Érase una vez la dolce vita... para unos pocos
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Carlos Camino

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Érase una vez la dolce vita... para unos pocos

Las lágrimas de la ministra Fornero al anunciar la maniobra Salva Italia del Gobierno Monti eran una advertencia sobre el tamaño del sacrificio de los

Las lágrimas de la ministra Fornero al anunciar la maniobra Salva Italia del Gobierno Monti eran una advertencia sobre el tamaño del sacrificio de los italianos para salvar a su país. Poco a poco, a medida que se analizan los puntos del plan, surgen las primeras voces que advierten del peligro de un posible aumento de la pobreza, un hecho que pondría de relevancia aún más desigualdades en un país donde el sueldo medio del 10% más rico es más de 10 veces superior al del 10% más pobre, unos datos que sitúan a Italia lejos de un estándar europeo.

“El nuevo impuesto sobre la primera vivienda podría llevar a la pobreza a un millón y medio de familias”, advertía el ISTAT (el equivalente del INE) sobre uno de los nuevos impuestos incluidos en la maniobra. Y es que un gran número de familias italianas vive al borde del abismo y alguna de las aspiraciones del Gobierno Monti pueden suponer el golpe de gracia. Según el Instituto, más de un millón de familias tendrían problemas para hacer frente a un gasto inesperado de 800 euros. Desde Caritas Italia, explican a El Confidencial, que aún es pronto para valorar estas medidas, pero admiten que el riesgo es muy grande: “La gente que está en la pobreza absoluta queda aparte de las subidas de impuestos, pero otro tema es la gente que vive al borde”. “Habrá que esperar todavía al menos dos años” para ver los efectos de las reformas, confiesan.

Por otro lado, según ha indicado el ISTAT, otros de los grandes afectados serían los jubilados, que deberán dejar de contar con la subida de su pensión equivalente al IPC. “Las pensiones de hasta 915,52 euros representan el 27,3% de la media (…), aunque esto asciende hasta el 85,5% de los jubilados más ancianos que viven solos”. “En los próximos años la cuota de jubilados pobres está destinada a crecer por el impacto conjunto de esta maniobra y de la precedente”. Un dato que en conjunto se agrava teniendo en cuenta que en Italia muchos jóvenes desempleados viven con sus padres jubilados. A día de hoy, todavía “muchas situaciones se encuentran todavía dentro de la familia y la familia todavía puede hacer alguna cosa”, explican a este diario desde Caritas

A todos estos problemas habría que añadir la más que probable subida del IVA en dos puntos en el segundo semestre de 2012, pasando del 21% actual al 23%.

Nuevos pobres

Desde Caritas no sólo miran a los jubilados, si no que hablan de un nuevo tipo de pobres, los jóvenes. “En Caritas entre la gente que viene ha habido un aumento de los jóvenes, la gente menor de 35 años, especialmente aquellos que ni estudian ni trabajan, o las parejas jóvenes que han perdido su empleo”, explican y en este sentido dan un espaldarazo a una de las medidas anunciadas por el Gobierno Monti: “Por el momento, al menos se habla de introducir un rédito mínimo para los jóvenes desocupados, que es un primer paso”. Entre las medidas a pedir por parte de la organización al nuevo Gobierno cabe destacar la que implica reordenar el modelo de asistencia económica a pobres que se encuentra disperso en 30 subsistemas.

Para Caritas, que insiste en distinguir que una gran parte de los pobres son extranjeros, “entre las causas que provocan la pobreza se encuentran la precariedad, las pensiones mínimas, la pérdida del puesto de trabajo, las familias que se rompen o eventos impredecibles”. El perfil de pobre ha cambiado. “La pobreza puede darse en un momento particular de la vida e incluso en determinados periodos del año”.

Caritas trabaja con unos datos de pobreza más graves que los del Instituto de Estadística: “Según el ISTAT ha permanecido estable, pero desde nuestro punto de vista ha aumentado”. Según la organización, en 2010 había 8,27 millones de pobres (13,8%) frente a los 7,8 millones (13,1) del año anterior, mientras que el ISTAT se ha pasado de un 10,8 a un 11%.

La pobreza en Italia también es una cuestión regional. Según Caritas, el problema está empezando a acentuarse en el centro y norte, mientras que en el sur se experimentan leves retrocesos, aunque aquí se partía de “valores verdaderamente altos”. Sin embargo, esta mejora no puede evitar que sigan apareciendo informes como el reciente de Save The Children en el que se advertía que en Sicilia, el 44% de los niños pertenece a familias “sin medios para asegurar niveles esenciales para una vida aceptable”.

La cara B de Italia

Sin embargo, el lujo también se verá atacado por el Ejecutivo, que ha anunciado impuestos destinados a gravar los automóviles de gama alta y los yates, tanto por su posesión como por su estacionamiento. Y es que el Gobierno Monti también está decidido a luchar de esta manera contra la evasión fiscal de muchos poseedores de estos bienes. Durante 2010 se vendieron en el país más 200.000 coches con un precio superior a los 103.000 euros, aunque, sospechosamente, sólo 7.989 contribuyentes se retrataron con sueldos superiores a los 200.000 euros.

Un reciente informe de la OCDE daba fe de la desigualdad pese al regateo fiscal. El salario medio del 10% más rico de Italia es diez veces el del 10% más pobre (49.300 euros frente a 4.887). Una cifra en aumento, ya que los años 90 la organización estimaba esta diferencia en un 8 a 1. Un dato al que ha contribuido, según la organización, entre otras cosas el aumento de la precariedad en el trabajo, así como el empeoramiento de los servicios sociales e incluso el aumento de matrimonios entre personas con réditos similares

De esta manera, la cuota de riqueza nacional controlada por el 1% con mejor situación económica ha pasado del 7% en los años 80 al 10% registrado en 2008. Un dato aún más llamativo en el 0,1% más rico que ha pasado de controlar el 1,8 al 2,6%. Precisamente, en este sentido, la OCDE cree que la “creciente cuota de rédito de la población con los ingresos más elevados podría sugerir que su capacidad contributiva ha aumentado. En este contexto, las autoridades podrían reexaminar el rol redistributivo de la fiscalidad”. Es decir, aumentar los impuestos a estas clases más favorecidas.

Toda una realidad contrapuesta a la de la Italia con la cara más pobre que se prepara para pasar el mal trago del “esfuerzo colectivo” reclamado por Monti y por los mercados. Un esfuerzo que seguramente no deje sólo las lágrimas de la ministra Fornero.