La Manada: Contra el prejuicio machista, más diversidad de juicio

Contra el prejuicio machista, más diversidad de juicio

Las protestas contra la sentencia son la expresión de muchos ciudadanos que no están dispuestos a aceptar prejuicios sobre el papel que le corresponde a la mujer

Foto: Manifestación feminista en protesta por la sentencia sobre los cinco miembros de La Manada. (EFE)
Manifestación feminista en protesta por la sentencia sobre los cinco miembros de La Manada. (EFE)

La movilización social provocada por la sentencia de la sala segunda de la Audiencia de Navarra del caso conocido como La Manada, en la que se condena a los cinco acusados a nueve años de cárcel cada uno por un delito de abuso sexual continuado, es una evidencia más de que España está cruzando el umbral de una nueva era en la igualdad de género.

Las protestas contra la sentencia, especialmente agudas contra el voto particular del magistrado Ricardo Javier González, son la expresión de muchos ciudadanos que no están dispuestos a aceptar prejuicios sobre el papel que le corresponde a la mujer. De hecho, el juicio se basa en el prejuicio de que una mujer solo es violada cuando se resiste con violencia.

La sociedad no va a permitir un solo paso atrás en la defensa de la integridad de las mujeres ni en el ejercicio de libertades ganadas con mucho esfuerzo (y muchas víctimas también) tras décadas de opresión. Es más, la indignación de la calle, seguida esta vez por todos los partidos políticos, incluido el de un Gobierno que incluso ha roto la regla de no comentar sentencias judiciales, es una oportunidad para dar nuevos pasos al frente en la cultura de la igualdad de género.

La sentencia ha puesto de manifiesto que aún quedan resquicios de pensamiento machista. El filósofo José Antonio Marina considera que son el resultado de sistemas ideológicos ocultos, que “tejen una red de ideas, sentimientos, creencias que aparentemente no están relacionados, pero que interaccionan eficientemente”. El sistema ideológico machista, perfilado a través de muchas generaciones, es, a su juicio, “amplio y sutil” y se manifiesta en todos los órdenes de la vida, incluido el judicial.

Para desmontar los sistemas que sostienen tales prejuicios, no solo es necesario reforzar leyes sino fundamentalmente educar a las nuevas generaciones tanto en la igualdad como en la diversidad. Todos los agentes sociales y muy especialmente las empresas deben contribuir a desarraigar ideas preconcebidas y fomentar el respeto a todos los géneros, orientaciones y culturas.

Las empresas deben contribuir a desarraigar ideas preconcebidas y fomentar el respeto a todos los géneros, orientaciones y culturas

Es necesario operar en el nivel profundo, el de las creencias. De hecho, cuando abordamos la igualdad en el contexto de las políticas de diversidad, la mayoría de los planteamientos se enfocan en el ámbito demográfico (género, edad y raza, por ejemplo). Sin embargo, los aspectos más interesantes e influyentes de la diversidad son los psicológicos (por ejemplo, personalidad, valores y habilidades), lo que se conoce como diversidad a 'nivel profundo'. Mientras que el ámbito demográfico y geográfico perpetúa estereotipos y prejuicios, la diversidad de nivel profundo se enfoca en el individuo, permitiendo un entendimiento más granular de la diversidad humana.

Por eso, más que a los géneros, etnias y geografías, el concepto de diversidad debe referirse a valores relacionados con el eclecticismo, la aceptación, la tolerancia, el diálogo y el respeto a las minorías. Una organización diversa es aquella donde conviven en armonía personas que piensan distinto. La cultura de la organización, que debe incluir la diversidad, les permite vivir una realidad común que enriquecen con sus diferencias.

Las empresas no podemos conformarnos con hacer declaraciones sobre la igualdad, tenemos que profundizar en ella, contribuir a la formación de nuestras personas en valores y dar ejemplo. La lucha contra el sistema ideológico que oculta al machismo requiere mucha luz y transparencia. En el futuro, seremos lo que mostremos con nuestras conductas. No basta con predicar, hay que dar trigo, y este debe ser cosechado por todas las mujeres, a las que en primera instancia asiste el derecho a no ser prejuzgadas por su género.

*Susana Voces, directora general de eBay España e Italia.

Tribuna

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