Estrategia híbrida y conflicto civil

Parece claro que a los líderes independentistas no les importa la armonía social o la prosperidad de la Cataluña que tanto dicen amar y que han entrado en una espiral de autoengaño

Foto: Manifestación convocada por Societat Civil Catalana. (EFE)
Manifestación convocada por Societat Civil Catalana. (EFE)

El 'procés' como tal está muerto. Fue un intento pueril de intentar doblegar a un Estado democrático y maduro. Lo que pretendían que fuese el capítulo final de un largo programa de ingeniería social puesto en marcha por Jordi Pujol, afortunadamente recibió la respuesta del Estado de derecho, las instituciones, la sociedad catalana y el conjunto de la sociedad española, que supo responder a un desafío decimonónico que escondía muchas veces la ambición y la avaricia sin fin de una casta nacionalista a la que el 'tres per cent' se le quedaba corto.

De dicho fracaso, de la constatación de que existe una mayoría social catalana no independentista —tal y como han demostrado reiteradamente las urnas y como quedó plasmado en las dos grandes manifestaciones que convocó Societat Civil Catalana el 8 y 29 de octubre del año pasado—, se ha derivado una metamorfosis en la estrategia del separatismo. Parece claro que a los líderes independentistas no les importa la armonía social o la prosperidad de la Cataluña que tanto dicen amar, y han entrado en una espiral de autoengaño en la que no quieren ver más allá de los límites de su burbuja mágica independentista.

Ante la falta de empatía y de reconocimiento de la pluralidad de la sociedad catalana por parte de la dirección separatista, ante el intento de imponer una espiral de silencio a la mayoría sociológica no rupturista, ante esta absoluta espiral de irresponsabilidad, podemos aventurar una hipótesis para analizar el nuevo escenario: los estrategas separatistas podrían estarse inspirando en esa nueva forma de estrategia inaugurada por Rusia en el conflicto ucraniano que se denomina 'guerra híbrida'.

En un artículo de Celia Ballesteros sobre "La guerra híbrida del siglo XXI" se recogía una interesante reflexión de Félix Arteaga, investigador en el Real Instituto Elcano. En una estrategia híbrida, “no hay fronteras entre lo legal y lo ilegal, entre la violencia y la no violencia. No hay una distinción real entre guerra y paz”. Esta estrategia es perfectamente compatible con el hecho de que ningún líder independentista quiera traspasar la línea roja de la ley y que ninguno de ellos quiera afrontar la responsabilidad legal ante su reintento de desafiar al Estado de derecho.

En Cataluña no vivimos un conflicto armado, pero sí presenciamos una peligrosa tendencia hacia un conflicto civil de calado incierto

En Societat Civil Catalana venimos sufriendo 'escraches' desde este verano de la mano de esas organizaciones llamadas CDR (comités de defensa de la república), de clara inspiración castrista. Ayer domingo se visualizó un paso más en la aplicación de esta 'estrategia híbrida'. La organización Hablamos Español se vio obligada a variar su recorrido porque dichos CDR ocuparon el paso de la manifestación de Hablamos Español. Actuaron con extrema agresividad, cobertura de medios y órdenes políticas para que los Mossos permitieran la ocupación previa de la plaza de Sant Jaume por parte de unos CDR trufados de personajes violentos y algún exterrorista.

Los Mossos d'Esquadra impiden el paso a un grupo de personas hacia la plaza de Sant Jaume para asistir a la concentración convocada por la asociación Hablamos Español. (EFE)
Los Mossos d'Esquadra impiden el paso a un grupo de personas hacia la plaza de Sant Jaume para asistir a la concentración convocada por la asociación Hablamos Español. (EFE)

Evidentemente, las diferencias entre los escenarios son sustantivas. En Cataluña no vivimos un conflicto armado, pero sí presenciamos una peligrosa tendencia hacia un conflicto civil de calado incierto. A pesar de las diferencias, es posible establecer algunos paralelismos entre el 'neoprocés' y la lógica de fondo que caracteriza una guerra híbrida. Esta se identifica, en primer lugar, por unir fuerzas regulares e irregulares, así como por una fuerte desinformación. Sabemos que una de las herramientas favoritas del nacionalismo es la desinformación, la manipulación y la propaganda mediática. Los CDR juegan, por su parte, el papel de esas 'fuerzas irregulares' que dejan incólumes —desde el punto de vista jurídico y en cierto modo político— a los responsables políticos separatistas.

Tal como explicaba Peter Pindjác en la revista de la OTAN, “los conflictos híbridos conllevan actuaciones a diferentes niveles para lograr la desestabilización de un Estado funcional y provocar la polarización de su sociedad”. Tanto las acciones como el lenguaje bélico y divisivo del señor Torra responden a este esquema de desestabilización y polarización de la sociedad. Lamentablemente, la polarización y la tensión son usadas como herramientas políticas, lo que es abiertamente irresponsable y antidemocrático.

El centro de gravedad hacia el que pretenden bascular los estrategas independentistas somos los catalanes que solo trabajamos para la convivencia

En el artículo antes mencionado, Peter Pindjác exponía que, “a diferencia de lo que ocurre en la guerra convencional, el centro de gravedad de la guerra híbrida es un sector determinado de la población”. Para lograr el objetivo de desestabilización, se recurre si hace falta a “operaciones subversivas”. Me parece que el centro de gravedad hacia el que pretenden bascular los estrategas independentistas somos los catalanes que solo trabajamos para la convivencia y la normalización social y política en Cataluña.

Ante la gravedad de esta situación, Societat Civil Catalana seguirá trabajando por crear escenarios de convivencia, de concordia y de armonía. Ahora bien, debe quedar claro que también desplegaremos una serie de medidas (que presentaremos en breve) para evitar esta deriva interesada hacia la anomia. Trabajaremos en todos los ámbitos para proteger los derechos, las libertades y la integridad de todos los catalanes, incluyendo las movilizaciones, acciones judiciales y medidas políticas que sean oportunas y necesarias, todo ello sin entrar en la lógica de la polarización, sin caer en la trampa de la acción-reacción, actuando inteligentemente y estratégicamente para superar la lógica de la confrontación que están desplegando el Sr. Torra y los suyos.

*José Rosiñol es fundador y presidente de Societat Civil Catalana.

Tribuna
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios