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Carta a Álvaro Nadal con copia a Beatriz de Guindos

Jesús Alfaro*Estimado Álvaro:Hace algún tiempo hice un comentario bastante indignado con los nombramientos del gobierno del PP de los consejeros de la flamante Comisión Nacional de los Mercados

Estimado Álvaro:

Hace algún tiempo hice un comentario bastante indignado con los nombramientos del gobierno del PP de los consejeros de la flamante Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).Habíamos hecho una propuesta de candidatos que, se ve, nadie puso encima de tu mesa en La Moncloa. Estoy seguro de que, si la hubieras visto, habrías propuesto a otras personas distintas de las que propusiste para la Comisión. Entre ellas, me molestaba especialmente que hubieras nominado a Torremocha, que era magistrado de lo Laboral y cuyo nombramiento –anterior– como vocal del TDC y luego de la CNC era el pago por algún favor que no se puede revelar al PP en sus tiempos de magistrado del TSJ vasco. No hay otra explicación, ya que este señor no sabe nada de Derecho de la Competencia, y dudo mucho que sepa de Derecho en general.

Entre los otros miembros propuestos está un antiguo profesor tuyo de ICADE y un par de funcionarias del grupo A que trabajaban contigo en La Moncloa. El resto se los dejaste nombrar a CiU y al PNV, que, fieles a sus querencias naturales, utilizaron para colocar a dos políticos retirados de la primera línea. El presidente estuvo en el tribunal que aprobó la tesis doctoral de Rodrigo Rato en la que, o engañó al tribunal o engañó al Ministerio de Economía puesto que –no sé si tú eres doctor– es imposible hacer una tesis doctoral y a la vez ser ministro de España. Tus preferencias electivas denotan que tienes muy poco respeto por la CNMC y por la ley que exige que los nombrados sean personas de reconocida competencia en los sectores en los que actúa la institución. Ninguno de ellos es una persona de reconocida competencia en el ámbito de la Competencia que constituye, como supongo que te han dicho, el núcleo de las funciones de la CNMC.

El hearing parlamentario de los candidatos fue un paseo militar. Salvo el de UPyD, ningún diputado puso la menor pega. Ni siquiera a Torremocha. Nadie les discutió su independencia ni les preguntó por su currículo. Y fuera del Parlamento, salvo los de FEDEA, el zumbao de Jesús Fernández-Villaverde (aquí y siguientes) en particular, y un servidor, ningún medio de comunicación abrió la boca para criticar los nombramientos.

Ni antes ni después, nadie ha discutido “tu derecho” a poner en la CNMC a quien sea. Si Calígula pudo hacer senador a su caballo, el PP puede hacer consejero a quien le dé la gana. A una miembro de la Junta Directiva del partido, presidenta de la CNMV; al secretario general de un Banco, magistrado de la Sala Primera del Tribunal Supremo; a un juez que no ha puesto apenas sentencias y que sus pares no consideran idóneo , magistrado del Tribunal Constitucional. A una inspectora de Hacienda que es también una expolítica, presidenta de Loterías del Estado (la mayor empresa pública del país); a un fiscal con muy poca experiencia y cuyo mérito es que tuvo que dimitir como secretario de Estado de Interior, Magistrado del Tribunal General de la Unión Europea. 

Tenéis los votos y a superobedientes dispuestos a levantar la mano cuando haga falta para cumplir vuestros deseos. Y para cuando los jueces, escandalizados, consideren que el nombramiento es ilegal (como os han dicho un par de veces con los nombramientos para jueces del Supremo o del fiscal general) bueno, para entonces, ya habréis perdido las elecciones. Por supuesto, ni se os ha pasado por la cabeza que sería bueno que esos puestos se cubrieran a través de un concurso público internacional como hacen los países desarrollados. Como hace Portugal con los rectores o Gran Bretaña para casi todos los puestos en autoridades independientes. No estáis a eso. Estáis a colocar a los fieles y que arda Troya.

La CNC era una institución que estaba un poco por encima de la media de las instituciones españolas semejantes (en comparación con el desastre de la CNE y el –casi– de la CMT cuando pusisteis a ese anciano que estaba obsesionado con no irse a vivir a Barcelona). Yo he criticado muy a menudo a la CNC porque me parece que ha sostenido una política de enforcement equivocada. Nada de particular. Pero los vocales de los últimos años eran técnicos y han sabido ser relativamente independientes. Mis críticas han ido dirigidas a su policy y a sus planteamientos jurídicos. Beatriz de Guindos era la funcionaria superior más competente de la CNC. Inteligente, trabajadora, dialogante y dura. Se equivocaba –a mí me lo parece–, pero estaba dispuesta a discutir las cosas. Y también era independiente. Se metía 'con los fuertes' porque estaba en la subdirección de Industria y Energía.

El flamante consejo decidió el jueves nombrar a Beatriz de Guindos como directora general de Competencia. Una buena elección. E, inmediatamente, los medios de comunicación y las redes sociales se han llenado de referencias a que es sobrina de Luis de Guindos, que la habría “colocado”. El ministro de Economía ha dicho lo que decís siempre, que él no ha sido. Que ha sido el Consejo. Pero ya se sabe, si nombras a los consejeros, Álvaro, la gente –que es muy mal pensada– creerá que harán lo que tú quieras, o sea, nombrarán directora de Competencia al gusto del Gobierno. Es lo que tiene lo de la independencia. Que es una cualidad que te otorgan los demás. Y los demás no creen que los consejeros de la CNMC sean independientes y, por tanto, no creen que lo hayan sido cuando han nombrado a Beatriz de Guindos para directora.

Beatriz de Guindos ha dimitido. ¡Ea! “Ya lo habéis conseguido”. No sólo os habéis cargado las instituciones del país para muchos años, sino que habéis logrado que las personas decentes y competentes no quieran ser nombradas para nada. Voy a mandar un correo a Beatriz felicitándola por la decisión. El mismo que quería haber mandado a Pérez de los Cobos cuando hubiera dimitido como presidente del Tribunal Constitucional. Las personas decentes y preparadas no tienen por qué aguantar que los políticos arrastréis su nombre por la calle y las expongáis al escarnio de todos los desinformados con mala leche que abundan en España.

*Jesús Alfaro es catedrático de Derecho Mercantil. Profesor de la UAM.

 

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