Elogio del trabajo de Sandrine Morel

El libro de la corresponsal francesa de 'Le Monde', titulado 'En el huracán catalán', es una mirada privilegiada al laberinto del 'procés'

Foto: Manifestación en Cataluña a favor de la independencia. (EFE)
Manifestación en Cataluña a favor de la independencia. (EFE)

He leído de un tirón el reciente libro de Sandrine Morel, 'En el huracán catalán'. Sandrine Morel ha cubierto la actualidad española para el periódico francés 'Le Monde' desde el verano de 2010, ha asistido a todas las Diadas desde 2012 hasta 2017, ha realizado centenares de entrevistas a personajes políticos de primer orden, historiadores, intelectuales, periodistas, escritores, manifestantes… Y ha cubierto las elecciones autonómicas de 2010, 2012 y 2015.

El libro de Sandrine Morel es un libro excelente, emocionante y emocionado, riguroso y valiente, que parte del año 2012, en el que los partidarios de la independencia pasaron de representar el 29% de la población catalana en febrero a suponer ya más del 44% en octubre, el año en que se creó la Asamblea Nacional Catalana y se organizó la primera gran Diada independentista en medio de una profunda crisis de los bancos y de los mercados que arrastró a toda la sociedad española.

Describe cómo se construyó el movimiento hegemónico en que fueron decisivas como maquinaria para movilizar a las masas la ANC y Òmnium Cultural, que comparten desde entonces el poder con el Gobierno catalán; cómo se pasó en las Diadas de la revolución de las sonrisas al odio desacomplejado a todo lo español; cómo se manipuló la historia en el Institut d'Estudis Catalans, y cómo se utilizaron los eufemismos, como el derecho a decidir y la idea básica de que la independencia no tendría ningún efecto negativo sobre la economía y la sociedad y solo traería consigo riqueza y prosperidad, cuando lo ocurrido ha sido la escalada de la tensión y el choque de trenes, con la consiguiente activación del artículo 155, el ingreso en prisión provisional de los dirigentes independentistas y el crecimiento del odio dentro de una sociedad que hoy en día se encuentra terriblemente fracturada por un conflicto cuyas consecuencias aún resultan difíciles de valorar.

Sandrine Morel no pretende en absoluto hacer un análisis del nacionalismo catalán, de sus raíces históricas, de sus motivaciones profundas, de los argumentos a favor o en contra de la independencia, sino, simplemente, contar cómo ha visto y ha vivido los acontecimientos en Cataluña; cómo los corresponsales se han sentido presionados por la Generalitat y por las asociaciones independentistas y han sido ignorados por el Gobierno central; cómo los lectores los han acusado de tervigeversar la información y en las redes sociales se han multiplicado los insultos contra los periodistas y se han propagado teorías conspirativas de todo tipo en la mejor tradición de la política paranoide.

A raíz de lo acontecido los días 6 y 7 de septiembre de 2017 en el Parlamento de Cataluña, cuando se decidió el asalto por parte de los independentistas del Estado-nación, escribí con Xavier Ribalta que lo pretendido, por ser una utopía tal y como se había planteado, permitía un análisis desde la psicología social.

El libro de Sandrine Morel y el tiempo, por desgracia, nos han dado la razón. Ya en Manheim se encuentra la idea de que las ficciones, es decir, las ideologías y los sueños escatológicos, es decir, las utopías, se enroscan en los deseos ocultos y frustrados de individuos y de los pueblos. En este sentido, el peligro principal que amenaza a las democracias del siglo XXI, además del capitalismo salvaje que las limita, es que se fundamentan en masas que eligen representantes no capaces, muchas veces, de otra cosa que traducir sus aspiraciones en frustración y resentimiento. Los políticos deben comprender que la sociedad, la política y el derecho tienen unas formas específicas de causalidad a veces crueles.

Dijo Salvador Espriu en unas notas sobre su libro 'La pell de brau' (La piel de toro), que intentaba, como un hombre de la periferia ibérica, comprender el "complejo enigma peninsular". Esta obra poética, la más citada, traducida, antologada y musicada de los difíciles años sesenta, contenía una alegoría crítica de la España de la posguerra y de su intransigencia con los diversos pueblos de la península Ibérica (Sepharad).

Morel no pretende en absoluto hacer un análisis del nacionalismo catalán sino contar cómo ha visto y ha vivido los acontecimientos en Cataluña

¿Qué hubiera pensado Salvador Espriu del contexto actual, tan diferente del contexto que él sufrió? ¿Hubiera pensado que las decisiones tomadas en uno y otro extremo permitían desentrañar ese 'complejo enigma peninsular' que tanto le preocupó o hubiera pensado, por el contrario, que lo que habría que desentrañar es ese 'complejo enigma independentista'?

El libro de Sandrine Morel contribuye a entender la complejidad de este enigma, y por ello es recomendable para todo interesado en la solución del problema catalán y, especialmente, para el nuevo Gobierno, que debe recomponer la fractura social.

Tribuna

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