La exigencia de electricidad renovable: ¿discriminación o señal ejemplarizante?

No puede ser discriminatorio que el Ayuntamiento de Madrid exija que la procedencia de la energía que los madrileños consumimos en los espacios públicos y dependencias municipales sea limpia

Foto: Planta fotovoltaica de Iberdrola en México. (EFE)
Planta fotovoltaica de Iberdrola en México. (EFE)

Es una buena noticia que el Tribunal Administrativo de Contratación Pública (TACP) haya fallado a favor del Ayuntamiento de Madrid (noticia que adelantaba El Confidencial hace unos días) estimando que no es discriminatorio que el consistorio restringiese su concurso de suministro de electricidad a compañías que exclusivamente proveen energía de origen renovable.

Las propias compañías que han impugnado el concurso saben que este y otros ayuntamientos, gobernados por partidos de todos los colores (PP incluido) requieren con frecuencia que se rediman a su favor garantías de origen para que el 100% de su suministro sea renovable y no por ello esas licitaciones han sido discriminatorias cuando no todas las comercializadoras disponen de las Garantías de Origen necesarias para presentarse a los concursos públicos.

No puede ser discriminatorio que el Ayuntamiento de Madrid exija que la procedencia de la energía que los madrileños consumimos en los espacios públicos y dependencias municipales sea limpia. Estoy seguro de que ninguna eléctrica, grande o pequeña prefiere generar electricidad con fuentes contaminantes. Así parece cuando todas ellas están haciendo grandes inversiones en renovables que, por otro lado, han venido para quedarse afortunadamente entre nosotros.

Si insistimos en que es discriminatorio debemos preguntarnos si no es eso lo mejor para enviar al resto de administraciones, a los ciudadanos y las empresas involucradas la señal ejemplarizante de que queremos un sistema eléctrico más limpio y más respetuoso con el medioambiente. El sistema de Garantías de Origen que la CNMC expide a los generadores de energía limpia, permite que dichas garantías se transfieran a los comercializadores para determinar su 'mix' de comercialización que varía en porcentaje hasta el 100% en cada vez más compañías eléctricas.

Quienes ideologizan la energía han salido airosos a glosar los inconvenientes de la decisión del TACP con algunas afirmaciones clásicas de la política

Si bien es cierto que existe en Europa un mercado incipiente de GdOs que les otorgan un pequeño valor, este no es hoy un componente oneroso dentro del precio de la electricidad verde y la prueba está en que competimos en el mercado en igualdad con otras comercializadoras.

Por desgracia, no todos son alegrías para las compañías que se preocupan por el medioambiente. Quienes ideologizan la energía, han salido airosos a glosar los inconvenientes de la decisión del TACP de Madrid con algunas afirmaciones clásicas de la política y otras no menos carentes de originalidad, pero igual de poco consistentes.

Hay quien dice que, con esta decisión, se limita la competencia. Los operadores dominantes de mercado, que son las cinco eléctricas más grandes de nuestro sistema, manejan en conjunto en las actividades de comercialización, distribución y generación cuotas de mercado cercanas al 90% más de veinte años después de la "liberalización" del mercado eléctrico que arrancó con la LSE 54/97. Habiendo alrededor de 500 comercializadoras registradas en el Ministerio de Energía, con más de setenta que suministran energía 100% renovable de forma exclusiva según el último informe de GdOs publicado por la CNMC, este argumento no es a mi juicio muy sólido.

"Vamos a pagar más por la energía por ser verde" es la afirmación menos fundada, pero a la vez más peligrosa de las que he escuchado y leído

"Vamos a pagar más por la energía por ser verde" es la afirmación menos fundada, pero a la vez más peligrosa de las que he escuchado y leído estos días. Como ya he aclarado, la correlación entre precio de la energía y origen, para el consumidor es prácticamente nula. Los comercializadores compran energía en el mercado, tanto en operaciones 'spot', como a futuro y depende de su capacidad de compra y su habilidad para saber qué va a pasar, que los precios ofrecidos sean más o menos competitivos. Si en el momento de confeccionar los precios para el concurso la cotización de OMIP es alta o no se dispone de cobertura para esa energía a un precio inferior al mercado, podríamos asumir que los precios serán altos con independencia del origen de la energía.

Sin embargo, las empresas verticalmente integradas y con elevada capacidad financiera pueden hacer ofertas más arriesgadas simplemente por librarse de la competencia, aunque no obtengan beneficio económico de esos contratos. ¿Esto sería competencia o discriminación? Relacionar precios altos de la energía con renovables, es arcaico y demuestra poco conocimiento de cómo funciona el 'pool' eléctrico.

*Jorge González Cortés es director comercial y de marketing de Gesternova.

Tribuna

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