Desconexión unilateral

El bloque secesionista ha decidido proclamar la república por la vía directa y sin tener los votos populares necesarios ni los diputados posibles para hacerlo

Foto: Manifestación de apoyo a Francesc Homs durante el juicio. (Reuters)
Manifestación de apoyo a Francesc Homs durante el juicio. (Reuters)

Los independentistas catalanes han decidido aplicar el manual de Brumario de Bonaparte y convertir la política catalana en un juego de realidad virtual. A este ritmo, el patrón de Cataluña dejará de ser Sant Jordi para otorgar este honor a Salvador Dalí.

El bloque secesionista ha decidido proclamar la república por la vía directa, de hecho, con opacidad, alevosía, sin debate y sin tener los votos populares necesarios ni los diputados posibles para hacerlo. Lectura única en el Parlament y punto.

El argumento es que es una práctica parlamentaria habitual en otros parlamentos. Cierto. Pero ¿para proclamar la república votando la secesión de Cataluña de España? ¿Por imposición?

Vayamos por partes. La famosa ley de transitoriedad que nadie ha visto, salvo sus autores, segundo secreto mejor guardado después de la fórmula de la Coca-Cola, no es más que la desconexión unilateral de independencia, es decir, proclamar la república con 72 diputados y el 48% del voto popular. ¡¡Bravo!!

El diputado Francesc Homs y un grupo de politicos soberanistas se dirigen a la sede del Tribunal Supremo. (EFE)
El diputado Francesc Homs y un grupo de politicos soberanistas se dirigen a la sede del Tribunal Supremo. (EFE)


Para reformar el Estatut o aprobar la ley electoral, se necesitan 90 diputados, dos tercios del Parlament. En esta lógica, la secesión es un artículo más barato en el mercado político que las leyes del antiguo régimen del Estado de derecho español. Ese pobre enfermo de baja calidad democrática.

El asombro empieza a tomar forma cuando se comprueba que el famoso referéndum de autodeterminación se convocará una vez proclamada la república. Y la pregunta es, ¿no debería celebrarse antes el referéndum que la declaración unilateral de independencia? No, por favor. El referéndum se convoca con la nueva legalidad.

¿No sería correcto convocar el referéndum y, con el resultado en la mano, si sale vencedor en voto popular el sí, proclamar la república?

Segunda pregunta, ¿el referéndum no es para votar la independencia sí o no, sino para ratificar la república proclamada? El referéndum es de ratificación, ya que no hay vuelta atrás una vez dado el paso secesionista. ¿Y si el resultado fuera negativo? Incógnita. Complicado es entender la lógica interna del procesionismo, como diría el Maestro Yoda.

Solo para aclarar conceptos. En lógica democrática, ¿no sería correcto convocar el referéndum y, con el resultado en la mano, si sale vencedor en voto popular el sí, proclamar la república? Hacerlo al revés invalida el propio referéndum.

Pero, visto lo visto, va a ser que no. El argumento del bloque independentista se ha basado en el referéndum como mantra. Referéndum igual a democracia. No se deja votar al pueblo. Quien no deja votar no es un demócrata. Votar es decidir y decidir es a través del referéndum.

La verdad es que el derecho a decidir lo ejercemos desde 1977 en todas las elecciones. Y las elecciones del 27 de septiembre de 2015, proclamadas como 'plebiscitarias' y con un lema definitivo, 'El voto de tu vida', fueron como fueron y el resultado fue claro. Un 48% bloque independentista y un 52% bloque no independentista (unionistas, federalistas, confederales). A partir de esa noche, los magos del procesionismo cambiaron los parámetros para convertir una derrota en un mandato democrático y parlamentario. Interesante la adaptabilidad de los materiales de la independencia.

Pero lo más asombroso y preocupante es que la ignota ley republicana debe contener las normas electorales. Hasta el día de hoy, Cataluña no tiene ley electoral propia y desde 1980 se rige por la Loreg. Una vez proclamada la independencia, la ley republicana debe contener los apartados de la administración electoral, por ejemplo la Junta electoral, urnas, colegios e incluso podría contener los distritos, número de diputados y fórmula electoral. Porque después del referéndum, serán convocadas unas elecciones constituyentes. A día de hoy, la transparencia, la participación ciudadana, la revolución de las sonrisas y la democracia en estado puro han pasado al limbo virtual.

Más que asombro, la palabra correcta debería ser preocupante. Preocupante que el bloque independentista actúe a espaldas del Parlament, de los ciudadanos, y se arrogue la representación de la sociedad catalana quiera o no la independencia. Sí, Napoleón Bonaparte sería feliz en Cataluña.

Tribuna
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