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Surrealismo e independentismo
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Rafael Pola

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Surrealismo e independentismo

Es surrealista que la proclamación del presidente de la Generalitat dependa de un partido antipartidos que bloquea todo el proceso porque su asamblea ejecutiva no es capaz de tomar una decisión

Foto: Caricatura de Antonio Baños y Artur Mas. (Raúl Arias)
Caricatura de Antonio Baños y Artur Mas. (Raúl Arias)

Yo siempre he dicho que el surrealismo es el realismo del sur, algo que se hace particularmente evidente en nuestro país. El surrealismo está presente en el cotidiano día a día de nuestra vida; en muchos de nuestros hechos de pasado o presente; en multitud de personajes reales o ficticios de nuestra historia y en infinidad de nuestras más destacadas manifestaciones artísticas y culturales. Desde ese Colón que creyó haber llegado a las Indias occidentales cuando lo que acababa de hacer era descubrir un nuevo continente; pasando por el genial y universal friki surrealista que es el Quijote, o el inmenso genio de Buñuel, hasta llegar a alguno de los más modestos personajes de nuestro pasado más reciente, aunque no menos geniales, como el gran Tip o el incomparable Gila.

El nuestro en un país surrealista en el que se han construido aeropuertos de los que nunca ha despegado un avión, carreteras que no van a ninguna parte, ciudades deshabitadas, estaciones de tren de alta velocidad sin apenas viajeros…Y aunque la mitad de los catalanes no quieran ni pensarlo, son, por surrealistas y mal que les pese, tan españoles como el que más. En la historia catalana figuran algunos de los más conspicuos y geniales surrealistas conocidos: Miró, Dalí, entre otros, o el mismo 'caganer' del belén catalán que también es una gran figura surrealista. Aunque, la cumbre del surrealismo catalán, probablemente, haya que buscarlo hoy día en las elevadísimos cotas alcanzadas por el actual proceso paranoico-critico-plebiscitario-independentista, que diría el genial pintor de Figueras. ¿O no es acaso digno del mayor surrealismo el hecho de que uno de los grandes padres de la Patria española y el símbolo vivo más honorable de la Cataluña de los últimos 40 años, pretendiera darnos a todos lecciones de ética y moral políticas, mientras confesaba su ferviente independentismo y al tiempo se descubría que durante años, él y su familia habían amasado una inmensa fortuna extorsionando a propios y extraños y engañándonos a todos?

placeholder Asamblea de la CUP. (EFE)
Asamblea de la CUP. (EFE)

¿Es o no surrealista que siempre luciendo su inmutable sonrisa cínicohierática el hereu del “gran líder”, teórico depositario del seny catalán y esperanza blanca y kenedyana de la rica burguesía convergente, haya conducido a la sociedad catalana a vivir uno de sus momentos mas difíciles? ¿Y que haya conducido a su partido político a pasar de las más altas cimas de representación política, a los más bajos sumideros electorales y todo ello, y sobre todo, por su desmedido y egoísta afán de protagonismo histórico personal?

Es también definitivamente surrealista ,y quizás poco serio, que la proclamación del presidente de la Generalitat dependa de un partido antipartidos, que bloquea todo el proceso porque su asamblea ejecutiva no es capaz de tomar una decisión, al empatar a 1.515 votos los que están a favor , con los que están en contra. Es decir, que si en lugar de 1.515, los votos a favor, hubieran sido 1.516,el Molt Honorable President habría sido elegido por un único ciudadano de los casi cinco millones y medio de electores catalanes.

En esto de los nacionalismos, independentismos y demás manifestaciones de la singularidad desaforada siempre late un sentimiento de superioridad colectiva

Si Vds se dan cuenta, este episodio de la vida real no parece que resulte mucho más surrealista que esa desquiciante y maravillosa joya de la cinematografía española que es 'Amanece que no es poco' en la que, entre otros muchos gloriosos disparates, una asamblea de mujeres de la comunidad elegía, por aclamación, a la adúltera, a las putas y a los guardias civiles del pueblo. Esa película que concluye con un magistral Saza encarnando a un sargento de la Benemérita que, fuera de sí, y ante “el sin Dios” de que amanezca por poniente, comienza a disparar al díscolo disco solar.

En esto de los nacionalismos, independentismos y demás manifestaciones de la singularidad desaforada siempre late un sentimiento de superioridad colectiva frente a los otros, que como dice mi amigo Miguel, nunca es del todo bueno, porque lo malo de las banderas es que todas tienen un palo.

Si no fuera porque el asunto afecta tanto, tan profundamente y a tantos, el actual folletón catalán podría ser una de las más notables y divertidas muestras del mejor repertorio surrealista español.

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