El fin del “grupo catalán”

Para constituir grupo parlamentario se necesita la reunión de 15 diputados. Como los obtenidos por Democràcia i Llibertat son tan solo ocho, no pueden por esta vía crear un grupo parlamentario propio

Foto: El expresidente de la Generalitat Artur Mas (d) y el candidato de Democràcia i Llibertat, Francesc Homs, durante su comparecencia tras conocer los resultados en las generales. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Artur Mas (d) y el candidato de Democràcia i Llibertat, Francesc Homs, durante su comparecencia tras conocer los resultados en las generales. (EFE)

Desde la primera legislatura tras la aprobación de la Constitución, CiU ha venido utilizando la denominación “grupo catalán” para el constituido por sus diputados en el Congreso. Esta denominación molesta a muchos ciudadanos, que la ven como lo que es: una muestra más de la apropiación de todo lo catalán que ciertos políticos practican sin ningún rubor.

No se trata, por desgracia, de una anécdota. Esta lluvia fina persigue tanto que se considere anticatalanes a quienes se oponen al nacionalismo como que se identifique a los nacionalistas como los únicos que están legitimados para hablar en nombre de Cataluña. Una indolencia excesiva, unida a una inexplicable complacencia, ha permitido que esta estrategia haya dado sus frutos hasta el punto de que a quienes no son nacionalistas les cuesta ser reconocidos como interlocutores en relación a los problemas que afectan al conjunto de los catalanes.

Esta denominación molesta a muchos ciudadanos que la ven como una muestra más de la apropiación de lo catalán que ciertos políticos practican sin rubor

Es, por tanto, motivo de satisfacción que los resultados electorales del pasado 20 de diciembre permitan poner fin a la anómala existencia de un “grupo catalán” en el Congreso. De acuerdo con el reglamento de la Cámara para constituir grupo parlamentario, se necesita la reunión de 15 diputados. Como los obtenidos por Democràcia i Llibertat –la marca con la que CDC, el partido de Artur Mas, ha concurrido a las elecciones- son tan solo ocho, no pueden por esta vía crear un grupo parlamentario propio.

Es cierto que incluso aunque no se cuente con 15 diputados es posible la constitución de un grupo parlamentario por diputados de formaciones políticas que hubieran obtenido al menos el 5% de los votos en toda España o un 15% en todas las circunscripciones en que se hubieran presentado; pero Democràcia i Llibertat no cumple ninguna de estas condiciones. En el conjunto de España, no ha conseguido más que el 2,25% de los votos y no ha alcanzado el 15% de votos en todas las circunscripciones en que se presentaba, ya que en Barcelona su porcentaje de votos es del 13,25%, habiendo superado por poco el umbral del 15% en Lleida  (15,08%) y en Tarragona (15,31%).

Nos encontraremos ante el final de la anomalía que supone el que un determinado partido o coalición se apropie del nombre que debería unir a los catalanes

Es claro que ni tiene la representatividad en el conjunto de España que habilita para reclamar un grupo propio en el Congreso, ni siquiera la limitada en un ámbito territorial determinado que permitiría la creación de dicho grupo sobre la base de una amplia implantación en las provincias en las que hubiera decidido presentarse. Así pues, será el Grupo Mixto el destino de los diputados que hayan obtenido su acta en las listas que CDC ha utilizado en estas elecciones y, por tanto, nos encontraremos ante el final de la anomalía que supone el que un determinado partido o coalición se apropie del nombre que debería unir a todos los catalanes, con independencia de su opción política.

Lo anterior, sin embargo, podría ser insuficiente para evitar una reedición de esta lamentable denominación si ERC aceptara unir sus diputados con los de Democràcia i Llibertat en un grupo propio en el Congreso. ERC solamente tiene nueve diputados, en el conjunto de España su porcentaje de votos es de un 2,39% y en la provincia de Barcelona sus votos no llegan al 15%, lo que hace que no cumpla los requisitos de ninguna de las tres vías que el reglamento del Congreso abre para la creación de un grupo propio. Ahora bien, los diputados de ERC y Democràcia i Llibertat unidos sí que podrían crear dicho grupo, que contaría con un total de 17 diputados.

Ninguna indicación existe a mi conocimiento de que tal cosa pueda suceder; ahora bien, en el caso de que tal unión se consumara a efectos parlamentarios, sería conveniente que la Mesa del Congreso no admitiera que ese grupo se denominara “grupo catalán”. Sería un agravio para los 30 diputados catalanes que se integran en otras listas y para los más de dos millones y medio de ciudadanos que en Cataluña votaron opciones diferentes a ERC y Democràcia i Llibertat, listas estas últimas que entre las dos no han alcanzado más que el 31% de los votos en Cataluña.

No sé si entra en sus planes unir sus fuerzas en el Congreso; pero en caso de que lo pretendan es muy probable que intenten apropiarse del nombre “grupo catalán”. Espero que en esta ocasión no se admita.

*Rafael Arenas, presidente de Societat Civil Catalana.

Tribuna
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