Entradas para el fútbol, barbero, transporte: la bicoca de la ‘casta’ política italiana
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Carlos Camino

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Entradas para el fútbol, barbero, transporte: la bicoca de la ‘casta’ política italiana

La pizza en Nápoles es famosa por sus competitivos precios. Eso era así para todo el mundo hasta hace poco, pero de un tiempo a esta

La pizza en Nápoles es famosa por sus competitivos precios. Eso era así para todo el mundo hasta hace poco, pero de un tiempo a esta parte en el restaurante de Gino Sorbillo una pizza margarita vale tres euros para la mayoría y 100 para políticos (por supuesto destinados a la beneficencia). Esta es una de las muchas iniciativas anticasta que pueblan una Italia cansada de los grandes privilegios de los políticos. Ha tenido que ser el Gobierno técnico el que haya mostrado interés en recortar algo de estas bicocas, eso sí, con mucho esfuerzo y de una manera que, para la mayoría, resulta corta.

Este viernes, el Parlamento dio luz verde, a duras penas, a la modificación del llamado vitalicio, la generosa pensión de sus señorías, que se ha descubierto como uno de los caballos de batalla de Mario Monti, que también pretende regular el sueldo de los honorables diputados italianos. En línea con la reforma de la jubilación, los parlamentarios no podrán cobrar sus pensiones antes de los 60, e incluso algunos deberán llegar a los 65. Una edad que está aún lejos de los 67 años del resto de los italianos, aunque supone un paso adelante, ya que hasta ahora,se habían dado casos de exdiputados que habían comenzado a cobrar su pensión a los 50. Otras de las medidas tomadas por el Gobierno es la penalización por las ausencias parlamentarias.

Sin embargo, para muchos esto no basta. “El problema no son tanto los sueldos sino todos los extras de los que disfrutan los diputados: la entrada al fútbol, el barbero, un fondo para contratar colaboradores...”, explica a El Confidencial, Andrea de Franceschi, consejero regional en Emilia-Romaña por el Movimiento 5 Estrellas, un grupo de ciudadanos que pretende regenerar la política, especialmente desde el punto de vista de los privilegios de la llamada casta.

Este grupo se intenta blindar ante las críticas de poderse corromper como otros. “Son los ciudadanos quienes en asambleas deciden lo que cobramos. El resto del sueldo va para una cuenta común para pagarnos abogados a nosotros o para otras personas del Movimiento que los necesiten”, explica De Franceschi, que habla de algunas de las bicocas percibidas por parte de los diputados en su región: “Cada mes te encuentras con un ingreso de 2.200 euros destinados a gastos varios que no necesitan ser justificados. No hace falta dar ningún recibo. Además, la región te da también dinero por gastos de transporte, pero es el mismo para todos. Da igual que hayas cogido el tren que tengas un Masseratti”.

Menú del día a 12 euros

El sueldo de un parlamentario italiano ronda los 140.000 euros anuales. Una cantidad bastante superior a la que cobran los honorables de otros países, doblando a Reino Unido y estando todavía lejana de los sueldos de Estados Unidos (115.000) o Canadá (107.000). Todo ello sin contar los extras como aparcamiento, autopistas o aviones y trenes gratuitos. Pese a la urgencia de la situación, sus señorías han hecho un llamamiento a la necesidad de que sus recortes pasen por sede parlamentaria antes que aprobarlo por la vía del decreto. Monti es consciente de que no puede dar un paso en falso en el puzzle parlamentario italiano si quiere acabar su mandato.

Entre los privilegios destaca el abuso de la clase política del llamado autoblu, el coche oficial, del cuál se está llevando a cabo un censo que no para de extenderse, pues pese a que su marido ha renunciado a su sueldo, Elsa Monti ya ha sido vista paseándose por Roma con uno. Pero a estos, además se unía hasta hace poco el restaurante del Parlamento, conocido en toda Italia por sus precios: un menú completo costaba la elevada cifra de 12 euros o 13 euros. Eso sí, no sólo para diputados, también la gente que trabajaba en la cámara podía acudir y comerse un plato de pasta por un euro y medio, un bistec por dos euros con setenta y acabar con el café a 42 céntimos. Las polémicas por los precios y los recortes a efectuar reducirán al restaurante, según las previsiones, a un autoservicio bastante menos suntuoso que la actual cantina.

