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¿Quién es el jefe de la oposición en Cataluña?
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Verónica Fumanal

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¿Quién es el jefe de la oposición en Cataluña?

El independentismo busca líderes 'posprocesistas'; Cataluña, la jefatura de la oposición. A buen seguro, quien sepa acertar con la persona, podría ganar la eterna batalla entre ambas formaciones

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, con el secretario general del partido, Jordi Turull (i), y la presidenta del partido, Laura Borràs, en un acto. (EFE/David Borrat)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, con el secretario general del partido, Jordi Turull (i), y la presidenta del partido, Laura Borràs, en un acto. (EFE/David Borrat)
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Al president Illa le ha costado llegar a la Generalitat, exactamente, dos elecciones. Pero esta espera podría tener recompensa: no tener oposición, al menos durante un tiempo. El trampantojo perpetrado por Puigdemont no es más que eso, una ilusión que evidencia que en Cataluña el independentismo está transitando por una de sus mayores crisis en décadas. Lo único que diferencia ahora mismo a Junts per Catalunya y a ERC es que la crisis de liderazgo en el primer partido todavía es latente, mientras que en los republicanos ya es totalmente pública. Justo cuando escribo estas líneas, Junts abre el debate convocando un congreso. El futuro se impone y ambos partidos buscan relevos… ¿Quiénes podrían ser?

Junts per Catalunya

El creador de Junts, Carles Puigdemont, continúa teniendo la autoridad del partido. Sin embargo, son cada vez más voces las que consideran que su tiempo ha pasado y que debe cumplir la palabra dada, como publicó ayer Marcos Lamelas en El Confidencial. El expresident huido de la Justicia aseguró que en ningún caso sería el jefe de la oposición, y algunos de los suyos, están deseando que esta vez sí cumpla su promesa. Algunos sectores del partido creían que cuando viniera a Cataluña esclarecería su posición. Pero no lo hizo. Mientras tanto, en el partido se van moviendo los diversos sectores que podrían pelear por el liderazgo en la era post Puigdemont.

Los exconvergentes. Puigdemont aseguró a los suyos que Junts no sería una CIU 2.0, pero lo cierto es que los fontaneros del poder de “tota la vida” siguen estando presentes. Rull, Turull, Batet, son viejos conocidos de la política catalana. Ahora querrían seguir mandando en el nuevo partido, sin embargo, son muchos los que consideran que es el tiempo de que dejen paso a otra generación. Lo intentaron y no lo consiguieron, tienen el reconocimiento y los premios de consolación de seguir manteniendo las actas de diputados y la Presidencia del Parlament por todo el martirologio de la prisión. Pero JxCAT no es CIU… a pesar de que ahora quieran que Pujol o Mas se integren como militantes.

Los de Laura Borràs. Ella, como pocos, supo construir toda una facción en Junts, con amplia proyección externa, que considera que es la única heredera de Puigdemont, de hecho, desde la presidencia del Parlament ejercía la oposición a su propio gobierno, todo un hito. Estos (Dalmases, Madaula…) quieren que Borràs siga como presidenta de Junts, pero saben que no tienen los números para presidir el partido sin un pacto con Turull como el que la llevó al cargo. Las alianzas a la contra y los pactos de intereses han mantenido liderazgos políticos muy consolidados.

Las alianzas a la contra y los pactos de intereses han mantenido liderazgos políticos consolidados

Los moderados. Con el delfín de Jordi Sánchez, Jaume Giró, a la cabeza de todas las quinielas, son aquellos que no provienen de CIU, pero sí del poder económico y cultural de Cataluña. No se moverán, al menos de momento, públicamente hasta que Puigdemont no dé un paso al lado. Sin embargo, llevan tiempo moviéndose. Tanto es así, que Giró ya estuvo en las quinielas para presentarse a las primarias para las pasadas elecciones generales. Son el grupo posibilista, el que factiblemente hubiera pactado el Ayuntamiento de Barcelona, la diputación condal y la presidencia de la Generalitat en un paquete con la fórmula nunca explorada de la sociovergencia. Son los que saben que, sin dinero y sin poder, un partido no sobrevive y Junts ahora solo gobierna la Diputación de Girona, algunos ayuntamientos y, lo más importante, los siete votos del Congreso de los Diputados.

ERC

En ERC, el debate sucesorio ha pillado en medio de las negociaciones y finalmente, han sabido gestionarlo de la manera menos mala posible, no haciendo sangre entre los posibles delfines. Ni los de Junqueras, ni los de Rovira se han enfrentado a lo que era la solución más efectiva para su partido: ganar tiempo y no ir a elecciones sin candidato ni liderazgo y con el partido abierto en canal.

Los que no tienen acta. Junqueras quiere postularse, pero le pasa como a Puigdemont, los suyos le agradecen los servicios prestados, pero la lógica asegura que un nuevo tiempo político necesita nuevos liderazgos. Roger Torrent, expresident del Parlament y exconseller ha permanecido muy callado durante toda la negociación, podría ser el “protegido” para generar un nuevo relevo sin mácula del acuerdo con los socialistas. Torrent tiene el mismo problema que Junqueras o que Rovira, ninguno de los tres tiene acta de diputado para solemnizar en el Parlament el papel de oposición.

Foto: junts-convencer-puigdemont-sacar-partido-corner

Los que sí la tienen y podrían estar en disposición de ostentar el liderazgo son tres mujeres: Marta Vilalta, Raquel Sants y Laura Vilagrá. Obviamente, todas ellas tienen puntos débiles y fuertes, Vilagrá y Vilalta son dos figuras políticas de la era Pere Aragonès, sin embargo, Raquel Sants ha sido la cara visible de las negociaciones con los socialistas. Las tres son diputadas y, por lo tanto, podrían ejercer la oposición en el Parlament catalán.

El independentismo busca líderes 'posprocesistas'; Cataluña, la jefatura de la oposición. A buen seguro, quien sepa acertar con la persona, podría ganar la eterna batalla entre ambas formaciones como partido alfa del independentismo catalán.

Al president Illa le ha costado llegar a la Generalitat, exactamente, dos elecciones. Pero esta espera podría tener recompensa: no tener oposición, al menos durante un tiempo. El trampantojo perpetrado por Puigdemont no es más que eso, una ilusión que evidencia que en Cataluña el independentismo está transitando por una de sus mayores crisis en décadas. Lo único que diferencia ahora mismo a Junts per Catalunya y a ERC es que la crisis de liderazgo en el primer partido todavía es latente, mientras que en los republicanos ya es totalmente pública. Justo cuando escribo estas líneas, Junts abre el debate convocando un congreso. El futuro se impone y ambos partidos buscan relevos… ¿Quiénes podrían ser?

Carles Puigdemont Junts per Catalunya Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)
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