crisis orgánica. ¿Por qué publicarla ahora? Porque es evidente que ERC abandonará el gobierno más pronto que tarde y esta noticia tiene mucha más repercusión ahora que los actores aún están en las instituciones, que más adelante, cuando algunos estuvieran ya fuera de la política.

Foto: la-generalitat-tira-pelotas-en-la-guerra-sucia-de-erc-contra-los-hermanos-maragall

Según explica el diari Ara, esto no fue una práctica aislada. Según las informaciones, ERC tenía un equipo paralelo que promovía y ejecutaba este tipo de acciones de falsa bandera. Lo que todavía no está claro es si el objetivo final era perjudicar realmente a Ernest Maragall o si lo buscado era generar una corriente de solidaridad hacia el candidato y además, hacer una dosis de recuerdo sobre su saga familiar. Sinceramente, independientemente del objetivo planteado, la deontología profesional, la chapucera ejecución y el escaso impacto que consiguió hablan de una operación de altísimo riesgo que como se ha demostrado tenía muchos más inconvenientes que supuestos beneficios, y, por lo tanto, se debería de haber descartado desde el inicio.

Este tipo de acciones, como la de ERC, de atacar a miembros de un mismo partido no es para nada habitual, y menos, para intentar generar una reacción de empatía, que con los políticos solo funciona cuando el daño moral o reputacional es evidentísimo y a pesar de que utilizar la enfermedad neurodegenerativa de su hermano para atacar a un candidato es una bajeza moral que podría remover conciencias, su ejecución con unos cientos de carteles colgados no tienen el impacto necesario para despertar una reacción que pueda mover un porcentaje significativo del electorado.

Quién sabe si esta noticia pretendía prender un nuevo fuego para dañar, todavía más, a un partido que está en plena crisis orgánica

Los ataques de "marca blanca" —es decir, sin firmar— a otros partidos sí son muy habituales en política, cada vez más. Básicamente, porque las redes sociales permiten que las campañas tengan laboratorios clandestinos de memes, videos y ahora, creatividades con IA para dañar a sus rivales donde más les duele, en su reputación. Hoy en día, me atrevería a decir que no hay un solo partido que no utilice técnicas de guerra sucia contra sus rivales, pero no contra aquellos que dice criticar, sino contra sus adversarios directos, aquellos partidos próximos con los que se compiten a sus votantes. Por lo tanto, si le llega a su teléfono móvil una imagen, un video o unos audios que desacrediten a un partido político, piense que está hecho en el laboratorio de otro… con toda seguridad.

Quería acabar con la valoración de la dimisión del viceconsejero Sergi Sabrià con motivo del escándalo. Él aseguró que dimitía, pero que no era el responsable de la polémica campaña, además de insinuar que Junqueras era conocedor. Algunos medios de comunicación señalan a Tolo Moya, director de comunicación de ERC, como ideólogo de la campaña. Y el diari Ara asegura que había una estructura profesional paralela para este tipo de acciones. De confirmarse esta información les aseguro que es absolutamente imposible que la cúpula del partido no supiera de este grupo alternativo, básicamente, porque desde finanzas se tendría que haber dado el ok para financiarlo y todo lo que pasa por finanzas debe estar aprobado por el responsable máximo del partido y su cúpula.

Además, no me canso de repetir que los directores de comunicación tenemos un papel mucho más limitado de lo que se suele decir, porque para bien o para mal, siempre hay un responsable político que debe asumir el ok final de todo el trabajo. Por ello, ERC, en este juicio que pretende poner en marcha mañana, hará mal si quiere finiquitar el asunto con una dimisión y un cabeza de turco. No es creíble que una práctica habitual que estaba financiada y organizada no hubiera sido creada con el voto afirmativo de los principales dirigentes. La cuestión es… ¿cuántas campañas más hicieron y desde cuándo tienen este organismo operativo?

Mañana, lunes 8 de julio, ERC pondrá en marcha un juicio sui generis para esclarecer quien ordenó el código rojo, es decir, quien ideó y/o dio luz verde a una contracampaña contra el número 1 de la lista de ERC, Ernest Maragall, cuando se estaba postulando para la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales del 2023. La campaña en cuestión se trató de una cartelería que apareció colgada en algunas zonas de Barcelona en la que se podía leer "fuera el Alzheimer de Barcelona" con las fotos de Pascual Maragall (expresidente de la Generalitat) y su hermano, Ernest Maragall, candidato republicano a la sazón.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)
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