La rentabilidad de la influencia
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La rentabilidad de la influencia

El lobby pronto quedará regulado en España siguiendo el camino de otros países de nuestro entorno y la actividad verá un rápido desarrollo. Dicha actividad necesita

El lobby pronto quedará regulado en España siguiendo el camino de otros países de nuestro entorno y la actividad verá un rápido desarrollo. Dicha actividad necesita profesionales especializados y la existencia de programas de alto nivel académico facilita al participante los conocimientos y las habilidades necesarias para iniciarse en la actividad del lobby con una excelente base teórico-práctica.

La diplomacia comercial se ha convertido en una disciplina fundamental para poder competir en un mundo global, y es esencial que España disponga de profesionales preparados. La empresa española ha visto con claridad la necesidad de desarrollar y reforzar su influencia corporativa y busca la manera de converger y apoyar esta nueva diplomacia comercial. La globalización en su ritmo expansivo genera enormes oportunidades, pero también va dejando lagunas que los agentes de los mercados tienen que resolver de forma rápida en interacción con el legislador. Es importante tener presencia en estos foros.

En este sentido, el directivo emerge como un diplomático, una persona capaz de entender los asuntos de Estado. Sólo adquiriendo esta perspectiva podrá hacer valer sus intereses y participar en las grandes cuestiones públicas y actuar en la toma de decisiones.

De este modo surge la Diplomacia Corporativa, entendiendo como tal el conjunto de normas, prácticas y recursos que permiten a una organización instrumentar su relación con el entorno y conseguir un liderazgo más influyente. Naturalmente, el lobbying se convierte en una herramienta extraordinaria para participar en el contexto decisorio, una actividad democrática, reconocida constitucionalmente como derecho a la participación directa del ciudadano en los asuntos públicos, interdisciplinar, constructivo y profesional.

Hasta la fecha, el Gobierno ha contemplado en la Ley de Transparencia una primera regulación de los lobbies que se hará efectiva próximamente. En Bruselas, el Registro de Transparencia que está contemplado desde junio de 2011, logró la inscripción de más de 5.400 lobbistas o 'grupos de interés', de los cuales 300 son españoles.

Renunciar al lobbying, como dice Emiliano Alonso, prestigioso lobbista español, significa para la empresa o para el asociacionismo ciudadano colocarse en una clara situación de desventaja y desigualdad con sus homólogos europeos, más acostumbrados a esta actividad que les permite estar en el corazón mismo de la toma de decisiones.

Renunciar al lobbying significa para la empresa o para el asociacionismo ciudadano colocarse en una clara situación de desventaja y desigualdad con sus homólogos europeos, más acostumbrados a esta actividad que les permite estar en el corazón mismo de la toma de decisiones¿Tráfico de influencias?

Sin embargo, el lobby, efectivamente, es desconocido en España. Y muchos lo ven como un mero tráfico de influencias, cuando la realidad es que nada tiene que ver con este tipo de prácticas.

Las sociedades democráticas reconocen el derecho de participación y la necesidad de consulta a los ciudadanos. El ciudadano quiere estar más presente en los aspectos legislativos que le afectan y lo hace a través de asociaciones, colegios profesionales, grupos religiosos, grupos activos que quieren que su voz se escuche: hay en España centenares de asociaciones que buscan que se reconozcan sus derechos. Miles de españoles realizan cooperación internacional, colaboran en ONG, hay asociaciones de padres que quieren tratamientos específicos para niños que presentan enfermedades raras y que sólo organizándose consiguen ser escuchados.

Estas asociaciones quieren ganar influencia y, para ello, quieren contar con profesionales expertos que les ayuden. Lo necesitan. La formación específica para estos profesionales era inexplicablemente muy escasa en el mercado español, basándose esta prácticamente en la adquisición de conocimientos a través de la experiencia del día a día en despachos especializados. Esta profesión generará  a medio plazo más de 2.000 puestos de trabajo.

Si nos centramos en el caso español, en el que encontramos cinco ámbitos de intervención (local, provincial, autonómico, nacional y europeo), unido a las múltiples agencias, comisiones e instancias que también cuentan con un ámbito regulatorio peculiar, nos damos cuenta de que estamos ante un panorama que obliga a las organizaciones a desarrollar una nueva diplomacia corporativa e incorporar estas capacidades y habilidades no ya para ganar una ventaja competitiva, sino para poder sobrevivir.

Esta 'posición influyente'  que se ha contemplado tradicionalmente desde una perspectiva comercial o de marketing en términos de posicionamiento de marca o de producto, cuota de mercado o posición competitiva relativa en el sector, ha ido incorporando nuevas variantes que han crecido en complejidad y fuerza. 

En definitiva, la diplomacia corporativa se incorpora en las organizaciones como una herramienta de gestión estratégica del negocio, compartiendo con el conjunto de sus stakeholders el valor que genera su capital relacional. La Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Instituto Internacional de Diplomacia Corporativa (IIDC) han desarrollado un programa específico para la formación de lobistas, un título propio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología que lleva por nombre “Diplomacia Corporativa: Influencia y Representación de Intereses”.