De Blasio, el alcalde del cambio

Desde hace unos meses las encuestas se inclinaban muy favorablemente por el demócrata Bill de Blasio como futuro alcalde de Nueva York y los ciudadanos corroboraron

Desde hace unos meses, las encuestas se inclinaban muy favorablemente por el demócrata Bill de Blasio como futuro alcalde de Nueva York y los ciudadanos corroboraron el martes dichos pronósticos con sus votos. Con una histórica ventaja de más de 45 puntos, De Blasio ocupará a partir del 1 de enero de 2014 el ayuntamiento de NYC tras obtener el 73,3% de los votos (según los datos publicados hasta el momento) por delante del republicano Joe Lhota, que consiguió el 24,3% del apoyo popular.

A pesar de que la elección se convirtió de inicio en un referéndum de apoyo o rechazo al actual alcalde, Michael Bloomberg, este se marcha con una aprobación a su gestión del 52%, según los últimos sondeos. Sin embargo, el “cambio” y la necesidad de acabar con las “dos ciudades” que conviven en Nueva York, (la de una Manhattan adinerada y el resto, una historia repetida durante toda la campaña) ha sido el mensaje de De Blasio que más ha calado entre los neoyorquinos.

Por primera vez desde 1993, un demócrata vuelve a dirigir la Gran Manzana, y lo hace con propuestas de un hondo calado ideológico. De Blasio quiere subir la afiliación sindical, aumentar los impuestos a las personas con mayores ingresos, regular las grandes empresas, reformar el sistema educativo y luchar por la igualdad de clases y razas, esta última una cuestión en la que él y su familia interracial han sido los mejores representantes.

La necesidad de acabar con las dos ciudades que conviven en Nueva York, (la de una Manhattan adinerada y el resto) ha sido el mensaje de De Blasio que más ha calado entre los neoyorquinosEn su discurso de victoria, De Blasio siguió apostando por estos asuntos, haciendo hincapié en la igualdad y la seguridad en Nueva York. “La lucha contra la desigualdad no es fácil. Nunca lo ha sido ni lo será, pero nos enfrentamos a ese desafío porque los ciudadanos han elegido el cambio progresivo, y eso estableceremos”, declaró De Blasio. "Los riesgos son tan altos para todos los neoyorquinos que nos aseguraremos de que no hay hijos o hijas de Nueva York que se quedan atrás", añadió.

Para algunos analistas estadounidenses, la Administración de De Blasio será una prueba para el progresismo moderno para demostrar si un activista (calificado como “antisistema” por el Washington Post) puede gestionar de manera eficaz un Gobierno municipal en expansión, además de reducir la desigualdad entre ricos y pobres. Para otros, es un cambio natural tras más de 20 años de gestión republicana en la que Nueva York ha sufrido grandes cambios, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 hasta políticas sociales más controvertidas o sonadas como la ley que prohíbe fumar en lugares públicos o los cacheos aleatorios para garantizar la seguridad.

De una u otra forma, el hasta ayer defensor del pueblo de la ciudad ha ganado su puesto como alcalde con una de las mayores ventajas de la historia de Estados Unidos y deberá enfrentarse a una ciudad con cerca de 300.000 empleados públicos y un presupuesto de 70.000 millones de dólares. Además de corresponder a sus votantes sacando adelante las propuestas con las que los ha convencido.

*Daniel Ureña es socio & director general de MAS Consulting Group.

Tribuna

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