El pádel que Jiménez Aguilar se construyó en los tiempos de oro de Alfonso de Hohenlohe

¿Cuál es la segunda pista de pádel más antigua de España? Descartemos a José María Aznar. También a Luis Bárcenas y a otros individuos del Ala

Foto: El pádel que Jiménez Aguilar se construyó en los tiempos de oro de Alfonso de Hohenlohe
El pádel que Jiménez Aguilar se construyó en los tiempos de oro de Alfonso de Hohenlohe

¿Cuál es la segunda pista de pádel más antigua de España? Descartemos a José María Aznar. También a Luis Bárcenas y a otros individuos del Ala Oeste (también de la Este) de la política nacional. ¿Algún empresario? No, él no lo es, aunque haya negociado en nombre de ellos 25 años. La segunda instalación de este deporte es propiedad de Juan Jiménez Aguilar, ex secretario general de la CEOE, a quien entrevisté ayer en este diario.

La pista, que necesita un urgente Plan Renove, lleva funcionando en su casa malagueña desde principios de los ochenta. “¿Esto qué es? ¿Tenis para niños?”, le preguntaban los amigos que visitaban su domicilio de la urbanización El Atabal de Málaga, una enclave fundado en 1964 y cuyo callejero es un festín de nombres de colonias perdidas holandesas: Sumatra, Java, Bali, Celebes Timur, Suriname, Aruba, Curazao…

“En el terreno no nos cabía una cancha de tenis y decidí montar la pista. En su tiempo fue una novedad absoluta”, relata Jiménez Aguilar sobre su instalación, “sin demasiadas exigencias”, que carece de las dimensiones reglamentarias: la pared oeste es más alta que la otra y la utiliza como frontón. Tampoco la puerta de acceso sería válida en una pista al uso.

Quien trajo a España este deporte, asociado al principio a pijos ociosos y luego transformado en un hábito que practican todos las clases sociales y edades, fue Alfonso de Hohenlohe, quizá la figura más sobresaliente de la Marbella de Oro. Cuenta la periodista Leonor Cabrera que en los terrenos de unos depósitos de agua del Marbella Club, propiedad de Hohenlohe, se construyó “a ojo” la primera pista en España de lo que se llamó ‘paddle tennis’.

Por aquel entonces, antes de que se trasladara a Madrid para ser el ‘número 2’ de José María Cuevas, Jiménez Aguilar era el abogado de Holenhoe y éste le ayudó para que la segunda instalación de este deporte se construyese en su casa de El Atabal. El ex secretario general de la CEOE no puede evitar recordar a su cliente de un modo magnánimo, ideal. “Alfonso fue un hombre de una extraordinaria humanidad y capacidad de comunicación. Fue uno de los grandes pioneros del arraigo de la Costa del Sol. La gente se quedó de él en lo superficial, en lo de la jet-set y la prensa del corazón, pero él fue mucho más. Nunca veía las cosas negras. Siempre trataba de buscar salidas”.

Jiménez Aguilar, retirado ahora en Málaga, desea exprimir el tiempo disfrutando de su mujer, dos hijas y dos nietas. “Quiero pagar  una deuda inmensa en horas robadas a la familia por el trabajo”. Le pregunto por los nombres y apellidos de los que han raqueteado en su casa. “Sólo amigos”. Sonríe y parece guardar algún secreto. Imagino que alguna negociación entre la patronal y los sindicatos se ha destensado en esta desvencijada pista mientras la bola anotaba un match-ball.

Tinta de Verano
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios