Sánchez les vuelve a invitar a confiar en él, pero todavía está fresco el recuerdo del batacazo electoral que arrasó con los Gobiernos autonómicos socialistas, aunque eso sirviera para salvar La Moncloa
Pedro Sánchez en el Comité Federal. (EFE/Eva Ercolanese)
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Verónica Fumanal
EC EXCLUSIVO
"Calma tensa", así definen algunas fuentes que estuvieron presentes en el Comité Federal el ambiente que se respiraba en el cónclave socialista. La convocatoria del Congreso del PSOE para finales de noviembre pesa como una losa en un partido en el que las bases siguen apoyando con fuerza a su secretario general y presidente, Pedro Sánchez. Los cuadros intermedios y los líderes territoriales lo saben, y por ello, a pesar de que el acuerdo de financiación para Cataluña no ha sido bienvenido por la mayoría de las federaciones, fueron pocas las críticas abiertas que recibió la dirección del partido y aceptado de forma mayoritaria el marco para defenderlo: el enfrentamiento no es entre territorios, sino entre modelos.
Este es el puntal argumental de la dirección socialista, que no profundizó en los detalles, pero si en la filosofía que a partir de ahora regirá la financiación autonómica:corresponsabilidad fiscal entre CCAA-Estado y presupuestos a la carta en función de lo que cada autonomía necesite, una suerte de singularidades para todos. Esta estrategia pretende romper el bloque de la oposición, que liderado por Ayuso, quiere negarse a cualquier tipo de foto entre los líderes del PP y Moncloa, aunque esto suponga renunciar a más dinero o a la condonación de la deuda. A ver cuánto les dura. La mayoría de los secretarios generales socialistas abrazaron el argumento propuesto por Sánchez y pusieron en valor los servicios públicos, al tiempo que criticaban las bajadas de impuestos a las élites económicas puestas en marcha por el PP desde el año pasado. Aunque, claro está, no fue unánime, también hubo críticas.
No es lo mismo envalentonarse criticando al jefe de la organización con un periodista, así, escondido tras el anonimato de "fuentes" que ir a la sede de Ferraz, a la sala donde un 1 de octubre se defenestró a que hoy es el presidente del Gobierno y decirle a la cara, con Salvador Illa de cuerpo presente, que el acuerdo con ERC no es progresista, adecuado o constitucional; y menos a semanas del 41 Congreso Federal. Ayer en el máximo órgano entre congresos del PSOE, se escucharon críticas abiertas, apoyos cerrados y una variedad de tonalidades grises entre ambas posiciones en función del futuro de los portavoces. Hay algunos secretarios generales que saben que solo dependen de ellos mismos, como Emiliano García Page, que con su mayoría absoluta se puede permitir ponerle él, pero a su secretario general. Sin embargo, otros como Juan Espadas, con un apoyo cerrado, evidenciaban que su futuro político pende de un hilo, el que sujeta Pedro Sánchez.
Además, en un momento de alta polarización y con un Partido Popular en posicionamientos de enfrentamiento per se, los miembros del Comité Federal fueron conscientes de que cualquier crítica no medida podría ser utilizada por la oposición para desgastar al Gobierno, algo que un partido que ha perdido gran parte de su poder territorial no puede permitirse. Máxime cuando la legislatura tendrá que estirarse como un chicle mediante el combate dialéctico, debido a la imposibilidad de aprobar iniciativas legislativas como en las anteriores, que fueron verdaderas locomotoras legislativas. Este hecho no se puede sacar de la ecuación a la hora de analizar lo que transcurrió ayer en el Comité Federal, porque los secretarios generales más duros contra Sánchez son los que, todavía hoy, les cuesta aceptar los resultados de las primarias en las que Díaz fue arrasada por la militancia que aupó a Pedro Sánchez al liderazgo del PSOE.
"El liderazgo de Sánchez no tiene alternativa, su audacia y valentía está fuera de toda duda, la confianza de su partido permanece casi intacta"
Los peros esgrimidos por algunos secretarios generales como Tudanca o Lobato se han centrado en ver en el próximo congreso del partido una oportunidad para debatir en profundidad sobre el nuevo modelo de financiación, además, el socialista madrileño ha pedido respeto para la diversidad de opiniones dentro del partido. Sin embargo, solo Lambán y Page fueron más allá, criticando la constitucionalidad del acuerdo entre el PSOE y ERC o pidiendo el acuerdo por escrito de forma explícita. Lo cierto es que los críticos fueron minoría y aunque el apoyo al secretario general es cerrado, las dudas sobre cómo se abordará la financiación se ve como un riesgo en amplios sectores socialistas.
El estado de la cuestión socialista es complejo pero simple al tiempo. El liderazgo de Pedro Sánchez no tiene alternativa, su audacia y valentía está fuera de toda duda, y tantas veces fue efectiva, que la confianza de su partido permanece casi intacta. Pero al mismo tiempo, surgen voces que cuestionan los riesgos que se asumen y las posibles consecuencias que estas puedan tener.
Yo diría, que el 100% de los miembros del Comité Federal cuando ven las imágenes de las banderas de España en las instituciones catalanas, Felipe VI recibido con total normalidad institucional y ese discurso de Salvador Illa que se ha hecho viral defendiendo que nadie tiene el derecho a decir quien es catalán o no contestando a AC en el Parlament, consideran que los pasos dados: los indultos, la amnistía, los acuerdos con ERC y Junts han merecido la pena, pero reconociendo que eso está minando las bases socialistas en otros territorios. Sánchez les vuelve a invitar a confiar en el proceso, pero todavía está fresco en el recuerdo el batacazo electoral del 28 de mayo que arrasó con los Gobiernos autonómicos socialistas, aunque eso sirviera para salvar La Moncloa.
"Calma tensa", así definen algunas fuentes que estuvieron presentes en el Comité Federal el ambiente que se respiraba en el cónclave socialista. La convocatoria del Congreso del PSOE para finales de noviembre pesa como una losa en un partido en el que las bases siguen apoyando con fuerza a su secretario general y presidente, Pedro Sánchez. Los cuadros intermedios y los líderes territoriales lo saben, y por ello, a pesar de que el acuerdo de financiación para Cataluña no ha sido bienvenido por la mayoría de las federaciones, fueron pocas las críticas abiertas que recibió la dirección del partido y aceptado de forma mayoritaria el marco para defenderlo: el enfrentamiento no es entre territorios, sino entre modelos.