La anunciada reforma del Código Penal

La decisión de reforma de un texto de la trascendencia que merece el Código Penal ha de verse precedida de un estudio profundo y sereno

Foto: La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, anunció durante su comparecencia en el Congreso una reforma del Código Penal. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, anunció durante su comparecencia en el Congreso una reforma del Código Penal. (EFE)

Hemos conocido casi en las últimas horas que el Gobierno tiene la intención de reformar el Código Penal estableciendo que será delito de agresión sexual aquella relación de este tipo que no cuente con un consentimiento expreso. La novedad y el extremo que han llamado la atención residen en este último término. Al fin y al cabo —no lo olvidemos—, delito ya lo es la relación inconsentida entre adultos. Las incógnitas se multiplican y han dado paso inmediato a un buen número de interrogantes cuya respuesta se muestra compleja.

No debemos perder de vista que estamos refiriéndonos nada menos que a un delito; una conducta castigada en este caso con varios años de prisión, y por lo tanto las exigencias constitucionales derivadas del principio de legalidad no permiten ambigüedades ni tampoco imprecisiones.

- ¿Cómo se constataría ese consentimiento? Es la primera pregunta que surge a la hora de enfrentarse al anuncio indefinido. Entendemos que a través de cualquier medio que permitiese esgrimir en un juicio una prueba de defensa, pues si no, no comprendemos la trascendencia de esa forma explícita.

- ¿Con qué grado de concreción habrá de expresarse? Es otra pregunta de interés que necesita despejarse si queremos evitar que la nueva definición del delito genere mayor confusión que certeza.

- ¿Cómo se acredita que la voluntad de quien consiente no estaba viciada? Debería asegurarse que solamente es válida la decisión de quien no sufre presiones, injerencias o influencias que limiten de algún modo el designio en libertad.

Se trata sencillamente de expresar que en España no todo puede arreglarse acudiendo a 'otra reforma' del Código Penal

No se trata de lanzar críticas fáciles. Ya circulan en redes sociales desde el instante inicial. Se trata sencillamente de expresar que en España no todo puede arreglarse acudiendo a 'otra reforma' del Código Penal. Se ha extendido enormemente esta costumbre y su balance no puede decirse que sea un éxito.

La decisión de reforma de un texto de la trascendencia que merece el Código Penal ha de verse precedida de un estudio profundo y sereno; alejado de la tentación de ofrecer remedios mágicos a problemas que han de tener otro enfoque. De ahí que la ambigüedad no resulte un modelo a seguir. Muy al contrario, devalúa la calidad de las leyes. Y con ello, de nuestros derechos.

Los de todos.

*Celso Rodríguez Padrón, magistrado y portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura.

Tribuna

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