Privilegios ante los que se multiplican acciones como la de la pizza a 100 euros que ha acabado extendiéndose a polentas por la misma cantidad o helados que se alzan hasta los 30. El Movimiento 5 Estrellas, guiado por el comediante Beppe Grillo es un ejemplo de como el descontento público por esta situación se ha convertido en partido político civil que, pese a haber logrado cierta representación en parlamentos regionales y ayuntamientos, no logra acallar los recelos que despierta en cierta parte de la población. Sin embargo, no es el único, y otros movimientos como el Pueblo Violeta también ha logrado hacer ruido con grandes concentraciones con la casta como uno de sus principales objetivos. “Se ha pasado de un Parlamento de velinas a percibir más seriedad, pero todavía no es lo que los italianos queremos, ya que todavía siguen pagando los mismos”, explica a este periódico Adele Palazzo, una portavoz del movimiento que en septiembre organizó una protesta en Roma exclusivamente contra estos privilegios.

De Franceschi, por su parte, cree que Monti lo lleva crudo. “Son los propios parlamentarios los que deben votar el final de sus privilegios. Si el Gobierno ahora que está en su momento de mayor fuerza no ha logrado sacar adelante todo, lo tiene bastante difícil. Dentro de seis meses, incluso puede llegar algún grupo descontento puede llegar a hacer caer a Monti”. Además, a nivel de referendos, siempre tan recurrentes en Italia, poco se puede hacer. Este diputado de Emilia Romaña cree que, poco a poco, a nivel regional se puede intentar hacer algo, aunque a nacional estamos ante una oportunidad única camino de ser desaprovechada.

“Quieren que vayamos desnudos por la calle”

Uno de los intentos del Gobierno técnico por recortar los gastos se fue al traste cuando los diputados exigieron que estos trámites deberían pasar por sede parlamentaria, por lo que finalmente su aprobación se ha retrasado hasta el año próximo. “No corresponde a la verdad lo que se ha especulado desde algunos órganos de información acerca de la presunta voluntad del Parlamento de no asumir comportamientos en sintonía con el rigor que la grave crisis económico-financiera impone a todos”, explican los presidentes del Congreso y del Senado. Sin embargo, es inevitable que algunos desconfíen cuando otras maniobras de recorte de estos gastos en el pasado no han fructificado. “Creo que finalmente saldrán adelante estos recortes, ya que los políticos deben dar una señal de responsabilidad y tienen una prueba de fuego en las elecciones de 2013”, explica Adele Palazzo. “La clase política ha mantenido durante demasiado tiempo unas posiciones privilegiadas olvidándose del pueblo”, concluye.

Para otros, sin embargo, los recortes en la llamada casta están injustificados. “La reducción de las pensiones vitalicias es como querer que anduviésemos desnudos por las calles”, declaraba hace poco la siempre polémica nieta del Duce, Alessandra Mussolini, diputada por el PDL. No es la única, ya que muchos diputados no se esconden a la hora de decir que es un sueldo justo e incluso escaso si se tiene en cuenta su labor. Un exdiputado del partido de Berlusconi señalaba que con estas medidas le quedaría “una pensión de 1.200 euros. Una miseria”.

“De hecho la idea del vitalicio en cierto modo tiene sentido, pero desde luego que así no. Tú contribuyes con x dinero de tu sueldo y cuando te jubilas recibes 10x. Además, con sólo 5 años de contribución”, explica por su parte De Franceschi. Aparte de eso, no hay que olvidar la gratuidad de las autopistas y de los trenes y de ocho viajes en avión anuales, una vez jubilados, algo a lo que los expresidentes de Senado y Congreso añaden una secretaria y un despacho. “El ciudadano tiene un gran sentimiento de injusticia. Se siente traicionado”, explica Palazzo del Pueblo Violeta.

Las lágrimas de la ministra Fornero delataban la dureza de los sacrificios a los que se iba a enfrentar el pueblo italiano. Parece que costará aún más lágrimas lograr un recorte que iguale los sacrificios de electores y elegidos.